*Por Juan Manuel Rossi

Desde FECOFE venimos insistiendo en que una de las principales problemáticas que tiene la Argentina es la concentración demográfica. En este tema somos de los peores alumnos: tenemos el 92% de la población urbana y solamente el 8% en el ámbito rural o poblados pequeños. Para tener una dimensión de lo preocupante del asunto, pensemos que hay alerta en países europeos porque solo tienen 30% en la ruralidad.

Para revertirlo, es importante visibilizarlo, y eso se ha comenzado hace un largo tiempo. Lo segundo es reconocer que tenemos un país rico en diversidad de climas, actividades y recursos económicos desde el Norte al Sur, pero vacío. Las principales actividades, pero también los problemas se concentran en las grandes ciudades.

La pandemia echa luz sobre esta problemática e impone la necesidad de políticas para remediarla. El Consejo Económico y Social que impulsó el gobierno se propuso abordarlo, y lo seguimos con mucha expectativa. Para nosotros esto es central, porque las cooperativas y mutuales cumplen un rol en todo el país, abarcando todo el territorio nacional.

Las entidades de la economía social y solidaria otorgan créditos, contienen el ahorro, brindan servicios de salud, de producción, de valor agregado. Ese es nuestro sector. Y aquí encontramos nuestra misión: uno de los principales aportes de nuestra Federación es la producción de alimentos, el agregado de valor en origen, la generación de trabajo en el interior.

Entonces, lo central es que haya una política pública activa, un Estado más presente y un fortalecimiento de las organizaciones intermedias de la sociedad: cooperativas, mutuales y pymes. En FECOFE venimos trabajando en la construcción de una red de distribución y comercialización de alimentos sanos y a precios justos, en acuerdo con otras organizaciones, como la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra), organizaciones barriales, municipios que compran productos, AFA (Agricultores Federados Argentinos) y la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca.

¿A qué nos referimos con Estado presente? A un Estado con institutos y organismos públicos, regulando el precio y la oferta de alimentos, que incentiva más actores en cada rubro. Y a partir de esa intervención el productor colonizando la tierra estatal pero también discutiendo la otra, la privada, que está concentrada en muy pocas manos. Un Estado que se anime a cambiar la ley de alquileres de los campos, que hoy por hoy sirven para la concentración y expulsión de productores. Esta situación erradica, destruye pueblos e impide la posibilidad de miles de familias de asentarse en el vasto interior de nuestro país. También lo imaginamos de la mano de universidades, de hospitales públicos de calidad, de planes de vivienda, construyendo un desarrollo integral y federal.

Estos organismos del Estado -donde también tienen que participar las organizaciones de la comunidad- deberán fijar reglas claras. En cada uno de los rubros notamos que hay pocos actores; por ejemplo, en la carne un grupo de 10 frigoríficos concentran el 70% de la comercialización; en la leche, dos empresas centralizan el 70% de las ventas y la producción; en los granos son 5 o 6 grandes exportadoras que manejan el 80% de la comercialización.

Está todo condensado y padecemos las consecuencias: desocupación, bajos salarios, falta de acceso a la salud, a la educación y a una alimentación adecuada. La salida no es más libre mercado, hoy tenemos un esquema económico con bastante libertad, pero administrado por oligopolios en cada rubro que queramos analizar. Entonces, desde el Estado, desde las organizaciones, debemos empezar a cambiar esta tendencia que viene desde hace mucho tiempo. El momento es ahora.

*Presidente de Federación de Cooperativas Federadas Ltda.

Editor Ansol

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