El sociólogo Alberto Gandulfo, dialogó en exclusiva con Agencias de Noticias Solidarias, Ansol, sobre la nueva persepectiva que se abre ante un nuevo gobierno, y el tema del hambre en la argentina y el rol que tendrán los movimientos sociales.

26 NOV 2019 CABA (Ansol) El presidente electo, Alberto Fernandez, ya mantuvo dos reuniones importantes de cara a resolver el tema del hambre en el país, flagelo que se agravó en los últimos años. En un primer momento se reunió con la iglesia y los movimientos populares y, al otro día, convocó a una mesa ampliada donde participaron desde Marcelo Tinelli, pasando por representantes del empresariado y las entidades del campo, hasta Narda Lepes, y la agricultura familiar.

«El tema del hambre, sin dudas, es la vergüenza nacional. Que tengamos hambre irrumpe en el escenario político como algo que marca la emergencia del caos en el que estamos metidos producto de una economía altamente concentrada como en los últimos cuatro años resultante del gobierno de Macri. El hambre es producto de la crisis productiva económica en Argentina, de la falta de trabajo, concretamente, y además, de los precios desorbitantes que las corporaciones trasnacionales han desarrollado en los últimos tiempos, que además apoyaron el gobierno de Macri. El caso, por ejemplo, de las tarifas», expresó en diálogo con Ansol, Alberto Gandulfo, sociólogo y Coordinador del programa de fortalecimiento de la «Economía Solidaria» de la Fundación Banco Credicoop. 


«Hay un hecho que para mí es muy contundente y que está vinculado con el hambre y es aquella foto famosa a la represión a la UTT en Constitución y la foto famosa de la señora, la abuela, levantando las berenjenas del piso frente a la guardia de infantería. Me parece que esa es una foto muy ilustrativa que nos deja el macrismo y que marca un hito histórico en la lucha popular de las organizaciones sociales. La imagen de la abuela levantando una berenjena es la imagen del hambre», subrayó Gandulfo.

En esta línea, Gandulfo opinó sobre la situación que están atravesando distintos países latinoamericanos convulsionados desde hace semanas por la falta de respuestas a las demandas populares. «Si algo hace que hoy en la Argentina no haya estallado en mil pedazos, como pasó en Chile, fue el trabajo que hicieron las organizaciones sociales e incluso los intendentes y los gobiernos provinciales que con las redes sociales de contención pudieron sostener estas políticas de ajuste, de endeudamiento de los sectores populares, pero también de encarecimiento de los alimentos, de encarecimiento de los servicios públicos, de la falta de trabajo, de importación acelerada y hasta la supresión de los derechos laborales».

¿No es una contradicción la aparición de Syngenta en el Plan Argentina contra el Hambre?

Antonio Aracre, el presidente de la multinacional Syngenta apareció en la presentación del Frente de Todos en la Facultad de Agronomía, antes de las elecciones generales, y propuso donar el 1% de la producción de alimentos.

«Lo que se está planteando es incorporar a las corporaciones al pacto, porque ellos son parte de este problema. Por supuesto que no son socios, pero sí, como parte del problema, hay que involucrarlos. Desde ese lugar me parece fantástico que aparezcan todos, desde Tinelli hasta Syngenta. Ahí viene el tema de la conducción política, que es donde jugamos con la figura de Alberto. Si algo hemos logrado en este tiempo es la unidad de los trabajadores y las trabajadoras. Las condiciones en las que estamos hoy, por eso lo de parar el caos, porque evidentemente las prácticas distributivas ya las hicimos, y no alcanzó», opinó Gandulfo.

«Lo que necesitamos ahora es cambiar esa lógica y generar poder popular a través de organizaciones que sean sustentables en sí mismas, que produzcan y consuman alimentos, que generen riqueza y den respuesta en el territorio al trabajo. El gran desafío de cualquier gobierno es generar trabajo. Si alguien va a generar trabajo en estas condiciones en que está el mercado internacional es la economía solidaria. Ahí me parece que yo desafío, si se quiere, al movimiento de la economía solidaria también a buscar la manera de cómo generamos mayor empatía entre las mismas organizaciones sociales, desde el cooperativismo más histórico y tradicional, en esta vinculación con el movimiento obrero organizado y las organizaciones populares. Acá todo el mundo tiene que ir a una lógica de unidad de los trabajadores y las trabajadoras. Ahí es donde va el tema de la disputa del ahorro local. La renta que genera el consumo popular es amplísima. Estos tipos la triplicaron. El problema es que esa renta termina yendo a la economía concentrada. Si algo hay concentrado en la Argentina son los productos que hacen al consumo popular», finalizó en diálogo con Agencia de Noticias Ansol, Alberto  Gandulfo. 

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