El coordinador del Instituto para la Producción Popular (IPP), Enrique Martínez, analizó la necesidad de reproducir el Mercado Central de Bs.As en otros puntos del país luego de que se diera a conocer el índice de inflación mensual de noviembre con un 3,2 por ciento.  

18 de diciembre de 2020, CABA (Ansol).- El ingeniero Enrique Martínez respondió a la propuesta que realizara días atrás Daniel Arroyo en el lanzamiento de la Cámara de Productores de la Economía Popular (Capep) sobre la creación de 400 mercados centrales

“Estamos muy atrás de eso. Necesitamos que los productores populares dejen de estar ausentes en los alimentos que lleguen a la población más necesitada a partir de las compras públicas de los diferentes gobiernos. Si no se cambian los mecanismos administrativos, y se crea un esquema administrado de oferta y demanda para cumplir con eso por lo menos, es poco creíble que se puedan generar 400 mercados centrales. Hagamos uno y después vemos”. 

Inflación y después 

Luego de que se diera a conocer el indicador del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Noviembre que arrojó un 3,2% de incremento a nivel general, y un 2,7% en alimentos y bebidas, Martínez reforzó su propuesta para continuar reduciendo y desacelerando la inflación: 

“Una característica que se ha dado en estos 6, 8 meses es que la inflación de alimentos ha superado a la general. Eso en contexto de crisis y caída económica, solo significa una cosa: los formadores de precios manejan la comercialización de manera férrea y fijan los aumentos a pesar de que caiga la demanda. El Gobierno debe aumentar los actores en el mercado, y para evitar la concentración, la salida son mercados populares municipales, donde haya un servicio, no un negocio”. 

Experiencias internacionales de circuitos cortos

Si bien el ex presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) remarca que no hay antecedentes de este tipo de mercados en nuestro país, sí habló de otras experiencias a nivel internacional muy prometedoras y desarrolló la propuesta de los circuitos cortos: “El mercado popular municipal no es un centro de concentración de intermediarios. El productor no puede estar pendiente de la producción y de 10 mercados distintos donde se vende aquello que hace, por eso se necesitan mercados donde se cobre una tasa a estos productores, como si fuera la administración de un consorcio”. Y añadió: “En el exterior hay mercados de este tipo, se han dado con participación público-privada y con alta eficacia: está el caso de Londres (Reino Unido) donde lo administra la alcaldía, en Chicago (EE.UU) o Toronto (Canadá) donde se liberan sectores enteros de la ciudad los fines de semana para esto, hay muchos ejemplos virtuosos del vínculo productor-consumidor”. 

Además, le pegó al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta por el marketing de las Ferias de la Ciudad: “Algunos políticos han llegado a hablar de mercados populares por las ferias itinerantes de los carros amarillos. Eso es ridículo, no hay ninguna participación de productores allí”. 

El Mercado Central y el unitarismo productivo

El Mercado Central de Buenos Aires es el centro de comercialización más grande de la Argentina. Nació con el retorno de la democracia, en 1984, y concentró la compra mayorista -excepto para algunos municipios de provincia que pueden elegir entre este y La Plata-, y hoy abastece a la Ciudad de Buenos Aires (CABA) y el Gran Buenos Aires (GBA) donde viven más de 13 millones de personas. 

Hoy es gestionado por la Corporación del Mercado Central de Buenos Aires donde hay participación tripartita por cupos del 33% entre el Gobierno Nacional, el Gobierno de la Provincia y el de la Ciudad de Buenos Aires. Moviliza alrededor de 10.000 personas por día, más de 100.000 toneladas de frutas y hortalizas, y 900 puestos de venta mayorista de frutas y hortalizas en 18 pabellones. 

Para Martínez, hoy, “todo producto que toma dimensión productiva necesita llegar y abastecer al AMBA. Allí al Mercado Central llegan productos de toda la Mesopotamia, buena parte del NOA, el oasis de Mendoza, el sur de la Provincia de Buenos Aires, el valle de Río Negro, etc”. Desde su mirada en el Instituto para la Producción Popular (IPP), “media docena  de centros de comercialización al menos sería muy positivo para los productores populares, hay que armarlo con una lógica espacial”. 

Y cerró detallando la propuesta: “Tenemos un caso concreto que lo explica a partir de una gestión que no llegó a destino, pero en la que se avanzó mucho con Gualeguaychú, que queda a 230 km de CABA. La idea era reproducir un mercado central allí que abastezca a Rosario, Córdoba y la propia Ciudad de Buenos Aires. Esa lógica de punto intermedio entre la producción y Buenos Aires, pero a su vez que irradie en el punto de referencia, podría darse a mitad de camino de Bs. As y Mendoza, en Bahía Blanca para la zona sur, en Mar del Plata también, y en otros lugares”. 

rf

Editor Ansol

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