La cooperativa Mercosol duplicó la cantidad de pedidos. Lo mismo sucede en otras empresas solidarias. Las tareas para salir de la cuarentena más fuertes.

5 de abril de 2020, CABA (Ansol).- El consumo solidario registra un alza en medio de la pandemia. La cooperativa Mercosol, de Río Cuarto, Córdoba, duplicó la cantidad de pedidos que recibía y transformó su organización para poder enfrentar tal demanda. 

“Empezamos la cuarentena trabajando, pero nos encontramos con que cantidad de gente asociada y no asociada se acercó porque en los supermercados estaban llenos y porque otros entraron por primera vez y vieron precios que les servían”, contó Nahuel Rang, trabajador de la cooperativa de consumo y vivienda Mercosol.

Muchos de quienes se acercaron por primera vez se acercaron, pero todo esto implicó también que empezara a bajar el nivel de stock y que se armaran largas colas fuera del almacén del centro de Río Cuarto. 

Entonces, decidieron armar previamente los pedidos que les llegaban vía redes sociales para enfrentar responsablemente la pandemia. 

En la misma sintonía, dejaron de realizar las ferias en las que consumidores y productores se veían las caras, se conocían y hablaban sobre los artículos y alimentos consumidos. Nuevo desafíoLa tarea que les toca encarar ahora es convertir a los clientes en asociados que se organicen en torno al consumo.

Para eso, tienen un ítem a favor: “El producto que ofrecemos fideliza al cliente porque es muy bueno. Quienes van a comprar vuelven a hacerlo porque es verdura fresca. Con otra verdura no te pasa eso. Los huevos son de campo, con gallinas alimentadas a maíz, por lo que los huevos son muy amarillos”., explicó Rang a ANSOL . Sin embargo, saben que también tendrán que volver más eficiente la comunicación para poder transmitir el mensaje de organización a toda esa nueva masa de gente que se acercó por primera vez. 

Mercosol comenzó a funcionar en 2013 y en 2015 obtuvo la matrícula. Asociados de otras cooperativas, comenzaron a enfrentar el problema de alimentación y se articularon con organizaciones barriales, vecinales, sociales y gremiales. 

“Todos somos trabajadores, como punto de partida, que veíamos cómo se nos devaluaba el salario con cada inflación, lo mismo que pasa hoy. Vas a las cadenas formadoras de precios y encontrás que las cosas valen más de lo que valían ayer”, explicó Rang a la Agencia de Noticias de la economía social, solidaria y popular. 

Su objetivo es conseguir precios baratos para trabajadores gracias al poder de compra conjunto. Por eso firmaron convenios con gremios para que accedan a los productos básicos con descuentos.

Con los productos premium financiaban los productos de la canasta básica. 
En 2018 lograron abrir el almacén en el centro de Río Cuarto. El almacén le contrata el servicio a otra cooperativa de consumo, como aprendieron junto a otras cooperativas de consumo como La Obrera y Consol.

“Las limitaciones de acceder a alimentos por el precio o por limitada capacidad de compra nos empujaron a resolver ese problema común organizándonos”, contó.Así, arrancaron con compras comunitarias, con una huerta y con entrega de verduras agroecológicas. 

Los primeros esquemas se hicieron en función de sindicatos que ponían a disposición el salón donde se hacían las entregas. 

Hoy los únicos delivery que hacen se entregan a la cooperativa que hace el mantenimiento de la Universidad Nacional de Río Cuarto le entregan cerca de 60 bolsones por mes. 

En tiempos difíciles, la solidaridad volvió a mostrar su mejor cara para enfrentar la crisis y crecer. 

Permitida su reproducción total y/o parcial, citando debidamente la fuente. 

sa

Editor Ansol

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