Lo aseguró la presidenta de la cooperativa de consumo La Yumba en dialogo con ANSOL. El rol del consumo solidario y popular y los vínculos con las cooperativas de trabajo y la agricultura familiar.

4 FEB 2020, CABA (ANSOL) “Necesitamos alimentarnos, necesitamos alimentarnos bien. En algunos casos, son productores de las verduras, a través de la agricultura familiar, o son productores, porque vienen de movimientos sociales que producen y que necesitan poder llegar a vender de alguna manera sus productos”, propuso Mini Pérez, presidenta de la cooperativa de consumo La Yumba.

En ese sentido, profundizó: “Es cierto que tenemos que comer todos, ahora… uno de los grandes debates que estamos dando en este momento, una de las grandes peleas, es tratar de que parte de ese dinero sirva y llegue de alguna manera a la economía social y solidaria, a la economía popular, es decir, que no solamente todo se vaya a la cadena de los supermercados”.

El desafío, entiende, es doble: “En lo inmediato, hay que lograr que todos comamos. Esto es así. No tenemos ninguna duda. Ahora, cómo hacemos para que parte de ese dinero pueda ir llegando a este otro sector de la economía. Esto es importantísimo para que podamos ir ubicándonos en un lugar como un actor social, político, cultural importante. Acá vamos al tema del consumo. El consumo tracciona la producción. Esto lo tenemos claro. Ahora, ¿qué tipo de consumo? Hay ahí todo un debate”.

La pregunta “¿a quién le está llegando el dinero de lo que compramos?” se fortaleció, y se acercaron a otras cooperativas del barrio como Torgelón. Hoy sueñan con que dentro de unos años es puedan jugar un papel armonizando las tareas desde los puestos de gobierno y el Estado y desde lo que tenemos que jugar como movimiento popular.

La Yumba

La Yumba nació a partir de la Asamblea de Juan B. Justo y Corrientes tras una gran estampida inflacionaria que significaba un golpe muy fuerte para el bolsillo de la gente. Decidimos hacer nuestra la política de Precios Cuidados, darle participación.

Hicimos la cadena de valor del tomate. Cuánto se le pagaba a la persona que estaba trabajando la tierra y cuánto terminábamos nosotras y nosotros pagándolo en la góndola del supermercado. Con estos papelitos y con lo que decían los precios cuidados, marchamos a las puertas de los supermercados, a discutir por qué estábamos pagando lo que estábamos pagando, con nuestras vecinos y vecinos, y a discutir también que se llevara a cabo esta política, que tenían que aparecer los precios, los productos con los precios”, contó Mini Pérez a ANSOL.

Después empezaron a comprar juntos y luego conformaron la cooperativa de consumo. La primera compra fue en una pascua, 30 huevitos de Pascuas de la cooperativa recuperada Arrufat, empresa recuperada histórica del barrio Arrufat.

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