Se produjo, durante la tarde del martes 15, la quinta ronda de mates organizada en conjunto por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) y el Ministerio de Desarrollo Productivo de la República Argentina.

16 de diciembre de 2020, CABA (Ansol).- El ciclo de conversaciones, intitulado Construyendo Colectivamente, continúa desarrollándose bajo la modalidad remota, dada la excepcionalidad que abarcó este año 2020 prácticamente en su totalidad.

En esta ocasión, el lema de la reunión fue Las economías de los pueblos en América Latina: entre lo económico, lo social y lo ambiental, y hubo voces de diversos países de la región.

Eva Verde, argentina; Jeannette Sánchez, ecuatoriana; Carlos Aulet, uruguayo; Juan Manuel Martínez, mexicano; Ana Pérez Conaguache, guatemalteca; y Roberto Marinho, brasileño; nutrieron al panel con sus experiencias, cada uno desde su lugar de origen. Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, también dijo presente durante la jornada.

El factor económico

Lo primero que expresó Nora Cortiñas, durante su intervención, es que las Madres siguen reclamando Memoria, Verdad y Justicia, pero eso no les impide situarse en la misma vereda de sus compañeros y compañeras que militan la economía: “Lo que tenemos que hacer, en estos foros, es pensar la economía para que no sea un signo de preocupación, sino el camino de un desarrollo para que nuestros pueblos vivan en condiciones de dignidad”. Agregó Nora que estos encuentros a ella le sirven para seguir aprendiendo, aunque “las amas de casa siempre nos hemos involucrado en temas de economía, porque, sino, ¿cómo manejábamos la casa?”.

Jeannette Sánchez es economista, docente e investigadora. Entre 2011 y 2013 ejerció el cargo de Ministra Coordinadora de Política Económica del Ecuador, bajo el mandato del Presidente Rafael Correa.

Mencionó en esta ronda de mates que se está frente a un punto de inflexión a nivel mundial, y que, como tal, este momento histórico amerita ser reflexionado.

Se detuvo en la Cepal, cuando dijo que se trata de “cambios tectónicos”, y subrayó que “la cultura del privilegio ha venido tejiendo un tipo determinado de política económica, encarcelando la toma de decisiones en un nivel popular y obstaculizando la adecuada gobernanza”.

Expresó que los desafíos económicos que debe afrontar la región son, en primer lugar, desafíos culturales.

Desde el INAES mexicano, Juan Manuel Martínez acuñó a la charla el concepto de una “economía moral”, que, según aclaró, no le pertenece a él sino al Presidente de su República, Andrés Manuel López Obrador.

Manifestó su preocupación, en línea de lo expresado por Sánchez, dado que “el proyecto cultural del neoliberalismo ha cundido brutalmente en nuestro país, y las personas nos vinculamos en función de esta mercantilización. Es esta cultura la que debemos desmontar, de nuestros funcionarios, del sistema educativo y de la sociedad toda”.

Finalmente, Ana Pérez Conaguache habló desde su Guatemala natal para expresar que “lo ambiental va amarrado siempre de lo económico”, y que no puede hablarse de “desarrollo sostenible” sin pensar en una economía diferente, colectiva y participativa. Informó que su país está en la lista de los diez más dañados por el cambio climático a nivel global, y agregó que este año pandémico ha dejado al desnudo la necesidad de avanzar en una agenda pública que otorgue un papel central a las mujeres y a las comunidades indígenas, pues “solo así podremos pensar en una economía con perspectiva de género y multicultural.

El factor social

Nahum Mirad, titular del INAES, dijo a su turno que el organismo que él conduce forma parte del gobierno argentino, pero a su vez está cogestionado por organizaciones de la economía social y solidaria: “Es un espacio de encuentro, y ahí pensamos la economía como una relación de personas, no de cosas; desde la cooperación, no desde la competencia. Vista así, se trata de una economía que milita la esperanza para poder reconstruirla, en este momento en que la esperanza se nos presenta como un bien escaso”.

Alejandro Russo, el presidente de la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM), reforzó el pensamiento de Mirad e incorporó al debate una serie de objetivos que el mundo de la economía social debe emprender en el tiempo próximo: “El mutualismo y el cooperativismo deben ser considerados como política de Estado, en todos los países de la región; debemos consolidar acciones efectivas en materia de género y emplear la estructura de la solidaridad a fines de avanzar hacia sociedades más justas e inclusivas”.

Finalmente, Jeannette Sánchez se apoyó en una de las ideas sostenidas por Pérez Conaguache, y subrayó que “la economía social será una herramienta alternativa siempre que esté ligada a un estilo de desarrollo sostenible en el tiempo: se requiere, a esos efectos, un cambio cultural en términos de igualdad y también en términos ambientales”. La docente ecuatoriana habló de una sociedad que debe permanecer organizada, “resolviendo sus necesidades pero también sus legítimos deseos”.

La clave de este proceso, según ella y en concordancia con el resto de quienes tomaron la palabra, es un Estado presente, que se muestre capaz de acompañar estas transformaciones culturales que las sociedades están exigiendo, promoviendo la solidaridad y fortaleciendo las capacidades humanas tanto como las productivas.

“El desafío es gigante”, se expresó en el panel, pero si se propicia la combinación de estos factores que han sido mencionados, entonces las economías de los pueblos latinoamericanos tendrán cimientos de humanidad para basar su reconstrucción.

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