*Por Juan Giménez y Serena Colombo

El debate que se vive en Latinoamérica tiene muchos años y se encuentra particularmente presente entre lxs compañerxs que pertenecemos a las escuelas de Gestión Social y Cooperativa y que nos reunimos tanto en FECEABA (Federación de Escuelas Cooperativas y Entidades Afines de Enseñanza de Buenos Aires) y en la AEGS (Asociación Civil de Educación de Gestión Social).

En estos días en los que en Bolivia se alzan voces de desprecio hacia un gobierno constituido fundamentalmente por personas que se reconocen indígenas o en Chile ante la sensación de extrañeza por el reclamo popular donde hay quienes desde el poder tildan de alienígenas a quienes reclaman por sus derechos cercenados desde hace más de cuarenta años, nos interpela de manera más urgente el rol de la escuela en la formación de este modo de representación social, de mirada sobre nosotros mismos y de reconocimiento (o falta de) de una Latinoamérica en colectivo diverso e histórico.

En resumidas cuentas, es la colonización de la cultura, de las prácticas sociales, de la mirada del mundo la que fundamentalmente opera sobre la aceptación o complacencia social sobre estos sucesos históricos que atentan contra una emancipación efectiva, sobre la autoestima y, en definitiva, sobre la defensa de los intereses regionales y la posibilidad de tomar libremente decisiones soberanas.

En agosto de 2018, desde la AEGS organizamos el VII Encuentro de Educación de Gestión Social en la localidad de Moreno, Provincia de Buenos Aires.

En esa oportunidad debatimos nuevamente sobre los sentidos y propósitos de la escuela y de otros espacios educativos y entre los acuerdos que publicamos en las conclusiones, dijimos que: ”… entendemos a los espacios educativos como lugares de resubjetivación, que ratificamos y sostenemos que la educación es una tarea colectiva, que entendemos que la política hace pedagogía, que la democracia escolar valora al pasado y el neoliberalismo no y por lo tanto lxs educadorxs tenemos la tarea de recordar lo que la sociedad quiere olvidar, que la escuela trabaja con y desde la solidaridad, que sostenemos que la democracia construye ciudadanía y en ese sentido pensamos a las escuelas y espacios educativos en general como lugares que forman vigilantes de la democracia, que promovemos nuevas subjetividades que desde las prácticas busquen la construcción de ciudadanxs críticxs, despertando la curiosidad y promoviendo la cooperación en búsqueda de una transformación colectiva de la realidad….”

También concluimos que “..esta manera de construir subjetividad es pensar a los espacios educativos, y especialmente a la escuela, desde la no neutralidad. Nos reconocemos como sujetos políticos que se involucran con las problemáticas territoriales y que, tanto en nuestras prácticas como en nuestras vidas, intentamos plasmar una ideología que es parte de nuestro posicionamiento político. Lejos estamos de la generación de sujetos permeables y emprendedores que lleguen al éxito a partir del esfuerzo individual o por propio mérito.”

Estamos convencidos de que la escuela es una potencia para una descolonización pedagógica, y desde ahí esperanzarnos en encontrar un proceso de emancipación de las subjetividades, que permita, nuevamente, poder pensar en políticas que busquen destrabar la última gran coartada del neoliberalismo: hacernos creer en la meritocracia como sustento naturalizado de muchas prácticas escolares.

Entendemos que la práctica emancipadora es aquella que crea subjetividad y en esa construcción se produce el empoderamiento y la posibilidad de apropiación de saberes. Las escuelas de gestión social y cooperativa trabajamos con el conflicto y la desnaturalización del mundo social, entendiendo que son parte de una pedagogía emancipadora. El desafió que se viene es que la construcción de lo común no puede organizarse desde el individualismo, sino en definirse con otrxs, siendo su horizonte lo colectivo.

El saber es la producción cultural de un colectivo y esta idea tiene que estar muy presente en la escuela. El saber tiene un sentido emancipador cuando le sirve a alguien para liberarse de algo. Lxs educadorxs tenemos la obligación de trabajar mucho sobre esto. Sin una descolonización del pensamiento no hay educación transformadora posible. Entendemos que desde nuestras experiencias tenemos mucho para aportar.

Proponemos entonces que la escuela sea un lugar de encuentro, de celebración, de acceso a la cultura para lxs más pequeños pero también de debate compartido, de búsqueda de soluciones colectivas con la comunidad en la que está inserta.

Pensarla fuera de las prácticas jerárquicas de obediencia y, de a poco, generar otras en las que la enseñanza (porque ese es el rol fundamental de la escuela) tenga un sentido, circule cada vez más horizontalmente, es el desafío que, creemos, tenemos por delante. No es solamente la enseñanza de nuevos contenidos, sino cuáles son las maneras en las que eso sucede, es, a nuestro entender, la clave en la construcción de una comunidad emancipada, descolonizada y, por ende, mucho más justa.

*Juan Gimenez es miembro de la Comunidad Educativa Creciendo Juntos de Moreno, Provincia de Buenos Aires

*Serena Colombo es parte de la Escuela Cooperativa Mundo Nuevo, Ciudad de Buenos Aires.

Ambos sin integrantes miembros de FECEABA y la Asociación de Escuelas de Gestión Social

Editor Ansol

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2 comentarios

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  • Hola…
    Comparto estos buenos y excelentes conceptos. En razón a ello, invito a tomar como propio la propuesta formal realizada al Ministro de Educación nacional Dr. Trotta en cuanto a que tome para sí la organización y convocatoria al CONGRESO PEDAGÓGICO COOPERATIVO ESCOLAR Y UNIVERSITARIO NACIONAL, hambito desde donde plantear nuestras respectivas visiones…
    ¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!
    José Yorg
    TECNICOOP
    Formosa

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