La exlegisladora porteña y educadora Laura García Tuñón responde en esta columna a las declaraciones del ministro de Educación Alejandro Finocchiaro sobre la escuela de gestión social de Chaco que izó la bandera de Cuba y repartió programas con la imagen del Ernesto “Che” Guevara.

*Por Laura García Tuñón

El Ministro de Educación Nacional Finocchiaro hizo declaraciones, en distintos medios, de claro tinte intimidatorio, denunciando a una escuela de gestión social de Chaco. Durante el acto del día de la Bandera, esta escuela, que se llama Ernesto Che Guevara, izó una bandera de Cuba junto a la bandera Argentina, los chicos cantaron una canción sobre el Che Guevara y los programas repartidos tenían su imagen.

 

Para el ministro, esto es adoctrinamiento y una “aberración”. Y trata a Cuba de dictadura. Parece que al ministro esto lo ofende y que para él, ese acto escolar no despierta el espíritu crítico en los alumnos y les baja línea. Además se queja de que no tienen supervisión pedagógica.

Desconoce el ministro, que las escuelas de Gestión Social, que figuran en la Ley Nacional de Educación y que existen en distintas ciudades del país, tienen un proyecto político pedagógico definido en cada una de las comunidades. Existen algunas en manos de organizaciones sociales, como las de Chaco. Confesionales, como en Río Negro. O con proyectos pedagógicos alternativos, como las Experimentales de Tierra del Fuego. Pero sólo le molesta al ministro el proyecto político pedagógico cuando se nombra a Cuba o a Che Guevara. No cuando se pone la bandera del Vaticano.

 

Parece que no sabe que en la mayoría de las provincias, las escuelas de gestión social, tienen supervisión pedagógica y administrativa. Las que no la tienen, no es porque se opongan las organizaciones, sino porque los ministerios de educación provinciales, no han armado esa estructura de supervisión.

Como persona, él puede tener la opinión que quiera sobre un país o sobre distintos personajes de la historia. Como Ministro, no puede obligar a los demás a que piensen como él. No puede ir en contra de la autodeterminación de los pueblos a decidir sobre su gobierno. Como Ministro no puede ni debe exigirles a las escuelas que sólo tengan una opinión política del PRO. No puede decir que es igual tener la imagen de Ernesto Guevara con tener la imagen de Hitler.

Pero además, el ministro desconoce que en el país hay muchas escuelas públicas que eligieron llamarse Ernesto Che Guevara. Las puede encontrar en Puerto Madryn, en Beriso, en Villa Gesell, en Berazategui, en Monte Grande. Y que en todas ellas se conmemora el patrono de la escuela. Y que también tienen su imagen, que tanto le molesta. Sólo espero que con mencionarlas, no vaya a perseguirlas.

El Ministro llamó asesino a Ernesto Guevara y dijo: “Estamos hablando del fusilamiento de prisioneros, no de un combate, y esto es un acto criminal, venga de donde venga“. Y completó: “Una persona que admite que fusila gente es un criminal“. Cita declaraciones descontextualizadas y le pone ingredientes personales a las mismas. Pero parece que no le molestó nunca, si hiciera caso de sus propias declaraciones, que una escuela se llamara Ramón Falcón hasta 2013. Falcón como jefe de la Policía de la Capital, reprimió las manifestaciones obreras a comienzos del siglo XX. Y en la llamada Semana Roja de 1909, la policía a su mando asesinó a 11 manifestantes pacíficos el 1º de mayo de ese año.  Esta escuela en donde soy maestra, cambió su nombre por trabajo de la comunidad. Tuve el honor, siendo legisladora, de presentar el proyecto para cambiarle el nombre, llamándose ahora “Maestro Jorge Luis Chinetti”, maestro detenido desaparecido durante la dictadura militar.

Pero como contradicción aún mayor, el Ministro habla de adoctrinamiento. Él dice que no hay que hablarles a los niños del Che y de sus idearios. Pero no le pareció que fuera adoctrinamiento lo que hizo el propio presidente Mauricio Macri en último acto del día de la bandera. En un club de Rosario, frente a niños y niñas de escuelas primarias, portando sus banderas de ceremonia, con delantales blancos y uniformes escolares, el presidente no les habló de Belgrano ni de la bandera. Les habló de patotas y nombró a Hugo Moyano. Si esto no es una bajada de línea y si esto no es adoctrinamiento partidario, que me diga el Ministro qué es.

Estoy convencida de que a Cuba o a Ernesto Che Guevara no necesitan que yo los defienda. Pero sí quiero remarcar que es gravísimo que el ministro de Educación utilice lo ocurrido en un acto escolar para difundir sus concepciones partidarias y para infundir miedo en las escuelas y los trabajadores de la educación. Con estas declaraciones, lo que busca el Ministerio es que cualquier maestro o maestra, cualquier escuela, antes de hacer un acto escolar, piense que pude llegar a tener problemas con el ministro y que puede ser sancionado. Que piensen que no existe la libertad de cátedra. Que existe sólo lo que piensa el ministerio.

 

*Diputada de la Ciudad de Buenos Aires (mandato cumplido)
Encuentro entre Docentes y Educadoxs Populares

 

Editor Ansol

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