Lo afirmó Luciana Soumoulou, de la comisión técnica del INAES sobre la actividad agraria en un encuentro para pensar los protagonismos de las mujeres rurales en el desarrollo.

23 de marzo de 2021, CABA (Ansol).- El encuentro Mujeres Rurales Protagonistas del Desarrollo, organizado por la Alianza Cooperativa Internacional de las Américas, el sistema OCB de las cooperativas brasileras, el Inaes y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), se llevó adelante esta tarde en el siguiente link.

Durante la reunión, se analizó la situación de las mujeres tanto en las cooperativas como en la agricultura familiar en el presente y en la historia.

Participaron Graciela Fernández, presidenta de ACI Américas, Ana Echeverri y Caio Rocha por IICA, Luciana Soumoulou, del Inaes, Virginia San Martín, Divani Ferreira de Souza (Sistema OCB / Organización de Cooperativas Brasileñas) y Eliana Mederiro, que disertó sobre as estrategias de inclusión de mujeres en el sistema cooperativo brasileño.

Fernández planteó: «Más de un tercio del empleo formal y un cuarto del PBI de América latina y el Caribe se generan en sectores fuertemente golpeados por la crisis económica del Coronavirus. Casi tres millones de pequeñas empresas podrían cerrar. Significaría la pérdida de 8,5 millones de empleo. En la región más desigual del planeta significaría un gran paso atrás. Si no se implementan políticas públicas adecuadas para fortalecer a estas ramas productivas, hay una elevada probabilidad de un cambio regresivo en la región».

También recordó datos sobre inseguridad alimentaria y brechas de géneros que la preocupan, así como posibles políticas públicas destinadas hacia las mujeres para evitar que una gran cantidad caigan en la pobreza extrema.

«Las mujeres agricultoras y otras que dependen de los recursos naturales corren especial riesgo ya que la combinación de las crisis sanitario, climático y ambiental ponen en peligro su medio de subsistencia», señaló Fernández.

A continuación, afirmó que es central el compromiso de los gobiernos del Mercosur y todo el continente frente al impulso de la agricultura familiar como estrategia para el desarrollo sostenible.

«Nuestra mayor fuerza es la incidencia. Para el sector del agro, especialmente, es necesario trabajar para la transformación de los sistemas alimentarios para proporcionar dietas saludables para todos. Es necesario que la agricultura sostenible sea el motor para invertir en el desarrollo de nuestras cooperativas agrarias, por respeto al medioambiente», concluyó.

Luciana Soumoulou, agricultora, abogada y secretaria de la comisión técnica de actividad agroalimentaria en el INAES trajo el saludo de Alexandre Roig, presidente del instituto, y de Zaida Chmaruk, vocal del Directorio, que no pudo asistir, y recordó a María Robotti, mujer que llamó a la primera huelga agraria.

«Entendemos que las políticas diferenciadas que priorizan a la agricultura familiar y a la economía social, solidaria y popular son centrales para un desarrollo más inclusivo con desarrollo territorial, arraigo rural, sustentabilidad ambiental, producción y disponibilidad de alimentos para toda la población», se posicionó Soumoulou.

Recordó que desde las primeras reuniones de la Reunión especializada de Agricultura Familiar del Mercosur se vinculó al cooperativismo y el asociativismo con la agricultura familiar y también desde esos encuentros se constituyó un grupo temático de género que propuso a los gobiernos que las políticas de género fueran transversales a todas las áreas.

«Para los pequeños y las pequeñas agricultores, el cooperativismo y el asociativismo son sin dudas la estrategia. Hacia eso, desde el Estado, desde el Inaes y desde la Secretaría de Agricultura Familiar nos toca consolidar eso», explicó Soumoulou.

Las mujeres en el agro

También señaló que buscan promover la participación de mujeres en las organizaciones cooperativas para trabajar por más políticas públicas con enfoque de géneros. «Lo que hagamos desde el Estado hacia las organizaciones intermedias transforma las relaciones sociales y familiares», argumentó.

Respecto de la Secretaría de Agricultura Familiar, indicó que en la Dirección Nacional de Géneros está el programa En nuestras manos, de tecnología para la mujer rural, en el que se han anotado más mujeres de las que esperaban.

Asimismo, Soumoulou se refirió al informe de Fecofe acerca de la participación de las mujeres.

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sa

Editor Ansol

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