En una larga entrevista con ANSOL, Rodolfo Pastore, director del departamento de Economía y Administración de la UNQui y del Construyendo Redes Emprendedoras en Economía Social, explicó que la estrategia del poder es invisibilizar y deslegitimar a este sector. El camino para la transformación.

14 de enero de 2020, CABA (Ansol).- “En la economía social, solidaria y popular, hay procesos en plena constitución, que no están sectorizados en un sector determinado, y que además, implican un conjunto de fuerzas, movimientos sociales y organizativos que tienen sectores en común, pero que muchas veces en diferencia, en tensión, a veces en disputa”, declaró el titular del Departamento de Economía y Administración de la Universidad de Quilmes, Rodolfo Pastore.

Pastore desarrolló en esa casa de altos estudios una red de emprendedores en economía social que denominó Crees, en el que existe una feria, una serie de incubadoras, una comercializadora de productos de la agricultura familiar, además de proyectos académicos y de investigación.

En diálogo con ANSOL, afirmó sobre la economía popular, social y solidaria: “Sin duda, tiene un gran campo frente al cual se diferencian, que es el campo de la economía neoliberal”.

Para él, durante la crisis este fue un espacio clave para que “las cosas no fueran tan malas como podrían haber sido”. Sin embargo, agregó: “Esta economía requiere políticas sociales, requiere iniciativas públicas que la potencien, pero sobre todo reconocer que es economía”

Los desafíos de la economía popular, social y solidaria

“Es necesario avanzar en una agenda  que es una agenda que va más allá de la distribución de ingresos sociales, más allá de la agenda de la imprescindible nueva institucionalización y reconocimiento de derechos de la economía popular”, explicó.

Hace falta que el Estado reconozca, aseguró, sus aportes en la contención social, pero también en los procesos de transformación y democratización económica.

“Las economías feministas hablan de la sostenibilidad de la vida. Es un término que a mí me parece muy pertinente porque es una economía que se hace con una finalidad vinculada a eso, a la reproducción

Rodolfo Pastore

Sostenibilidad de la vida

“Las economías feministas hablan de la sostenibilidad de la vida. Es un término que a mí me parece muy pertinente porque es una economía que se hace con una finalidad vinculada a eso, a la reproducción, a la sostenibilidad de la vida, sea en formas familiares, en forma individuales, en forma organizada en términos de cooperativa o sea de otra forma de organización económica”, sostuvo Pastore, quien también es miembro del consejo consultivo del Inaes.

Discurso hegemónico y contrahegemónico

“Es discurso hegemónico pensar que las únicas empresas que hay son empresas lucrativas. Hay que tener en cuenta que lo primero que se hace en la dimensión simbólica es invisibilizar, invisibilizar todo aquello que no entre dentro de lo que está pautado dentro del discurso hegemónico”, explicó.
Así, agregó que cuando el poder ya no puede invisibilizar más a un sector, continúa con la deslegitimación.

“Es discurso hegemónico pensar que las únicas empresas que hay son empresas lucrativas”.

Rodolfo Pastore

Pastore ejemplificó: “Se ha invisibilizado una forma de construir economía que ha sido, que es, permanente e histórica. La economía doméstica es la forma básica, nuclear, del hacer economía. Justament,e las economistas feministas, han reivindicado la economía doméstica”.

También, añadió, se ha invisibilizado a la economía comunitaria, la que “se realiza en las acciones del común y de las personas aunque no san integrantes de un mismo núcleo familiar o de unidad doméstica”.

Para él, se trata de una economía muy importante, sobre todo en los sectores populares. “Tiene arraigos históricos muy, muy significativos. Esa economía, de por sí, suele ser solidaria”, aseveró.

Cómo enfrentar el discurso hegemónico

Para enfrentar al discurso hegemónico, según Pastore, tiene que haber estrategias contrahegemónicas, económicas, políticas y también simbólicas.
“Es muy significativo, muy potente y muy bueno que la economía popular en clave de la puesta en escena pública por parte de los movimientos sociales, lo que yo llamo la economía popular organizada, hiciera esta irrupción en la escena y la hiciera en términos de defensa de derechos, en defensa de colectivos de trabajadoras y trabajadores de esta economía, la necesidad de visibilizarla y reconocerle su legitimidad y no llamarles trabajadores de la economía informal, trabajadores en negro. Son estigmatizaciones y deslegitimaciones sociales”, especificó.

En ese sentido, concluyó: “Estas economías son muy potentes para dar respuestas a las necesidades sociales que las políticas públicas vienen a atender en esta etapa”.

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sa

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