Tras la sanción de la normativa y la polémica entre Juan Grabois (dirigente del Frente Patria Grande) y Marcos Galperin (CEO de Mercado Libre), se reabre un debate en el que las cooperativas tecnológicas tienen mucho que decir. Los datos del estudio de Pablo Vannini (asociado a gcoop), Andrés Asiain y Mercedes Rodriguez.

30 de mayo de 2019, CABA (Ansol).- Tras la sanción de la ley de Promoción de la Economía del Conocimiento, que reemplaza a la vencida “Ley de Promoción de la Industria del Software”, el escaso debate en los recintos fue continuado por una polémica en redes sociales entre el CEO de Mercado Libre y el referente de trabajadores excluidos Juan Grabois, sobre los beneficios que recibe esa corporación.

Las cooperativas tecnológicas, mientras tanto, recordaron la investigación publicada en 2016, hecha por el sociólogo asociado a gcoop Pablo Vannini, y los economistas Andrés Asiain y Mercedes Rodríguez.

“La ley se justifica en que la industria del software tiene mano de obra intensiva: hay pleno empleo, genera exportaciones. Es una industria importante, nadie lo niega. Hace falta pensar leyes para el fomento de la industria del software, pero no se le ponen obligaciones a las empresas y reciben beneficios incluso quienes no lo necesitan. Además, queremos poner en discusión si la industria genera o no desarrollo local”, explicó ante ANSOL Pablo Vannini.

En ese sentido, recordó que Argentina tiene una balanza comercial deficitaria en la gran mayoría de las áreas, pero que en la historia Argentina la tecnología es parte del cuello de botella”. “Para hacer crecer una empresa industrial tiene que importar tecnología armada”, ejemplificó.

“La ley aprobada es muy pobre. Casi no pone requisitos y los que hay dificultan el ingreso de las Pymes si no hay apoyo. Un punto importante es que  nio se hace separación de escalas: Una empresa de tres empleados tiene los mismos beneficios que una de mil. Tampoco hay claridad sobre lo que se va a fomentar. Por ejemplo, si dicen que van a fomentar la industria de la robótica, esto va a ayudar a la balanza comercial o va a generar mayor importación de partes?: En realidad lo que van a hacer es poner a profesionales a trabajar a precios más o menos baratos para empresas de afuera. Es la lógica de exportar lana e importar suéters”, sugirió Vannini.

El centro de la cuestión es que Argentina exporta servicios e importa licencias, sin que las importaciones sean insumos para la exportación. En esta industria, una empresa produce, pero la ganancia se queda en la esfera de la circulación porque el costo de reproducción del software es casi nulo. Eso es lo que permite quebrar el Software Libre.

“En un momento histórico en el que el país ha puesto nuevamente en discusión las posibilidades de su economía para un desarrollo local autónomo, entendemos que el Movimiento del Software Libre puede colaborar desde la práctica y la  teoría para el desarrollo económico y la soberanía tecnológica”, se posicionaron Pablo Vannini, Andrés Asiain y Mercedes Rodríguez en la investigación Sustitución de importaciones de software.

Los desafíos

Los investigadores dan cuenta de que en los países menos desarrollados se presenta un doble desafío: por un lado, competir desde el Software Libre en términos de conocimiento de propiedad social enfrentando el modelo monopólico de propiedad privada del conocimiento, y a su vez confrontar entre ser un país consumidor de tecnología o encontrar un espacio para participar del proceso de desarrollo tecnológico.

Para Vannini, Rodríguez y Asiain, el Estado se transforma en una pieza clave para la creación de las condiciones propicias para que esta competencia sea menos desigual, y tomar ese rol le permitiría disminuir el giro de divisas, apostando al desarrollo local del software y la utilización de Software Libre.

“El país destina aproximadamente mil millones de dólares anuales al pago de licencias de software que son parcialmente sujetas a sustitución con productos de Software Libres y adaptaciones locales”, concluyen.

El cooperativismo tecnológico

Argentina cuenta con una gran cantidad de profesionales del rubro altamente calificados, cerca de 400 de ellos y ellas se organizan en más de 25 cooperativas tecnológicas reunidas en FACTTIC (www.facttic.org.ar). En lineas generales se dedican a la provisión de servicios, tanto a empresas locales como extranjeras, o desarrollos parciales de productos que se comercializan en el mercado local y el extranjero.

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Editor Ansol

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