*Por Serena Colombo

Me piden que escriba sobre la vuelta a la presencialidad en las escuelas.  Entiendo que sea una inquietud, es un tema de agenda y se ha escrito tanto que me es difícil decir algo que aporte y no más de lo mismo desde la posición que sea.

Por otro lado, quiero dejar expresado que lo que sigue es mi posición personal y que no obedece necesariamente al pensar de las Escuelas de Gestión Social y Cooperativa, ni siquiera a la escuela a la que pertenezco, dado que es un tema muy complejo y que, como ya es un hábito en estos tiempos tan difíciles, el hacer no deja espacio para pensar tranquilamente y menos que menos para establecer acuerdos.

Dicho esto, creo que el aporte que puedo hacer, siempre ubicada desde los espacios que transito, milito y vivo cotidianamente, es el siguiente:

Queda absolutamente claro que el encuentro entre las personas y especialmente el que ofrecen los espacios educativos, es esencial para el desarrollo de la vida.

Frente a la cantidad de material escrito y audiovisual que hemos visto durante el 2020 sobre las bondades de la enseñanza virtual, mostrando alternativas que aporta la educación a distancia, las redes y los medios de comunicación, la comunidad toda (chicxs y familias muy especialmente, además de fogoneos mal intencionados en algunos medios de comunicación) piden la vuelta a la escuela.

Esto obedece a la necesidad de lxs chicxs de encontrarse con pares, de jugar, de mirar cómo otrx contemporánex resuelve un problema sencillo (desde un juego, hasta un problema matemático, pasando por acomodar un material o un pensamiento), de pelearse, de reconciliarse, de debatir y sencillamente de estar.

También, es cierto, que la escuela, al ser un espacio de cuidado de la infancia es una necesidad de las familias que hace rato que salen a trabajar (cuando tienen esa posibilidad).  No obstante, sepamos todxs, que este tema no se resuelve con presencialidad y distanciamiento porque son muy muy pocas las escuelas que tienen el lugar suficiente para que todxs lxs chicxs asistan simultáneamente con la distancia que la pandemia requiere, por lo tanto, la jornada escolar va a ser necesariamente reducida y no va a cumplir con esa necesidad.

Lxs maestrxs sabemos esto desde el principio.  Nadie tiene ganas de quedarse en su casa y conversar con lxs chicxs en cuadraditos que no nos permiten mirarnos a los ojos, que se quedan congelados porque no hay ninguna red que funciona bien; y todo esto si tenemos la suerte de tener la posibilidad de hacerlo dado que son muchas las familias que no cuentan ni con dispositivos ni con conectividad para poder hacerlo, por lo que la comunicación es todavía más mediada, casi imposible.

En este tiempo lxs chicxs que tenían menos conectividad y no contaban con dispositivos tuvieron aún menos contacto con la escuela y eso profundizó la brecha que ya existía en la educación entre quienes tienen más recursos y quienes tienen menos o no tienen ninguno.

Sumo a esto que en este tiempo se nos ha pedido no solamente que enseñemos sino que evaluemos.  Tarea imposible si se pretende hacer a conciencia y en todas sus dimensiones.

Por eso creo que este reclamo es una oportunidad para defender a la escuela como espacio físico de encuentro.

Las Escuelas de Gestión Social y Cooperativa construyen participativamente propuestas que siempre son más interesantes y adecuadas

Otra cuestión de la que creo que no he leído y que puede ser un aporte, es que en nuestros espacios la construcción colectiva es parte del ser y del hacer y eso es siempre mejor y mejorable (porque todo se evalúa, se vuelve a pensar y se mejora).

En la escuela a la que pertenezco (y otras de gestión social o cooperativa que conozco), cuando en marzo nos enteramos de que teníamos que armar una escuela desde las casas, nos juntamos y pensamos una primera propuesta.  Llegamos varios con ideas, las pulimos, distribuimos el trabajo, nos pusimos en tarea, nos volvimos a juntar y a pensar qué funcionaba, qué no y rápidamente pensamos que se podían mejorar.  Asimismo, con el tiempo detectamos que aquello que había funcionado bien en un principio, dejaba de ser una buena opción, entonces volvimos a pensar en otras posiblidades.

Con la propuesta de ir a la escuela en 2021 está sucediendo lo mismo:

Nos juntamos y pensamos: ¿qué sentido a corto y mediano plazo le queremos dar a nuestra propuesta de este año? ¿qué sentido tiene para nosotrxs estar en la escuela?

Puesto todo esto sobre la mesa:

¿Cómo nos organizamos? Y desde ahí pensamos en cómo podíamos hacer para generar una propuesta que nos permitiera estar en el espacio con la distancia suficiente, en cómo generar algo posible que dentro de estos límites y continuar pensándonos en colectivo y en compartir y en construir con otrxs.  También evaluamos en cómo podíamos hacer para ir a la escuela tratando de evitar el transporte público todo lo posible.

Armamos así una propuesta entre todxs, no sin desacuerdos o avances y retrocesos en el debate.  Lo enriquecedor de todo esto es que somos todxs protagonistas del espacio que habitamos y es así que el producto final siempre es el fruto del trabajo con todas las dimensiones expuestas para discutir y estimar.

Los obstáculos nos vuelven a mostrar que el tema siempre se resuelve desde la política

Nada de lo que escribí más arriba da cuenta de un mundo ideal.

Vivimos en un planeta en el que lxs países que tienen más recursos compran el doble de vacunas que necesitan y ni siquiera las distribuyen equitativamente entre sus habitantes. En un país en el que quienes generan mucho más dinero del que podrían gastar en veinte vidas siguen acumulando, evadiendo impuestos y presionando para que no se sancione un miserable aporte a las grandes fortunas por única vez.

Un mundo en el que el pensamiento colonizado genera que trabajadorxs, compañerxs que tienen lo justo para vivir o un poco menos o un poco más, defienden los intereses de quienes acumulan lo que al resto le falta.

Escribo esto porque no podemos soslayar el problema de base y es que nos estamos peleando entre pobres acusando a lxs maestrxs que no quieren ir a la escuela, cuando lo que están pidiendo es condiciones mínimas de seguridad para quienes vamos a ir.  Mientras que muchas de las familias que piden que lxs chicxs vayan a la escuela tienen que ir a trabajar hace tiempo, haciendo filas interminables en colectivos que no paran porque no hay suficientes para ir con distancia.

Los grupos de comunicación entre familias suelen ser batallas campales entre quienes tienen miedo y pueden sostener el cuidado en casa, quienes no, porque los medios de comunicación insisten en que el gobierno miente con la gravedad de la enfermedad y quienes necesitan que alguien tenga a sus hijxs porque el mercado de trabajo así lo exige. 

Y podría seguir con incontables ejemplos que exceden al debate de la escuela que muestran, como decía, que estamos enfrentándonos entre trabajadorxs, entre desocupadxs y no hay posiciones que diferencien a unxs y otrxs, el debate es transversal.

El problema es entonces político.  Por eso seguimos defendiendo a la escuela como un proyecto político pedagógico que puede ser funcional al pensamiento colonial que defiende a la propiedad privada y a un modelo de acumulación (porque el mérito, la propiedad y la herencia así lo permiten) o puede promover una comunidad más justa, en la que nadie se queda con lo que le sobra, en la que todxs tenemos la responsabilidad de cuidar el espacio común y el deseo de disfrutarlo y compartirlo con otrxs y en donde la producción de bienes es para todxs y ese para todxs significa por un la do que es necesaria, accesible y sustentable.

Seguiremos luchando por esto último e intentando sumar voluntades para construir un mundo mejor. La comunidad, el barrio, la escuela, los medios de comunicación, las organizaciones sociales, el espacio público, son la arena donde podemos dar el debate y la lucha. Siempre me anoto para eso.

*Escuela Mundo Nuevo. Integrante de FECEABA y Asociación de Escuelas de Gestión Social

Editor Ansol

Ver todos los posts

Agencia de Noticias Solidarias

¡SUSCRIBITE A NUESTRO BOLETÍN!

¿Escuchaste el
Micro Radial
de Ansol?

Disponible en:

  • Spotify Podcasts
  • SoundCloud