*Por Valeria Mutuberria Lazarini

Las mujeres y diversidades sexuales del sector cooperativo, y en líneas generales, la Economía Social, Solidaria y Popular, nos venimos juntando hace años, generando espacios de encuentro, de trabajo, de conformación de redes sororas para trazar acciones conjuntas en pos de construir una agenda de géneros en el sector.

Como solemos decir en el ámbito de nuestro movimiento cooperativo, nucleado en el IMFC[1], somos cooperativistas en el movimiento feminista y somos feministas en el movimiento cooperativo, eso sintetiza nuestra identidad. Además de los espacios conjuntos de conformación de redes e integración que venimos tejiendo hace años, extendemos nuestros abrazos y manos hacia otros espacios que exceden la Economia Social porque las temáticas y problemáticas que nos atraviesan en cuanto a géneros trascienden nuestro sector.

Hablamos de un sistema capitalista patriarcal que se guía con valores contrapuestos a los nuestros: es opresor, explotador y violento, y sus efectos están presentes en el sector y alcanzan a la sociedad toda. En contraposición, venimos tramando esa sororidad con amor y respeto, generando prácticas económicas y políticas que tiendan a una sociedad más justa, igualitaria, equitativa y más cooperativa.

Desde nuestro espacio cooperativo realizamos anualmente, desde el año 2017, un encuentro de cooperativas y diversidades cooperativistas, y a medida que pasan los años somos más y se da una mayor federalización en cuanto a representación; allí confluimos mujeres y diversidades trabajadoras, compañeras que ejercen cargos de conducción, que realizan distintas actividades, para trabajar sobre nuestras necesidades, problemáticas de lo que está sucediendo y principalmente, sobre propuestas.

En cuanto a la agenda de géneros se va ampliando cada vez más así como las propuestas se van ampliando y las acciones que nos damos. Este 8M hay lemas muy importantes que me gustaría resaltar como el “Trabajadoras somos Todas” ó “Nosotras movemos el mundo”. Yo creo que uno de los puntos de agenda más importante es el trabajo de cuidado no remunerado, porque en el cooperativismo siempre ponemos en el centro a la persona, a la satisfacción de necesidades/la reproducción de la vida, nuestras organizaciones buscan siempre motorizar la reproducción de la vida de manera colectiva y democrática; y en esto, hay trabajos que muchas veces no son reconocidos, ni valorizados: los cuidados.

Según un informe de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía[2], ese trabajo de cuidados que no se remunera alcanza el 15,9% del Producto Bruto Interno. Fijémonos la riqueza que genera eso, así que uno de los puntos de agenda es ese reconocimiento, valorización, el desarrollo de estrategias de co-responsabilidad en los trabajos de cuidados, donde seamos socialmente responsables y que el Estado intervenga para garantizar esos derechos.

Otro punto es la participación de las mujeres y diversidades en el mundo del trabajo, seguimos asistiendo a indicadores oficiales que nos muestran una profunda inequidad y desigualdad en el acceso al trabajo: lo hacemos de forma más precaria, menor acceso a derechos, menor sindicalización, no accediendo a cargos de conducción, menor ingreso a mayor nivel educativo, en cuanto a la división sexual del trabajo, seguimos con actividades feminizadas: docencia, enfermería, trabajo doméstico, entre otros.

En el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, no podemos dejar de mencionar  la falta de acceso a la seguridad social que se adecúe a las necesidades de las trabajadoras autogestionadas: acceso a licencias, obras sociales, jubilación acorde, entre otros. Es una deuda que aún tenemos en nuestra legislación.

Otro tema es el acceso de las mujeres a los cargos de conducción: las mujeres tenemos una gran participación en el sector como asociadas, pero cuando indagamos cuantas accedemos a cargos de conducción, vemos que un número mínimo accede a esos roles. Nuestras voces no están, nuestras problemáticas no están y nuestras propuestas no están; entendemos que el cooperativismo es un espacio para poder trabajar sobre esta desigualdad y revertirla.

Finalmente, tenemos que desnaturalizar que no hay relaciones de poder patriarcales y que no sucedan situaciones de violencia en las organizaciones cooperativas, debemos estar atentas y atentos porque las organizaciones las conformamos personas que nacemos, vivimos y socializamos en esta sociedad patriarcal; así que es importante evitar velar para que no suceda.

Tenemos herramientas para contribuir a la prevención, atención y erradicación de la violencia, como es el Pacto por la No Violencia de Género impulsado desde COOPERAR,  la redacción de protocolos y aspectos del reglamento interno, la conformación de espacios, secretarías, comités, grupos, áreas de géneros, de mujeres y diversidades, para que se desarrollen en nuestras cooperativas, federaciones y confederación, que aborden de manera trasversal las problemáticas de géneros. La cooperativa es una herramienta importante de lucha, de transformación social y de ampliación de derechos; y debemos seguir promoviendo el cooperativismo para alcanzar una sociedad más justa, igualitaria, equitativa, justa y libre de violencias. 

* Cooperativista - IUCOOP 

[1] Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos

[2] “Los cuidados, un sector económico estratégico Medición del aporte del Trabajo doméstico y de cuidados no remunerado al Producto Interno Bruto”, año 2020. Disponible en: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/los_cuidados_-_un_sector_economico_estrategico_0.pdf 

Editor Ansol

Ver todos los posts

¡SUSCRIBITE A NUESTRO BOLETÍN!

¿Escuchaste el
Micro Radial
de Ansol?

Disponible en:

  • Spotify Podcasts
  • SoundCloud