Estudiantes y docentes de los bachilleratos populares Sergio Karakachoff y Germán Abdala se articularon con la cooperativa de consumo Consol para realizar donaciones de bolsones, mercadería para madres de primeras infancias y raciones de comida dos veces por semana.

4 de septiembre de 2020, CABA (Ansol).- En los bachilleratos populares Germán Abdala y Sergio Karakachoff dejaron de ir a las aulas para cursar, pero se organizaron para ir una y hasta dos veces por semana para cocinar para el barrio. Agricultores familiares les donan verduras y consumidores de Consol compran bonos para que la cooperativa articule logísticamente para hacerles llegar otros alimentos, artículos de higiene y mercadería especial para madres de primeras infancias.

La situación económica que atraviesa nuestro país, profundizada por la pandemia, potenció aún más la solidaridad en distintas organizaciones sociales. Los bachilleratos populares no son la excepción.

“En Consol creemos que la solidaridad es un valor transversal en la construcción colectiva por un bienestar común. Como lo venimos realizando desde la creación de nuestra organización, ahora, más que nunca, y con el aporte voluntario de nuestras asociadas y asociados, iniciamos -de manera conjunta con organizaciones sociales- campañas de donación para que los alimentos de primera necesidad lleguen a quienes más lo necesitan”, explicó Carolina Compagnone, secretaria de Consol.

El foco de consumo del barrio porteño de Floresta había dado un puntapié inicial articulándose con el bachillerato popular Sergio Karakachoff, que tiene sede en el mismo edificio, El Sol de Floresta. Allí funciona también un centro cultural y una asociación civil que promociona los derechos de personas con autismo.

Como lo venimos realizando desde la creación de nuestra organización, ahora, más que nunca, y con el aporte voluntario de nuestras asociadas y asociados, iniciamos -de manera conjunta con organizaciones sociales- campañas de donación para que los alimentos de primera necesidad lleguen a quienes más lo necesitan

Carolina Compagnone

Desde mediados de 2019, estudiantes y docentes del Karakachoff organizaron las primeras ollas populares consumiendo productos de la economía popular. “Desde aquella tradición que ya habíamos comenzado con el foco Floresta, fuimos organizando desde cada territorio una articulación con distintas organizaciones para hacer llegar donaciones de nuestros asociados y asociadas”, contó Compagnone.

Con el comienzo de la pandemia y unos primeros meses muy difíciles para muchos sectores populares que se volcaron en masa a los comedores comunitarios, Consol desarrolló una campaña solidaria en la que ofrece a sus asociados y asociadas bonos de 500 y 1000 pesos destinados a alguna de las organizaciones con las que trabaja cotidianamente.

La suma recaudada de este aporte solidario es utilizada para la compra de alimentos de primera necesidad que luego son donados a las diferentes instituciones. A esto también se suman las donaciones semanales de la comercializadora de la UTEP CABA para el Consumo de la Economía Popular; que garantizan la continuidad de las actividades en ambos territorios.

En La Boca, el bachillerato Germán Abdala, notaron que los comedores del barrio no daban abasto. “La gente no sólo se quedó sin trabajo, sino que muchas personas quedaron viviendo en la calle”, contó Tamara, una de sus estudiantes.

Decidieron replicar la experiencia del foco de consumidores de Floresta y el bachillerato Karakachoff, y llegaron a entregar más de doscientas porciones, tomando los recaudos necesarios, y las precauciones para evitar contagios.

Solidaridad con perspectiva de género

El bachillerato Germán Abdala avanzó más en la campaña solidaria cuando su comisión de géneros se topó con las dificultades de una estudiante con dificultades para dar saciar las necesidades de su hijo. “Pensamos en complementar los bolsones y las ollas populares con algo pensado especialmente para los más chicos a través de otros bonos solidarios”, contó Jessica, integrante de la escuela.

Ahora buscan que todas las mamás a cargo de primeras infancias tengan acceso a esta acción solidaria de Consol, por lo que multiplicaron nuevamente sus esfuerzos para poder alcanzar a cada vez más madres del bachillerato y del barrio.

En la última reunión de la Organización Germán Abdala, que impulsa ambos bachilleratos, pensaron en que llegue también a personas con discapacidad para que se sume también la asociación civil de El Sol de Floresta.

En la web de Tienda Consol se pueden encontrar los bonos para colaborar con estas campañas solidarias.

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sa

Editor Ansol

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