Realizaron un diagnóstico y pensaron estrategias para reconocer al sector en el sexto encuentro del ciclo que lleva adelante la Dirección de cuidados integrales y Políticas Comunitarias, Cuidados integrales, políticas públicas para garantizar el derecho al cuidado y al trabajo. 

30 de octubre de 2020, CABA (Ansol).- La Dirección de Cuidados Integrales y Políticas Comunitarias del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación realizó ayer el sexto encuentro del ciclo Cuidados integrales. Políticas públicas para garantizar el derecho al cuidado, en el que participaron Lucía Glimberg, coordinadora de esa cartera, Pimpi Colombo, secretaria General del sindicato de Amas de casa, Marta Roncoroni, directora de la Escuela de capacitación para el personal de sevicio doméstico, y Johana Duarte, subsecretaria de Desarrollo de la Economía Popular de la provincia de Chaco.

El ciclo busca elaborar un diagnóstico conjunto de los desafíos de la política pública para el reconocimiento y la formalización del cuidado como trabajo.

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«Si bien los cuidados han sido tradicionalmente invisibilizados, estas áreas se constituyen como fundamentales en términos sociales y económicos. La economía del cuidado tiene una importancia estratégica porque no solo garantiza la reproducción de la vida, sino también es uno de los sectores más importantes de la economía. Posibiliza y sustenta la realización de otras actividades», contó Lucía Glimberg, coordinadora de Cuidados Integrales en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

«Es importante poder avanzar en la visibilización y la redistribución de las tareas de cuidado en el ámbito doméstico y en los espacios comunitarios para reconocer este trabajo que genera una sobrecarga sobre las mujeres y dificulta el acceso al trabajo de muchas mujeres y nos concentra en empleos más precarios, con mayores niveles de informalidad», sintetizó Glimberg.

Roncoroni hizo un repaso histórico de este sector de la economía. Recordó, por ejemplo, una frase que le gritaron cuando inauguraba una de las sedes de la escuela: «No vengan a avivar giles». Fue en el año 2007. «La educación es eso, abrir la cabeza, tomar conciencia de una situación. No a todos les conviene esta situación de tener un pueblo educado», se posicionó.

En el año 2013, el sector, impulsado por la entonces presidente Cristina Fernández, alcanzó una ley «que genera plenos derechos laborales al sector», contó Roncoroni. «Prácticamente lo equipara a la ley de Contrato del Trabajo», explicó, y resaltó: «Nos dio licencia por maternidad, en un sector pronunciadamente feminizado».

«El 70 por ciento de esta masa, pese a eso, continúa trabajando en la informalidad. Debemos revertir esta tendencia», afirmó Roncoroni.

También señaló el impacto positivo que significó la Asignación Universal por Hijo para las trabajadoras del cuidado y para el acceso a la educación, y se esperanzó: «Vienen vientos que nos favorecen, con este gobierno que instaló a la economía del cuidado en la política nacional».

Duarte vinculó los cuidados con la economía popular: «Algunos ejes centrales en la construcción sindical del sector tiene que ver con asumirnos como trabajadores y trabajadoras;

«Esta nueva reconfiguración del trabajo como la economía popular, cuya doctrina estamos construyendo, tiene que tener una relación constante entre teoría y práctica. Venimos de una devastación del sector que comenzó en los años 80, pero no permitimos que nos roben la identificación como trabajadores», indicó Duarte.

Para Duarte, las políticas de cuidado ponen en jaque lo económico, lo cultural y lo social. «Disputa lo económico porque tenemos que repetir los datos de lo que representa este trabajo no remunerado en el PBI», comenzó a enumerar.

«En el sector, está en el marco del sistema patriarcal. No es casual que recién hoy sea una discusión central. Hay un sistema preparado para que las mujeres cuiden por ser mujeres. Por eso es tan central asumirnos como trabajadoras», explicó. «Somos las primeras en organizarnos en la crisis. El tema es que no seamos siempre el eslabón más débil y nos romanticemos en el cuidado eterno sin los derechos fundamentales», indicó.

«Debemos desfeminizar los cuidados. Esa es la gran cuestión social, para ir hacia una construcción del trabajo con derechos y como obligación. Desde el Estado debemos garantizarlo», marcó.

Colombo recordó que el sindicato de amas de casa surgió al final de la dictadura, en el año 1983 y subrayó que las mujeres son quienes se hacen cargo del cuidado, pero que lo que hace falta sostener es que ese trabajo no se ha remunerizado como corresponde.

«Hoy todavía nos cuesta que se señale la dignidad que tiene ser ama de casa», afirmó, y agregó: «Todavía no conseguimos que ningún ministro de Trabajo de la democracia haya aceptado que somos trabajadoras».

Carolina Brandariz, titular de la Dirección de Cuidados Integrales, concluyó señalando la importancia de la organización sindical en pos de la valorización del trabajo. «En el marco de un gobierno popular, tiene que darse a la par de lo que construye el Estado, que tiene que recoger los planteos de los trabajadores y las trabajadoras».

«Las organizaciones sindicales también construyen la subjetivación de las trabajadoras. En tanto haya compañeras en tareas de cuidados que se reconozcan como trabajadoras, podrá formar parte de un proceso protagónicamente para encarar la valorización del trabajo en el marco de un gobierno popular que pueda levantar los planteos».

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