En eso coincidieron los expositores de Argentina, Uruguay y Chile durante la charla del Diálogo Iucoop del miércoles pasado acerca de los cooperativismos bajo las dictaduras del Cono Sur.

13 de julio de 2020, CABA (Ansol).- El miércoles pasado se encontraron virtualmente Graciela Fernández, presidenta de la ACI Américas, junto con los investigadores del cooperativismo Daniel Plotinsky, de Idelcoop, Juan Pablo Martí, de la Universidad de la República (Uruguay) y Mario Radrigan, de la Universidad de Santiago de Chile, para reflexionar en torno a los cooperativismos bajo las dictaduras del Cono Sur. Moderó el encuentro Gabriela Nacht, anfitriona por Iucoop.

La charla se vio interrumpida por problemas técnicos, pero puede encontrarse en la web del Instituto Universitario de la Cooperación.

Graciela Fernández, presidenta de ACI Américas, señaló que el movimiento cooperativo nació de diferentes sectores sociales como los religiosos, los sindicales y partidarias.

“El movimiento cooperativo fue una isla de expresión de libertad en momentos en que hubo proscripción de organizaciones sindicales y partidarias”, subrayó.

“Aquel que conoce al movimietno cooperativo sabe de las diferencias de tamaño, de capital social, de origen y actividades económicas, pero todos coincidieron en algo: la resiliencia del movimiento cooperativo”, agregó.

Las dictaduras en Argentina entre 1966 y 1983

Daniel Plotinsky abrió la charla pensando en la dictadura de Onganía de 1966, que por las resistencias no pudo aplicar el paquete de medidas pensadas.

Partió de la noción de que las cooperativas son simultáneamente empresas y organizaciones sociales, por lo que hace falta analizar características de sus diversas expresiones, las vertientes ideológicas que dan lugar a la conformación, los agentes externos y la normativa del sector.

“No se puede analizar en bloque a la situación del cooperativismo bajo las dictaduras, más allá de que se pueden hacer lecturas generales. En tanto empresas, se enfrentan a normas legales que no están orientadas a que sus ventajas puedan desarrollarse libremente. En tiempos de auge de políticas neoliberales, suele haber contradicciones con las posibilidades de desarrollo cooperativo”, explicó Plotinsky. “En tanto movimientos sociales democráticos, durante tiempos dictatoriales, se transforman en potenciales enemigos”, agregó.

Entre el año 1966 y 1973, los ataques al cooperativismo se particularizaron contra el sector de crédito “por el papel del sistema financiero en los sistemas económicos y por el crecimiento que había tenido el cooperativismo de crédito, que manejaba 10 por ciento de los depósitos del sistema financiero”.

Dos días después del golpe de Estado, el diario La Razón dio la falsa noticia de la disposición de la detención de los dirigentes del Fondo Movilizador de Cooperativas. La acompañaba una normativa muy dura para el sector.

Sobre el cierre de la etapa 1966/1973, se dictó la ley de Cooperativas, promulgada en democracia y redactada por integrantes del Estado y de las dos confederaciones cooperativas que existían en ese momento.

La dictadura entre el 76 y el 83 redujo las regulaciones estatales, abrió la economía, redujo el gasto público en salud y educación. Las cooperativas vinculadas al mercado interno se deterioraron.

Como movimiento social, algunos sectores del cooperativismo fueron víctimas del terrorismo de Estado. Pese a que hubo desaparecidos entre los dirigentes del sector, los ataque sse debieron porque eran parte de otro tipo de organizaciones.

Tres políticas específicas contra el cooperativismo
  • La modificación de la normativa tributaria imponía impuestos sobre capitales y ganancias.
  • El decreto ley de Entidades Financieras restringía la operatoria de cajas de crédito. Existían todavía 400 cajas de crédito de las 1000 que había antes de la dictadura de 1966. Esta normativa las transformó en entidades por fuera del sector económico. Una solicitada firmada por 40 mil asociados a cooperativas fue una de las formas de resistencia en plena dictadura.
  • El decreto ley de Radiodifusión prohibía a las cooperativas ser licenciatarias de medios de comunicación. “Esto tenía que ver con impedir que entidades democráticas tengan participación en los medios, cuando las cooperativas tenían infraestructura para pedir licencias con facilidad”, explicó Plotinsky.

La dictadura impulsó políticas crediticias favorables para las cooperativas algodoneras chaqueñas, pero bajo la condición de la modernización administrativa para que cuadros técnicos remplacen la participación de los asociados. “El objetivo de la dictadura era elimintar las ligas agrarias”, afirmó Plotinsky.

Coninagro, por su parte, apoyó el “Proceso de Reorganización Nacional” inicialmente, pero fue agregando críticas a la aplicación de las políticas. Sobre el final de la dictadura, señaló el historiador, planteó que fue “un desastre planificado”.

Ningún sector cooperativo salió beneficiado por los procesos dictatoriales. Más allá de cuál cooperativa, pese a que hubo sectores más perjudicados,

Uruguay: la dictadura supervisa

Martí repasó las tres etapas de la dictadura uruguaya y los dos momentos económicos (el de la liberalización del mercado y el vuelco a la plaza financiera y ajuste estructural).

Las cooperativas orientales sufrieron un período durante el cual no se otorgaron nuevas personerías a las de vivienda, y las elecciones fueron supervisadas por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, polemizó Juan Pablo Martí, la dictadura también benefició al cooperativismo para liberalizar la economía. “Apareció la idea de la promoción de las cooperativas como una manera de suprimir los conflictos sociales que se dan en el el campo económico”, detalló Martí.

En el caso del transporte público, se lo privatizó a partir de la concesión de los servicios a las cooperativas de los funcionarios municipales de la antigua empresa estatal. “Al decir de uno de los cooperativistas, ‘me dieron a elegir: o me convertía en sepulturero de la municipalidad o me integraba a una cooperativa”, contó Martí.

También las cooperativas estuvieron en contra de la dictadura y fueron espacios de libertad cuando la actividad política estaba prohibida. “Incluso se convirtieron en una bandera en contra de la dictadura. El momento más importante es la movilización promovida por la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por la Ayuda Mutua contra un decreto que las obliga a convertirse en propietarios de sus propias casas”, explicó Martí.

Chile: un momento corporativo y un período neoliberal que permanece

Chile fue el país que tuvo la dictadura más extensa, entre 1973 y 1990. Mario Radrigan, de la Universidad de Santiago de Chile, recordó que en el año 64 había 50 cooperativas, y a septiembre de 1973, 3600. “Fue un proceso de desarrollo explosivo muy de la mano de las políticas públicas”, aseguró.

Sin embargo, la dictadura de Pinochet aplicó con un manual de libreto de economía neoliberal que nos persiste hasta el día de hoy. Por estos días, particularmente, se está discutiendo un nuevo sistema de pensiones para oxigenar al sector privado, que se encuentra tanto en Chile como en el extranjero.

“Hay una primera etapa del gobierno militar en relación con el sector cooperativo que se ha debatido poco. Es el período entre septiembre del 73 y abril del 75. La dictadura militar asumió un análisis de cuáles iban a ser tanto su duración en el tiempo como los cambios que iba a impulsar a nivel estructural en el país. Ese período fue corporativista”, desarrolló Radrigan. “El 1 de mayo de 1974, en el palacio de gobierno se dictó una modificación en la ley de cooperativas que fue muy progresista porqeu fue impulsada por militares de aviación que tenían una raíz cooperativista”, contó Radrigan. Esa modificación estableció el derecho de participación de los trabajadores en las cooperativas de servicio.

Simultáneamente a esa modificación, se dictó ese mismo día, una ley que otorgaba participación en los directorios de empresas con más de 100 empleados a los sindicatos.

Todo eso en paralelo a la prohibición de la participación política.

“Hubo un encuentro panamericano de cooperativas inaugurado por el ministro de Economía con una ponencia muy avanzada sobre las cooperativas. Todo eso quedó en la nada en abril de 1975, cuando un cambio en el gabinete implementó en Chile el modelo neoliberal que nos acompaña hasta el día de hoy”, narró Radrigan.

A partir de allí, se profundizó la persecusión sobre dirigentes de cooperativas rurales y de la pesca que buscaban transformaciones.

Sin embargo, Radrigan concluyó su exposición contando que pese a que hasta 1990 se cerraron la mitad de las cooperativas, desde entonces, la cantidad de asociados a estas empresas pasó de 50 mil a 2 millones.

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