Se trata de un convenio entre el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático y las cooperativas de la provincia que busca aumentar la descentralización de la generación de energía, a partir de una serie de instancias formativas. El apoyo de las cooperativas y el reclamo por ajustar el sistema tarifario.

20 de mayo de 2021, CABA (Ansol).- Más de veinte cooperativas de Santa Fé comenzaron a capacitarse en la distribución de energía, a partir de la firma de un convenio con el gobierno provincial para comenzar a implementar el Programa Energía Renovable para el Ambiente (ERA), una iniciativa del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático, en conjunto con la Empresa Provincial de Energía (EPE).

El objetivo del programa, según las propuestas del gobierno de Santa Fé, es lograr la implementación de una política pública de promoción de generación distribuida de la energía, que sea producida por distintas fuentes renovables para su conexión, en simultáneo, con la red de distribuidora eléctrica. 

Las capacitaciones se enfocan en la aplicación del programa ERA que propone a sus usuarios la generación de energía para compartir, y sus principales tópicos se refieren al uso del del sistema único de inicios de trámites -plataforma online desarrollado por el ministerio- y a la implementación del sistema comercial del programa de cada cooperativa. 

El programa, basado en la descentralización de la distribución energética, busca descentralizar el proceso a la gente, apuesta a la soberanía del sector y promueve las tecnologías de aprovechamiento de las fuentes renovables de energía disponibles. 

La mirada de las cooperativas

En conversación con ANSOL, Ricardo Airasca, gerente de la cooperativa de servicios públicos de Armstrong y presidente de la Comisión de Política Energética de FACE, opinó sobre los efectos positivos del programa: “El plan ERA resulta en una mejora a los programas existentes y constituye una política concreta en el fomento de la generación distribuida con energía renovables. Las cooperativas estamos interesadas en participar, para darle a nuestros usuarios la oportunidad de generar energía, ya que no solo el socio ahorraría dinero, sino que esa plata quedaría circulando en nuestra economía local, además de la satisfacción de estar protegiendo el ambiente”.

En este sentido, la iniciativa propone un triple impacto: social, ambiental y económico.

Sin embargo, Airasca, que también identifica otras problemáticas del sector de las que el gobierno debe encargarse: “En el futuro, tendremos que trabajar para se aprueben estructuras tarifarias más modernas, como usa una buena parte del mundo, donde se hace mas justa la relación entre lo que paga el usuario y los gastos que origina como consecuencia de su consumo. Para esta transformación hace falta medidores inteligentes que puedan calcular potencia y energía, para discriminar en qué banda horaria se produjo el consumo”.

“También se debe impulsar el mejoramiento de la eficiencia energética: es un hecho que el kilovatio más barato y más limpio que se puede aportar al sistema es el que se ahorra sin resignar ningún beneficio que nos aporta la energía eléctrica. Y es en este punto donde se verán involucrados tanto los usuarios como las distribuidoras, usando la tecnología y el mejoramiento de la gestión de la demanda. El resultado de este proceso será la eliminación de las plantas generadoras más ineficientes y contaminantes”, concluyó. 

Permitida su reproducción total y/o parcial, citando debidamente la fuente.

dl

Editor Ansol

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