Mientras intentan conciliar con la antigua patronal, los trabajadores de la emblemática empresa recuperada buscan que se vuelva a aprobar la ley que volvería «de utilidad pública sujeta a expropiación» al hotel. El proyecto fue presentado esta vez por Agustín Rossi.

26 de junio de 2019, CABA (Ansol).- El diputado Agustín Rossi volvió a presentar el proyecto para que se declare al edificio del Hotel Bauen «de utilidad pública y sujeto a expropiación», para resolver definitivamente el litigio legal.

Los trabajadores de la empresa recuperada «duermen con un ojo abiertos» desde julio de 2007, cuando la jueza Paula Hualde firmó la sentencia de desalojo.

Federico Tonarelli: «Desde 2007 dormimos con un ojo abierto»

Desde entonces, las medidas judiciales llegaron hasta la Corte Suprema. El abogado del Bauen Ataliva Dinani contó a ANSOL que el caso llegó el lunes a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Los trabajadores autogestionados entienden que el Estado argentino está violando un derecho al buscar el desalojo.

Ayer la jueza dio 7 días hábiles para que las partes intenten un acuerdo. Pasados esos días, si hubiere acuerdo, también podría resolverse el conflicto.

La solución que no fue

En la última sesión de 2016, el Senado aprobó la ley de declaración de utilidad pública y expropiación del edificio, que resolvía el conjunto del conflicto. Sin embargo, en los últimos días de ese diciembre, el presidente Mauricio Macri vetó la ley.

La ley fundamentaba que el crédito hipotecario del banco estatal Banade nunca fue pagado por los Iurkovich, con lo cual el Estado podría hacerse de un activo más.

El veto, sin embargo, argumentó que unos pocos pasarían por arriba el derecho de muchos, donde los pocos son los trabajadores, y los muchos, los empresarios.

Utilidad pública

«En el Bauen funciona un verdadero complejo cooperativo», aseguró el vicepresidente de la cooperativa, Federico Tonarelli. Por eso entienden que se trata de un edificio de utilidad pública.

«El litigio por el inmueble no solo implica el riesgo de desalojo y pérdida de fuentes de trabajo, sino también las permanentes clausuras», informó . De ahí que el sábado pasado no se pudiera estrenar la obra Yo, Feuerbach, que inauguraría la sala Osvaldo Dragún, gestionada por la cooperativa El Descubridor. No se pueden conseguir pólizas de seguro, no se pueden hacer habilitaciones de salas porque le exigen un instrumento legal formal que los acredite como propietarios o que justifique la posesión.

Sin embargo, Manuel Callau, presidente de esa empresa social, aseguró el sábado pasado a ANSOL: «No vamos a dejar de hacer la apertura«.

Manuel Callau»No vamos a dejar de hacer la apertura«.

Un eventual desalojo, además, pondría en riesgo los puestos de trabajo de los periodistas de las revistas Cítrica y La Garganta Poderosa, así como los de la cooperativa de La Dignidad que gestiona el almacén popular, que también funcionan en Callao 360.

Así mismo, la sentencia de desalojo dificulta el propio funcionamiento del hotel. la gente piensa dos veces antes de registrarse en el hotel”, presidenta de la cooperativa a ANSOL en marzo pasado.

María Eva Lossada, «La gente piensa dos veces antes de registrarse en el hotel”

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