(Ansol).- A la empresa la conforman 50 jóvenes con síndrome de Down, discapacidades intelectuales, hipoacusia y déficits motores que trabajan 16 horas semanales, en 2 turnos , en la producción de bolsas de polipropileno, ecológicas, de papel y en la confección de ropa de trabajo.
La Cooperativa La Rañatela funciona en un edificio de la Municipalidad de Maipú, Mendoza, en donde también tiene su propio taller de serigrafías con un servicio de impresiones y fotocopias.
Esta semana, según informó la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), vendieron 82.000 bolsas de polipropileno que utilizará la casa de altos estudios para la separación, clasificación y reciclado de residuos.
El proyecto es una iniciativa del ICA y se promueve a través de la campaña de comunicación y concientización SePaRa.
“Con esta compra la Cuyo promueve una verdadera inserción económica y social de los jóvenes y fomenta una inclusión real con la comunidad”, señalaron desde UNCuyo.
En tanto que Peter Tomas, director del proyecto Gestión de Residuos y Recuperación de Materiales Reciclables en el Campus de UNCuyo destacó la calidad del material elaborado por la cooperativa porque no sólo se utiliza para recipientes y  porque es manipulado por el personal de maestranza, lo que indispensable la calidad y seguridad de los cierres, con lo que la empresa cumple ampliamente.
“Estas cooperativas son tan competitivas como cualquier empresa, en precio, calidad y tiempo de entrega”, señaló sobre La Rañatela.
Empresa social
“En el año 2009 nace La Rañatela con la necesidad de replicar un proyecto del intercambio de experiencia laboral de profesionales Ítalo-argentinas que se desempeñaron en la Cooperativa Social La ragnatela en Italia, de allí las reflexiones acerca de las diferencias de ambos países al afrontar la inclusión laboral de las personas con discapacidad. Del resultado emergido de estas comparaciones resultó la efectiva necesidad, en la provincia de Mendoza, de oportunidades laborales dirigidas a la integración de personas con discapacidad intelectual, a la estructura del trabajo”, contaron desde su sitio web los asociados sobre el origen de la empresa.
De ese modo, La Rañatela abre fuentes laborales de la mano del cooperativismo para personas con discapacidad: “Teje oportunidades”, añadieron.
“El 10 por ciento de las personas padece alguna discapacidad. Sin embargo –opinaron-, la relación proporcional no se mantiene en la escala laboral, ya que no es propio que 1 de cada 10 personas que trabajen tengan alguna discapacidad. Es justamente, bajo este ideal de cambio que La Rañatela integra en su taller a 50 personas con discapacidad en todas sus cadenas productivas”.
*Crédito imagen: Prensa UNCuyo

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