Lo aseguró el presidente del restaurante recuperado siete años atrás. El 4 de diciembre festejaron el camino recorrido con la presencia de políticos que acompañaron el proceso.

11 de diciembre de 2019, CABA (Ansol).- “Alé Alé para mí es todo. Fue el pionero de los restaurantes recuperados, el primero que se animó a dar este paso de recuperar la fuente de trabajo a través de la cooperativa”, resumió Andrés Toledo a ANSOL.

El último miércoles la cooperativa gastronómica del barrio de Palermo festejó sus siete años de autogestión junto a la CTEP, clientes y políticos que acompañaron la recuperación.

“Son siete años de aquel abrazo solidario que nos hizo dar cuenta de que nada está perdido mientras se lucha. Siete años de recuperar valores como la solidaridad, la comprensión, la empatía. Desde esa base construimos y pensamos de forma conjunta ideas y las trabajamos con muchas ganas. Son siete años de saber estar arriba, de saber estar abajo. Son siete años donde las ganancias se han repartido con equidad y hemos ganado lo suficiente para tener un buen nivel de vida y brindarle lo mejor a cada una de nuestras familias”, relató el presidente de la cooperativa durante la cena.

Los retiros de excedentes de los asociados a Alé Alé son superiores al convenio de gastronómicos. “Así demostramos que otro modelo económico es viable”, festejó Toledo ante ANSOL.

Con presencia de Edgardo Form, Juan Carlos Junio, Carlos Heller, Silvia Horne, Aníbal Ibarra, José Cruz Campagnoli y militantes de la CTEP, realizaron una cena solidaria en el local de Cabrera 4270, CABA.

La recuperación

“El proceso de recuperación nos ayudó mucho para fortalecernos. Fue un año y dos meses de trabajar y dormir adentro del local, resistiendo. Eso nos hizo ver la realidad: la única forma de salir adelante era en forma conjunta. No había otra forma”, continuó Andrés Toledo ante la Agencia de Noticias de la economía social, solidaria y popular.

Aníbal Ibarra, el exjefe de gobierno, que era legisldador durante la recuperación, participó de la negociación con la patronal para que la cooperativa dejara el primer local en un plazo que le permitiera encontrar otro lugar. “Llegamos a un acuerdo con los tiempos que necesitaba la cooperativa. Recuerdo la alegría de poder terminar de esa manera y no mediante un desalojo o una ruptura violenta”, contó Ibarra a ANSOL. 

Edgardo Form también estaba en la legislatura porteña en ese tiempo. “Es una gran felicidad porque hay 50 trabajadores que recuperaron su fuente de trabajo. Tuvimos la iniciativa de generar un proyecto para que accedieran al mantenimiento de los puestos laborales. Siete años después, han demostrado la capacidad de gestionar una empresa exitosa, solidaria, que da un gran servicio y que cumplió con su objetivo de vivir con dignidad”, celebró ante ANSOL.

José Campagnoli acompañó la noche del 8 de diciembre, al borde del desalojo. “Logramos que pudieran venir acá, que hoy sigan funcionando. Me trae recuerdos muy gratos y satisfacción porque el sistema cooperativista tiene resultados”, se explayó el exlegislador. “Me acuerdo que a las 5 o 6 de la mañana se abrió un canal de negociación con oficiales de justicia. Se destrabó la situación y a las 17, sin dormir, llegamos a un acuerdo que evitó el desalojo”, recordó ante ANSOL.

Silvia Horne, diputada nacional, festejó estar en una cooperativa de trabajo. “Cada empresa recuperada ha significado una lucha muy grande para que pueda tener rentabilidad durante este año. En Río Negro, hemos tenido siete leyes de expropiación”, contó a la Agencia de Noticias.

Los trabajadores, después de su jornada laboral, tuvieron que dormir en el restaurante, conseguir ese nuevo local adonde mudarse. Lo refaccionaron, ampliaron, decoraron y lograron así que ya no hubiera largas filas esperando por el ya clásico menú de parrilla y cervecería.

La organización cooperativa

En diálogo con ANSOL, Toledo contó que tienen una asamblea por mes, aunque hasta hace dos años tenían una por semana. En esas reuniones comparten cuentas de ingresos y egresos, planifican cómo invertir, cuánto retirar por trabajador. Así han logrado comprar una camioneta, ampliar la terraza, construir un deck, decorar todo el salón y sumar el servicio de envío a domicilio. “Es un éxito que nos permitió asociar más trabajadores. Vinimos 40 trabajadores. Ahora somos 50”, explicó el presidente de Alé Alé.

Más logros

“Alé Alé fue buena resistiendo, se enfrentaron a la fuerza pública, pero también queremos demostrar que somos buenos administrando, que somos buenos creando puestos de trabajo, y a eso apuntamos. Para ser líderes en el mercado, no hay forma de hacerlo sin estudios. Por eso mandamos a un compañero a estudiar. Este año se recibe de chef. Eso nos dará posibilidad de traer nuevas creaciones para la carta, para incorporar al menú. Es un cuadro colgado en la puerta de que un compañero se recibió de chef gracias al esfuerzo de todos. Alé Alé valió la pena”, concluyó Toledo.

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sa

Editor Ansol

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