(Ansol).-Estamos buscando financiamiento sostenido http://donar.reevo.org por el propio movimiento que se generó alrededor de la red. Queremos que sean personas porque nuestro pilar es evitar depender de fuentes de financiamiento centralizadas. No queremos que la parte mayoritaria que sostenga nuestro trabajo sea una sola. Esto nos permite independencia”, contó a esta agencia el realizador de la película La Educación Prohibida e integrante de la Red de Educación Alternativa Reevo, Germán Doin.
La Educación Prohibida es una película documental que propone recuperar muchas experiencias, explorar sus ideas y visibilizar aquellas que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.
Para realizar el filme se hicieron dos campañas de financiamiento: en 2010, para hacer la película sobre la educación basada en el amor, el respeto, el aprendizaje y la libertad; y tres años después, se lanzó otra para “bancar el primer desarrollo de la Red de Educación Alternativa Reevo”, recordó el realizador.
A propósito del lanzamiento de la campaña de financiamiento para red de educación alternativa, Ansol dialogó con Doin sobre los motivos: “Queremos recuperar el trabajo que venimos haciendo en sistematización de experiencias, mapeo colectivo, generar herramientas de comunicación”.
¿Cuál es la necesidad por la que empezaron con el mapeo?
Nosotros entendemos que la educación alternativa es un fenómeno que se está dando desde hace muchos años. No hubo un proceso ordenado para identificarlo como tal y construir una narrativa. Para nosotros el mapeo es eso: identificar y contar las experiencias para que se visibilicen. Las entendemos en el marco de una necesidad latente de pensar otra forma de educación. En general, son necesidades independientes, aisladas, de organizaciones, colectivos y hasta de familias que quieren generar espacios educativos con distintas lógicas. No hay articulaciones, un movimiento nacional o algo así. No hay un lugar donde referenciarse. La idea del mapeo y de Reevo en general es ayudar a construirlo.
¿Por qué creés que se precisan estas experiencias?
Hay montones de necesidades de que existan. Por ejemplo, aparecen críticas sobre los aparatos tradicionales de educación y cómo forman para la sociedad actual capitalista competitiva, para ese mercado, para esa forma. Ese sistema, además, excluye a los que no entran en sus parámetros porque tienen historias, capacidades distintas. Los que no pueden terminar la escuela primaria o secundaria, los que terminan laburando en la calle o quienes no pueden desarrollarse como querrían, son muestras del problema educativo. No es problema de los pibes, no está en el terreno de lo individual. Tanto el pibe que está en la calle como aquel que no encuentra cómo desarrollarse en el mundo laboral, para nosotros, son producto de la exclusión del sistema.
Estas experiencias se proponen dar vuelta eso, ver qué necesidades tienen las personas y no qué ofrece el sistema. De ahí sale el planteo general: no se puede pensar otra sociedad si la escuela es la misma. Por ahí viene la propuesta.
¿Cómo se piensan respecto de lo público y lo estatal?
Una de las articulaciones que queremos hacer para incidir en lo público es generar espacios para que las experiencias en Argentina identifiquen las demandas que le quieren hacer al Estado. Idealmente estas experiencias tienen que ser apoyadas por el Estado. De alguna manera, vienen a suplir una demanda que el Estado deja a un lado.
¿Se proponen llevar sus experiencias a la Institución Escuela Pública?
Cuando hablamos de educación alternativa incluimos experiencias que se dan en la escuela pública. Hay muchas experiencias en Argentina y en otros países. Para nosotros lo alternativo no es lo que está afuera de lo público o lo oficial. Lo entendemos como lo que genera otro tipo de aprendizaje. Incluso existiendo estas experiencias, dentro del sistema son invisibilizadas, ninguneadas. Tienen resistencia en los espacios institucionales. El Ministerio de Educación, muchas veces, está esperando que suceda algo para sacarse de encima a determinados directores. Se da en espacios que no siguen la norma.
En Argentina estas experiencias no están muy articuladas. En Brasil hay casos de articulaciones para formar redes de contención.
¿Cómo se vincula la autogestión y estas pedagogías?
Estas experiencias que se constituyen por fuera del sistema necesitan formas de financiamiento que tienen que ver con la autogestión. Hay escuelas públicas que tienen el reconocimiento de la matrícula y el pago de cierta cantidad de salarios docentes, según la cantidad de estudiantes. En estos casos se da el desarrollo de cooperativas de trabajo entre los padres para sostener esos gastos extras o de infraestructura. Una escuela en Tigre tiene una cooperativa de pan. Hay otra en Mar del Plata en la que las familias se turnan para hacer 100 docenas de empanadas por semana. Esas son estrategias de autogestión que se dan para sostener los proyectos. Eso refuerza la autogestión en lo pedagógico. Gracias a eso no se espera lo que el Ministerio de Educación quiera hacer, sino que se forman a sí mismos. Los mismos docentes  motorizan el cambio en la investigación e innovación en la pedagogía. Eso también tiene que ver con la autogestión.
Por los verdaderos cambios
La Educación Prohibida cuenta con más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva.
La película, según sus hacedores, es un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación: por eso, insisten, el aporte indivual es fundamental.

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