*Por Soledad Venegas

El movimiento cooperativo cuenta ya con más de doscientos años de existencia pero su desarrollo específico en la esfera cultural como sector productivo no ha sido considerado como tal históricamente ni desde el Estado ni desde la investigación académica. Sin embargo, actualmente un nuevo capítulo comienza a escribirse ante el advenimiento de recientes políticas específicas para el cooperativismo cultural. Al mismo tiempo se han comenzado a trazar líneas de investigación y formación desde las entidades culturales y educativas del movimiento cooperativo de crédito argentino. En el ámbito de las organizaciones ha habido durante 2020, en plena pandemia, reuniones federales que perfilan un movimiento social con una agenda específica de demandas.

Dentro del vasto mundo que integra la Economía Social y Solidaria existe un campo, el del cooperativismo cultural, que desde hace tiempo busca reconocimiento y visibilización. Caracterizarlo en términos conceptuales no es tarea sencilla, sobre todo considerando la condición polisémica del término “cultura”. Sin embargo, sí es posible observar la relación entre el sector cultural y el movimiento cooperativo con la finalidad de poder reflexionar sobre los desafíos actuales que enfrentan las organizaciones y los actores culturales que lo integran.

En líneas generales, podemos decir que así como cultura-organización-comunidad se presentan como un trinomio indisoluble (inherente a la propia existencia humana), el vínculo entre el movimiento cooperativo y las prácticas culturales resulta también inseparable. Sin embargo, las investigaciones sobre el cooperativismo cultural como sector productivo son muy incipientes. Tanto es así, que no existen indicadores que permitan medir la cantidad de organizaciones del sector cultural que se inscriben en el cooperativismo, el nivel de infraestructura cultural que poseen, qué tipo de actividades económicas desempeñan ni tampoco es posible a ciencia cierta describir la cadena de valor que compone el mercado de cooperativas culturales de la Argentina.

Por su parte, sabemos que la pandemia ha dañado enormemente al conjunto del sector cultural, que por cierto, ya venía marcado por la fragmentación y la precarización y con grandes niveles de informalidad en el plano laboral. Sin embargo, es posible notar que el sector, con frecuencia, ha podido encontrar en la economía social claves para su fortalecimiento en una lógica que puede resultar más adecuada o superadora en muchos sentidos, con respecto a la que ofrece el mercado tradicional de industrias culturales.

En base a una reciente investigación impulsada desde el Centro Cultural de la Cooperación en coordinación con el Ministerio de Cultura de la Nación, es posible identificar que existe un gran arco de actividades culturales vinculadas a diversas formas del cooperativismo que incluyen, dentro de las relevadas hasta el momento en nuestro país, 1649 organizaciones -275 Cooperativas, 682 Asociaciones Civiles y 252 Fundaciones-. Si bien estos son datos preliminares, es posible advertir que existe un campo en pleno desarrollo económico. Es por ello, que desde el Ministerio de Cultura de la Nación se elaboraron estrategias concretas para inaugurar el primer Mercado de Cultura Autogestiva y Cooperativas Artísticas Argentinas (MARCA).  Por su parte, en 2020 se creó la Comisión Técnica Asesora de Industrias y Actividades Culturales del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES). Estas comisiones técnicas constituyen espacios de diálogo entre funcionarios del organismo, las organizaciones del sector y participantes de otros ámbitos estatales. En este caso, recién desde el año pasado fue posible concretar el intercambio entre referentes de las organizaciones cooperativas que se inscriben en el ámbito de la cultura con representantes del INAES.

El desafío por delante estará vinculado con la manera en que la continuidad y el fortalecimiento de este mercado nacional dialogue con las demandas que fueron concretamente plasmadas por las cooperativas culturales argentinas en el Primer Encuentro Federal de Cooperativas Culturales, realizado en forma remota el 27 y el 28 de noviembre de 2020. Los ejes de los problemas planteados en dicha ocasión se relacionan con diversos planos, tales como la visibilidad, la administración, la formación, el financiamiento, la vinculación y las redes. Sin ninguna duda, estos núcleos de dificultades constituyen un excelente punto de partida para poder pensar desde el plano organizacional el cooperativismo cultural entendido como tal y en su correspondiente articulación con el diseño de políticas orientadas al sector.

*Investigadora del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini y docente del IUCOOP

Editor Ansol

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