Lo afirmó Pablo Imen, vicerrector del Instituto Universitario de la Cooperación, que junto al Ministerio de Producción de la Provincia de Buenos Aires, inició un ciclo de charlas sobre educación y cooperativismo.

28 de octubre de 2020, CABA (Ansol).- El Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica junto al Instituto Universitario de la Cooperación lanzaron una serie de encuentros virtuales sobre el rol del cooperativismo y las políticas de producción, trabajo y educación en Buenos Aires para construir estrategias para un nuevo escenario.

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Santiago Iorio, de la Dirección Provincial Cooperativa, del Ministerio, coordinó la charla junto a Débora Schneider, directora de la Escuela Secundaria Técnica de la Universidad de Quilmes, Leonor Ocampo, socióloga especialista en cooperativismo escolar, y Pablo Imen, vicerrector del Iucoop.

Schneider mostró un video sobre la perspectiva de la cooperación en la escuela, que surgida en 2014, en la localidad de Ezpeleta. “Para nosotros, la perspectiva de la economía social y solidaria es un eje programático. Lo gestamos en articulación con el Departamento de Economía y Adminsitración de la Unqui”, explicó.

“Es una oportunidad y una obligación pensar esta perspectiva porque la escuela nació para cubrir necesidades en una zona con necesidades educativas y laborales. Busca asegurar la educación y el futuro de nuestros estudiantes”, contó Schneider.

En 2019 se graduó la primera promoción de la orientación de educación, y este año los de Programación y Tecnología de los Alimentos.

Además de pensar en prácticas profesionalizantes y pasantías en empresas privadas, sumaron la participación en cooperativas y organizaciones mutuales para ampliar la mirada sobre el acceso al trabajo, más allá del trabajo al empleo.

Las prácticas piensan también la inserción en el territorio y qué servicio es necesario brindar.

Leonor Ocampo, destinó su exposición a contar cuál es la importancia de las cooperativas escolares. “Se ha dado una constante de la educación en territorio: en todos los gobiernos constitucionales ha aparecido apareció la preocupación por el cooperativismo, pero noto que hay un divorcio entre las leyes que aparecen sobre este tema y las políticas educativas”, explicó.

Para ella, haciendo un repaso histórico, la respuesta concreta hacia la demanda de cumplir la legislación, se ve falta de voluntad de tratar el tema. Ejemplificó con el artículo 90, que promueve la incorporación de los principios y valores del cooperativismo y del mutualismo en los procesos de enseñanza-aprendizaje y la capacitación docente.

“Encuentro dos fallas: por un lado, no aparecen los cambios del contenido curricular en la formación docente. Si no tenemos un docente que sepa dar cooperativismo, es difícil que lo bajen como corresponde. Por otra parte, no aparecen los temas en los libros de texto”, sintetizó.

“¿A qué le tienen miedo con dar cooperativismo?”, se preguntó, y responsabilizó a los consejos escolares, y fundamentó: “Los valores del cooperativismo son para toda la sociedad”.

“Hay provincias que están trabajando muy bien”, matizó, pero pidió un acompañamiento a los docentes por parte de los inspectores de los distritos.

Pablo Imen, de Iucoop, rescató las intervenciones anteriores y recordó el contexto inédito de pandemia: “Los sistemas educativos prácticamente se paralizaron en todo el mundo y se remplazó con virtualidad la falta de presencia diaria en las aulas, lo que profundizó las desigualdades. La pandemia evidenció al capitalismo como sistema global y civilizatorio en las antípodas del cooperativismo”.

“En estos momentos en que no tenemos claro a dónde estamos yendo como humanidad, me parece importante preguntarnos de dónde venimos y quiénes somos y qué papel juega la educación”, inició Imen.

Propuso definirse como cooperativismo de Nuestra América, aunque recogiendo una tradición del exilio del hambre y político europeo. “Hay una tarea del movimiento que es suturar esa brecha”, lanzó. “Por un lado, nos identificamos en la vertiente de los socialistas utópicos que vertieron una crítica radical con propuestas concretas para los problemas comunes”, se posicionó.

También debatió en torno a la falta de reconocimiento de la gestión cooperativa de la educación universitaria y sobre la enseñanza neoliberal.

“El proyecto Secundaria del Futuro propone que el 70 por ciento del tiempo escolar, los chicos estén en su casa frente a una computadora. Eso implicaría toda una reformulación de la política educativa y el trabajo docente”, ejemplificó. “Frente a este trabajo no podemos oponer una negativa ni defender la escuela tradicional, sino construir una alternativa pedagógica”, planteó.

“Proponemos sistematizar nuestra experiencia pedagógica para aportar una pedagogía emancipadora del siglo XXI desde América latina. El cooperativismo puede aportar a esa pedagogía”, afirmó, y enumeró: “Una educación de la vida y para la vida; educación integral que desarrolla todos los aspectos de la personalidad”.

Otra línea que propone el Iucoop es la formación en las propias entidades cooperativas, por lo que brindan cursos destinados fuertemente a esas empresas.

Por otra parte, piensan trabajar en el sistema educativo formal, retomando la propuesta de Ocampo. “¿Cómo hacemos para que el gobierno escolar tome los valores cooperativos?”, invitó a pensar.

Así, concluyó: “Si la pospandemia será mejor o peor que la prepandemia se dirimirá en la lucha concreta hoy. Es importante que la economía social no sea una economía para que los caídos del mapa tengan un modo de vida, que es fundamental, sino para que la economía social se convierta en la plataforma fundamental de una economía nacional y latinoamericana”.

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sa

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