Lo afirmó Alejandro Russo, presidente de la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM), que realizó el primero de dos encuentros pensados y convocados con el eje puesto en la necesidad de visualizar una manera diferente de organizar nuestra sociedad.

25 de septiembre de 2020, CABA (Ansol).- Con la presencia de muchas personalidades vinculadas al mutualismo y al cooperativismo de la República Argentina, así como al estudio y a la militancia de la materia, se llevó a cabo el primer conversatorio sobre Soberanía Alimentaria, organizado por la CAM, y transmitido en directo por el canal oficial de youtube.

Además del titular del organismo, participaron Myriam Gorban, coordinadora de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición de la UBA ; María José Lubertino, presidenta de la Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos; Carina Maloberti, de la Secretaría Gremial de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en Senasa y de la Dirección de la Unión de Técnicos Rurales y Agrarios; y Sebastián Barocelli, Director Nacional de las Consumidoras y Consumidores del Ministerio de Desarrollo Productivo.

Russo, quien además forma parte del Directorio de INAES, fue el encargado de dar la bienvenida a los participantes  y expresó la importancia de “tomar consciencia sobre la desigualdad de este sistema alimentario globalizado, para mejorar la calidad de vida de las poblaciones”.

En esa línea, agregó que, tanto el mutualismo como el cooperativismo, “representan iniciativas de agriculturas alternativas, que son apoyadas por las comunidades donde se desenvuelven”.

“Sabemos que la soberanía alimentaria representa un modelo de consumidores que se vuelven partícipes activos de su alimentación, y que, a raíz de ese involucramiento, generan las condiciones para construir una sociedad justa e inclusiva. Para la Confederación, es política de gobierno”, manifestó su presidente antes de habilitar la palabra a los y las especialistas de esta disciplina.

El debate agroecológico para la nueva normalidad

Otros temas que estuvieron sobre la mesa excedieron a la cuestión alimentaria, entre otros: los caminos para avanzar hacia una economía que garantice equidad y sostenibilidad; el ser humano como sujeto y finalidad de esa otra economía posible; las trampas de la industria alimentaria y los procesos de formación de precios; la producción agroecológica como una respuesta necesaria y su rentabilidad; la ecología vista desde la óptica de los Derechos Humanos; la vulneración de la población y la exclusión social impuesta; los nuevos paradigmas de la cultura y el trabajo, y cómo la alimentación alimentaria se relaciona estrechamente con estas cuestiones.

“Sabemos que la soberanía alimentaria representa un modelo de consumidores que se vuelven partícipes activos de su alimentación, y que, a raíz de ese involucramiento, generan las condiciones para construir una sociedad justa e inclusiva. Para la Confederación, es política de gobierno

Alejandro Russo

La docente de UBA Miryam Gorban expresó que esto no es algo que se esté debatiendo únicamente acá, sino que “el mundo entero se está poniendo a pensar sobre quién produce sus alimentos, cómo se comercializan y cómo se distribuyen”.

Afirmó que la alimentación es un hecho político y que hablar de soberanía alimentaria es “hablar de justicia social”. Varios de sus compañeros en el panel coincidirían con ella, acerca de que avanzar en una solución para la cuestión alimentaria es resolver uno de los problemas nodales en la vida de nuestro país, y que eso puede hacerse únicamente con un Estado presente visualizando esta necesidad y desarrollando políticas públicas que propongan un esquema diferente.

“No podemos descansar si tenemos un solo niño con hambre, o una sola madre con hambre, o sin acceso a la vivienda, a la educación. Todo es parte de un mismo problema. Los niños necesitan alimentarse adecuadamente para crecer, para aprender y jugar. El adulto lo necesita para trabajar y gozar en plenitud”, manifestó Gorban.

Las desigualdades y el rol del cooperativismo

Carina Maloberti es secretaria general de ATE-SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), e integra, también, la Unión de Técnicos Rurales y Agrarios. En su alocución hizo especial hincapié en que, la soberanía alimentaria es una problemática que es mucho más amplia, y que tiene que ver con sociedades que están organizadas de manera tal que ganan unos pocos mientras que las grandes mayorías viven en la escasez.

En un momento de su discurso, señaló la importancia de pensar colectivamente las historias que están atravesadas por el mutualismo y el cooperativismo, entendiendo que esos valores tienen que ver con una visión de futuro que es preciso rescatar.

“Como trabajadora del Estado, entiendo que es imprescindible indagar en el concepto de la defensa alimentaria, actualizando esa estructura estatal para que esté a la altura de estas peleas que hay que dar, y caminando junto a las organizaciones libres del pueblo”.

Además, agregó: “Tenemos que recuperar territorio para combatir este orden de cosas que condena a nuestros pueblos al hambre y a la pobreza: un paradigma que hace prevalecer la concentración de la riqueza en muy pocas manos, a bordo de un gobierno imperial que diseña la desintegración de nuestros estados y que todo lo que propone es muerte, enfermedad y exclusión. En ese proyecto de acumulación, la mayoría de los pueblos estamos de más”, con estas palabras cerró su intervención Maloberti, pero dejó el debate abierto. Un debate que es la CAM continuará el próximo viernes 9 de octubre.

Permitida su reproducción total y/o parcial, citando debidamente la fuente. 

rf

Editor Ansol

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