*Por Gisela Wild

En un nuevo aniversario del Día de la Industria en Argentina, no podemos hacer un análisis de nuestra industria nacional sin tener en cuenta el contexto de la pandemia que ha atravesado a todos los sectores económicos, industriales y de servicios de nuestro país. Es un sistema industrial que viene atravesando idas y venidas en políticas públicas vinculadas al desarrollo nacional: venimos de un gobierno que privilegiaba las inversiones externas y proponía, en un proceso de desindustrialización que ofrecía cómo única salida la reconversión, a uno como éste que acompaño con subsidios y medidas como el ATP al sector.

Sin embargo, a pesar de esta situación de cambios, vemos un sector que proyecta, que invierte, que tiene fortaleza, y esto se confirma en el repunte en la actividad, algo que genera expectativas y se ve, por lo menos en nuestra provincia de Santa Fé. Esto nos pone en un lugar de pensar y tomar todas las medidas para poder acompañar en términos de la energía este proceso de crecimiento que hoy empieza a disparar.

Las posibilidades de consolidación de este proceso de repunte tienen que ver con el acompañamiento a estos sectores, y dentro de esto, la política tarifaria puede ser determinante en este proceso.

En relación a este tema, muy preocupante para el sector energético, hay situaciones en las diferentes provincias, aunque en sí, hay un atraso tarifario que en algunos casos es más compensado o subsidiado, y en otros no, generando una situación compleja para el cooperativismo.

Es cierto que en este tiempo, se impulsaron distintas estrategias y políticas de acompañamiento financiero, a nivel nacional con la incorporación del Art. 87 al Presupuesto Nacional que, por primera vez en la historia, tuvo en cuenta al sector cooperativo de distribución eléctrica en su conjunto. Aquí en la provincia, se generó un acuerdo con la Empresa Provincial de la Energía (EPE) a través de la decisión del gobernador Omar Perotti y la Ministra de Infraestructura, Silvina Frana.

Esto permitió firmar un acuerdo con la Federación de Cooperativas Eléctricas de la provincia (FESCOE) y la Federación Argentina de Cooperativas de Electricidad (FACE), cuando ya en la pandemia se avizoraba que iba a ser más compleja, cuando se veía una mora de tendencia creciente en el pago de los socios y socias, y usuarios del sistema. Esto nos dio un alivio para llevar lo que fue el 2020, donde se acompañó la idea nacional a nivel provincial de no cortar los servicios por falta de pago, y generar instrumentos para ir acompañando a la población.

En nuestra provincia se generan herramientas de contención a los sectores industriales más afectados por la crisis a través de la absorción de algunos aumentos definidos a nivel nacional, y como ya mencionamos, por primera vez el gobierno provincial incluye al sector cooperativo en estas medidas.

Industria y energía: los aportes del cooperativismo

Entendemos al subsidio de las tarifas como una herramienta para poder acompañar el crecimiento de la industria, más en un momento donde coincidimos que se avizora una reactivación económica, esto incluye un aumento de la demanda de potencia; pero entendemos que el modelo a través del cual se distribuyen es absolutamente perfectible, por eso se ve con buena expectativa la proyección de la segmentación tarifaria: los subsidios tienen que tener que ver con la demanda, ya sea en las industrias electro-intensivas o la tarifa social. Quienes pueden pagar deben pagar lo que corresponde, y quienes no deben tener posibilidades. Y las distribuidoras debemos contar con recursos que nos permitan hacer las inversiones necesarias para acompañar el crecimiento y también incorporar a nuestros planes la agenda de la transición energética y la atención de problemáticas como la pobreza energética.

Hay mucho para mejorar en el acceso a la energía también, debemos seguir construyendo un modelo más seguro, equitativo, que permita hacer un uso productivo en los hogares; hoy vemos que se buscan estrategias vinculadas a la producción, desde el hogar, lo que es la economía popular y es necesario que cuenten con energía de calidad y a precio justo pensando desde una perspectiva de derechos.

El sector cooperativo debe seguir aportando a todo esto como desde su origen: el desarrollo de nuestras comunidades, más chicas y grandes, está atado al desarrollo y surgimiento de las cooperativas. Nuestras entidades nacieron con la necesidad de acceso a la energía de los pequeños enclaves agropecuarios e industriales en todo el país. La perspectiva es poder acompañar, en muchos casos, con herramientas de financiamiento, con oportunidades de planificación y desarrollo conjunto para el definitivo despegue de la Argentina.

*Vocal en el Directorio de Empresa Provincial de Energía (Santa Fé). Presidenta de la Cooperativa Ibarlucea. Consejera de COOPERAR.

Editor Ansol

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