*Santiago Cholakian

El término empresa recuperada lo solemos encontrar asociado a procesos de quiebra, a partir de los cuales la empresa continúa en manos de sus trabajadoras/es, antes empleadas/os, ahora asociadas/os en cooperativa de trabajo. Esta noción se vio afianzada por las modificaciones a la Ley de Concursos y Quiebras en el año 2011, en miras de favorecer la continuidad de la fallida en mano de sus trabajadoras/es. Bajo este marco se lee la recuperación como consecuencia de la quiebra.

Una mirada más amplia de empresa recuperada por sus trabajadoras/es la define como aquella unidad económica que pasó de la gestión privada a la gestión colectiva de sus antiguas/os asalariadas/os, como desarrolla el Programa Facultad Abierta de la UBA y encontramos en la Ley 13.710 de Protección y Apoyo a las Empresas Recuperadas por los Trabajadores de la Provincia de Santa Fe.

Esto nos permite poner de relieve que la recuperación es un proceso que puede darse con o sin proceso de quiebra. La Ley 13.710 de Santa Fe expresa ese abanico de posibilidades: “cesación de actividades, cierre del establecimiento, abandono de los titulares, desmantelamiento de unidades productivas, vaciamiento por parte de los empleadores, trasvasamiento de trabajadores, maquinarias y activos, disolución de la sociedad”.

La ley nro. 4.863 de la Provincia de Río Negro, que crea el “Régimen de protección y promoción económico y social de empresas recuperadas por cooperativas de trabajo”. también presenta este abanico de escenarios, pero como casos de “empresa en situación de crisis”, y dice que el Estado acompañará a las/os trabajadores para acogerse a la ley 26.684 o respecto de la declaración de utilidad pública y expropiación.

Ampliar la noción de la recuperación de empresas por parte de sus trabajadoras/es nos permite abordar las diversas situaciones de crisis y/o conflictos en las empresas, dando respuestas sin necesidad de llegar a sede judicial, lo cual sin dudas complejiza, dilata y encarece el proceso de recuperación. Ampliar la noción de empresa recuperada es asimismo un desafío para pensar nuevos marcos legales que posibiliten y agilicen ese proceso de recuperación.

Otro desafío que se plantea es la posibilidad de que esas formas de recuperación sean vehículo para un fraude laboral: se forma la cooperativa de trabajo, pero la patronal sigue dirigiendo la unidad económica. Si bien entendemos la muy válida preocupación, también creemos que las experiencias positivas deben ser nuestro faro, nos marcan el camino hacia dónde avanzar.

Debemos trabajar en conjunto, atendiendo las preocupaciones a la vez que pensamos en cómo dar respuesta ante las diversas situaciones de crisis de empresas, siempre en miras de sostener las fuentes de ingreso para las trabajadoras/es.

*Integrante de Trabajando por la Economía Social

Editor Ansol

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