*Hugo Cabrera

60 días de cuarentena me hacen acordar a cada rato que ya no soy la persona activa que era y me siento como el peligro que debe quedarse encerrado mirando la vida por la ventana, pero la vida debe continuar y así las cooperativas y las recuperadas tendríamos que poder resistir esta pandemia como hemos resistidos otras crisis.

Sin embargo, nos sorprende hoy este drama mundial luchando para que se nos dé un trato igualitario a las pymes reclamando, luego de haber soportado 4 años de neoliberalismo con tarifazos impagables y un mercado interno totalmente inactivo sin que nuestras cooperativas tengan que cerrar sus puertas aun llevando sus retiros a la mínima expresión.

El nuevo gobierno se topó a los tres meses con una pandemia sin precedentes. Los funcionarios,  a pesar de que son compañeros del campo popular  y reconociendo toda las políticas públicas de ayuda que se aplicaron, no  llegaron a las empresas cooperativas. Estas se vieron muy golpeadas por el corte de la cadena de pagos, el no reconocimientos por parte de los bancos al no tener personal en relación de dependencia como las pymes. Los decretos y resoluciones en general no nombraban a las cooperativas, a pesar de que en muchos casos fueron años de trabajar con nosotros. Sin la mención de las cooperativas, los bancos no nos dan créditos para poder palear la crisis.

Hemos festejado el decreto del gobierno que transfirió el INAES de Desarrollo Social al Ministerio de Producción reconociendo finalmente que somos un actor de la producción y el trabajo. Es cierto que hay proyectos de ayuda económica en distintos organismos del estado se están presentando para paliar la situación actual, pero no se comparan con los aportes de una importante parte de los salarios de trabajadores de empresas como Techint y Clarín por parte del Ministerio de Trabajo. 

A nuestras cooperativas en estados de debilidad sin tener ningún colchón para hacer frente a esta situación, los planes de ayuda se demoran y casi siempre sin tener una respuesta clara.También podemos ver que las pocas cooperativas que accedieron a la línea 1 del Ministerio de Trabajo solo consiguieron 6500 pesos por asociado. 6500 pesos que, además, son incompatibles con otras asignaciones, por eso es necesario que mientras dure la emergencia se equipare los montos a los compañeres de las cooperativas con los del sector privado.

Se rasgan las vestiduras cuando se habla de poner un pequeño impuesto a las fortunas más importantes de Argentina, pero a nadie se le mueve un pelo cuando a los trabajadores se les reduce un 25% del salario que usan para vivir. 

Sabemos que la recuperación económica después de la pandemia será lenta, pero es indispensable que la cooperativa y recuperadas tengan acceso a subsidios y créditos blandos para recomponer el capital de trabajo y reactivar la producción y evitar la pérdida de muchos puestos de trabajo. 

*Presidente de Fedecaba. Trabajador gráfico retirado. Cooperativa Gráfica Campichuelo.

Editor Ansol

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