*Enrique Martínez

Hemos constatado a lo largo de los años que las decisiones de política económica transitan esencialmente alrededor de la macroeconomía. Eso es entendible para un país al cual los neoliberales intentan estrujar como un limón y los populares buscan recuperar con respiración artificial, con los vándalos detrás de la puerta, esperando volver a atacar.

La crisis permanente no deja pensar. Además, aisla a los funcionarios bien intencionados. Los deja rodeados de financistas, corporaciones, inversores mezquinos del exterior e inversores mezquinos de tierra adentro. No se conectan con los pobres, con los pequeños industriales, con los campesinos, con buena parte de los actores sobre cuya vida deciden, más que a través de relatos de intermediarios intelectuales. Normalmente los remiten a textos académicos, a los que por reflejo buscan encuadrar en su marco preconcebido, perdiendo así buena parte de los matices que hacen a la actividad de cada sector en cada lugar. Como variante, buscan construir analogías con políticas de otros países, corriendo el serio riesgo de equivocar el camino.

Como simple ayuda, propongo una excursión experimental para cualquier nivel de funcionarios inquietos. La describo en estaciones.

1 – Tomando la autopista a Cañuelas y luego la ruta 205 hasta Lobos, busquen a un fabricante pequeño de pastas secas de excelente calidad- hay allí solo uno – y pregúntenle como le fue cuando Guillermo Moreno, desde su oficina porteña decidió suspender la exportación de farináceos, consiguiendo así que los exportadores se volcaran al mercado interno por completo, desplazando a las empresas más chicas y llevando a varias a desaparecer. Vean sus reclamos actuales, que se los expondrán luego de recuperarse del desmayo por encontrar un funcionario visitando su planta.

2 – De allí, tomen la ruta 41 hacia Navarro. En el pueblo, entrevisten aun pequeño industrial lácteo, que les contará con nostalgia su esperanza cuando Néstor Kirchner promovió un consorcio de exportadores de dulce de leche y 6 pyme se animaron a trabajar juntas dos años, esperando vender a decenas de países. Escuchen cuando les cuente que pocos años después Guillermo Moreno suspendió las exportaciones de lácteos y el proyecto se fue al carajo. No sólo eso, debieron centrarse en los quesos, compitiendo mal con las grandes empresas que pasaron a dominar toda la escena, a consecuencia de aquella medida que parecía popular y fue groseramente equivocada.

3 – Ya que están en Navarro, vean a un muy pequeño fabricante de dulces, conservas y otros derivados de frutas, que tiene más de 40 productos elaborados en su muy prolija plantita y pregúntenle por qué no crece y solo vende en su pueblo. Les dirá que se mantiene vigente la absurda reglamentación que obliga a hacer un trámite en La Plata para cada cambio de fórmula de elaboración, consumiendo tiempo y dinero que no dispone. En décadas no se han instalado oficinas bromatológicas regionales y solo las empresas medianas o grandes pueden trabajar así.

4 – No se vayan de Navarro. Salgan unos kilómetros del pueblo y visiten una empresa láctea mediana que hace leche larga vida. Que allí les expliquen como dependen de una filial de una multinacional sueca que desde La Rioja les provee el material del envase y que actualiza en dólares sus acreencias, con lo cual ante cada devaluación macrista, estuvieron caminando por la cuerda floja. Tal vez allí se acuerde encargar al INTI que defina cual es la mejor solución técnica para liberar a la láctea de su proveedor y además darle un crédito blando para el reemplazo. De ese modo, se habilitaría a varias empresas chicas o medianas a producir leche larga vida, eliminando la fuerte concentración actual de la oferta.

5 –Vuelvan a la ruta 205 y tomen para Roque Pérez. Allí reúnanse con los productores hortícolas dispersos y escuchen su necesidad inmediata de tener un ámbito de concentración de la oferta local, para abastecer al menos a 100 km a la redonda, para beneficio general. A la vez, analicen con el Intendente como transformar la quiebra de la procesadora avícola en una empresa regional público privada que también atienda al consumo de una región con 300.000 habitantes, de allí hacia el oeste.

6 – Sigan hacia Lamadrid. Antes, busquen la ruta en un mapa. Allí hablen con la técnica del INTA que coordina la red de Manos de Lamadrid, que producen prendas de lana en forma artesanal. Que les explique que toda esa región produce mas de 1000 ton. de lana, que viaja sucia hasta Trelew y una partecita vuelve como hilado peinado para que unas decenas de mujeres lo tejan y luego comercialicen con esfuerzo. Comprométanse a trabajar con ella y con el INTI de Capilla del Monte en Córdoba, que está pensando a pulmón como lavar lana en escala pequeña, para terminar ese trabajo. Piensen en como dar visibilidad a una tarea como el tejido y confección artesanal de prendasde lana, tan valorada en el mundo.

7 – Vuelvan al mapa para ir a Laprida. Allí verifiquen que esa ciudad de algo más de 10.000 habitantes no tiene un matadero municipal, a pesar de ser zona ganadera. Convoquen al INTI Córdoba, para que transfiera la tecnología que ya dispone hace varios años, no solo para hacer el matadero, sino además para fabricar decenas de equipos. De paso, definan una línea de estímulo a estos mataderos en toda localidad similar, acotando así la especulación de los matarifes. Apoyen solo instalaciones donde el productor lleve a faenar y retire el carnicero. Verán que funciona.

8 – Ya que están en Laprida, analicen con el Intendente como puede cambiarse el destino de 15.000 hectáreas que por una insólita donación de hace más de medio siglo, las administra la Armada, teniendo como socia pasiva a la Facultad de Ingeniería de la UBA, constituyendo un verdadero enclave, que podría transformarse en un fenomenal proyecto de colonización, multiplicador de trabajo.

9 – Podrían seguir por otras rutas en Buenos Aires y conocer como ordenar la producción hortícola de Berazategui, Florencio Varela, el gran La Plata, Mar del Plata o apoyar a pequeñas lácteas de Tapalqué, Mar del Plata o General Belgrano. Pero lo anterior alcanza como muestra. Tal vez para tener un panorama más federal podrían tomar un avioncito e ir a Formosa.

Allí, podrían reunirse con los productores de banana y con los responsables de la extensión experimental de la Provincia y la del INTA. En un rato, podrían formular un plan para reemplazar la banana ecuatoriana o la brasileña, por oferta salteña y formoseña. Hay que escuchar cuánto mal produce la intermediación y la impotencia ante la completa invisibilidad de los actores.

10 – Ya que se fueron hasta allá, visiten la estación experimental de acuicultura, hablen con gente que viajó por el mundo entendiendo el tema y conviertan esa actividad en proyecto nacional, que puede ocupar a decenas de miles de personas, sin ningún efecto ecológico negativo a la vista. Échenle un ojo, de paso, al proyecto de rotación arroz/ pacú.

11 – Ya de vuelta hacia el aeropuerto, visiten al productor chino que produce fruta no conocida en el país, para exportar a su tierra natal y que busca hace años quien sume fuerzas y se capacite bajo su conducción, para multiplicar la oferta.

Los invitaría a conocer como se seca el pimentón en Catamarca, o el tomate en San Juan y todo lo que se puede mejorar allí. O las colonias agonizantes de la zona de regadío de Santiago del Estero. Pero deben estar agotados. Otro día será.

Si algún lector sabe, alguna vez, que uno de los temas anotados ha tenido evolución positiva y me avisa, seré feliz por un tiempo. Generar trabajo, aumentar las exportaciones, sustituir importaciones,también es por abajo.

*Ingeniero Director del Instituto para la Producción Popular
Publicado 16.9.20 en Motor Económico

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