(Ansol).- Decir «»empresa recuperada»» en mayo de 1996 era iniciarse en una aventura laboral absolutamente incierta. Corría la década del ´90, sinónimo de precarización laboral y de privatización masiva de empresas estatales, con aplicación de políticas públicas que favorecían las tercerizaciones de sectores auxiliares y servicios en las plantas industriales.

En el puerto comercial de Acindar, en Villa Constitución, Santa Fe, los manejos de la agencia de colocaciones Manpower generaron las condiciones para que la seccional local de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) interviniera y planteara la organización autogestionada como una salida digna en oposición al modelo neoliberal de aquellos años.

Cien trabajadores organizados bajo su propio mando comenzaron a operar en el puerto de Acindar. «»En aquellos días -nos cuenta el presidente de la cooperativa, Cristian Horton (foto)-, trabajábamos sólo si había buques de carga y cobrábamos únicamente por los días trabajados, que en aquellos años no superaban los diez días, a veces, dos días al mes»».

La Cooperativa de Trabajo Cooperar 7 de Mayo Limitada nació como empresa autogestionada en mayo de 1996. De 100 trabajadores iniciales, hoy contabilizan 257 asociados, 15 aspirantes, 5 asesores técnicos profesionales, además de 26 trabajadores de tres cooperativas incorporados al esquema productivo, por la alta demanda laboral, y la relación cooperativa que se potencia desde la Seccional de Fecootra.

En la charla con Horton se repiten palabras tales como trabajadores organizados, Fecootra (Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina), organización gremial, autogestión, participación, democracia, equidad, solidaridad, que dan sustento a una de sus definiciones más comprometidas: «»Nosotros consolidamos la organización cooperativa como modelo ideal y superador de la organización de los trabajadores y el trabajo como generador de riqueza»».

Claro está, los inicios fueron de suma adversidad por el desconocimiento de la gestión empresarial -materia en la que fueron asesorados por la UOM, al igual que en materia de seguridad social, por cuanto están afiliados a la obra social de los metalúrgicos de Villa Constitución-, los escasos ingresos que percibía cada trabajador que estaba en relación directa con los servicios que se prestaban («»esta falta de trabajo era generada para que nos cayéramos y tuviéramos que abandonar esta idea de autogestión»», rememora Horton). Pero la mayor dificultad era cultural: siempre se ha concebido que el trabajo es en relación de dependencia, «»no era fácil que muchos trabajadores de antigüedad asumieran esta nueva condición de no tener patrón a quién reclamar o culpar de lo bueno o malo»».

Para llegar a la situación actual en que Cooperar 7 de Mayo gestiona cuatro sectores tercerizados de Acindar-Arcelo Mittal, y brinda servicios a varias empresas de la región, hubo que salir del pozo de la crisis del sistema de 2001: «»La organización nos permitió estar mejor parados ante la crisis, que nos dejó con una deuda muy grande, pero enteros, unidos y organizados. Algunas áreas que habíamos conseguido gestionar se cerraron»».

A borbotones salen los resultados de esta última década de significativas modificaciones en la política económica e industrial: incremento a 257 de la plantilla de trabajadores asociados, cancelación de las deudas de la crisis mediante plan de pagos e inversiones anuales con recursos propios, importante inversión en maquinarias, compra de la sede social, creación de un departamento de seguridad y salud laboral, construcción de una sala de capacitación y biblioteca cooperativa, montaje de un taller de mantenimiento de las máquinas, compra de 15 hectáreas de tierra para que cada trabajador cuente con su propio lote, puesta en el aire de una radio FM, «»y este último año duplicar nuestro taller y depósito de máquinas»».

Con fluida relación con el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) y el Ministerio de Trabajo de la Nación, en la Cooperativa se prioriza la capacitación constante como herramienta de crecimiento personal y colectivo para los trabajadores, tanto sobre lo relativo a la organización autogestionada, como la profesionalización de la gestión administrativa y técnica de los sectores productivos, y la prioridad que amerita la seguridad y salud laboral en el trabajo cotidiano. En el esquema de esta organización, las horas de capacitación en los puestos de trabajo son remuneradas.

Los desafíos

Consultado sobre el rol del Estado nacional en los procesos de recuperación de empresas, el presidente de Cooperar 7 de Mayo destaca el compromiso en el desarrollo del movimiento cooperativo de trabajo, «»ha financiado proyectos que han servido para que las cooperativas se consoliden. La necesidad más grande pasa por la seguridad social, jubilación, obra social. La posibilidad de regular esta situación igualaría derechos con los demás trabajadores»». ¿Y en el caso de las empresas industriales? «»La medida que más nos ha beneficiado en esta etapa ha sido la industrialización de nuestro país, y con la idea de concretar la sustitución de productos importados como cuestión todavía a desarrollar y profundizar, esto ha permitido distribuir la riqueza de una forma más equitativa. Todavía falta mucho, las materias primas que se exportan deberían tener valor agregado pero venimos de un atraso profundo, de otro modelo de país»».

La dinámica propia de las empresas cooperativas genera diálogos y consensos permanentes por cuanto todos los años se eligen representantes que conducen los destinos de la empresa durante la asamblea ordinaria en la que la voz y el voto de cada trabajador tienen el mismo peso, se trate de un socio fundador o del último que se haya incorporado a la cooperativa. Por lo general, las reuniones de Consejo de Administración -semanales o mensuales, según cada entidad- son abiertas y pueden participar los asociados por sí o representados por el síndico.

La multiplicidad y heterogeneidad de los modelos empresariales cooperativos, trátese de trabajo, de gestión de servicios públicos, agrícolas, de consumo, de provisión de bienes y servicios, de vivienda, de ahorro y crédito, de seguros, genera en Argentina el 10 por ciento del PBI según datos oficiales. Existe una creciente conciencia de las posibilidades de crecimiento de este sector de la economía social -que incluye también a las mutuales, al asociativismo pyme y a las organizaciones gremiales y sociales- a partir de las articulaciones «»en sus diferentes versiones, en conjunto con las pymes y con una fuerte alianza con el movimiento obrero organizado. Todos somos trabajadores unidos por nuestra condición de clase, y como tales, somos los generadores la riqueza. El trabajo es el medio de desarrollo nuestro y de la sociedad en que vivimos»», concluye Horton, con la convicción y la necesidad de profundizar la tarea.

Fuente: Dypra, suplemento Trabajo y Economía, publicado en Tiempo Argentino  en la edición del martes 25 de febrero 2014.

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