«Sin embargo, puede coexistir con una característica que la convierte en algo más que un puro efecto de la economía. Es su prolongación en el tiempo.

Una recorrida sobre nuestra historia, nos muestra que en los últimos 74 años, la inflación comenzó a manifestarse con características de cronicidad a partir de€¦ ¿de qué año? ¡De 1945! Seamos liberales aunque sea por un momento: es a partir de aquel año que las conquistas obreras y populares  se materializan en las políticas de Estado y en la política en tanto expresión completa de las contradicciones y acuerdos de la sociedad. Tanto los precios minoristas como los mayoristas y la depreciación cambiaria siguieron una tendencia creciente desde 1945 que fue doblegada en 1952. Escasez de recursos financieros, dos años de sequías, dificultades de diversa índole fueron vencidas por la conducción del Estado con la participación de las organizaciones sindicales y populares hasta que la tendencia volvió a resurgir en 1955 ya con el terrorismo puesto en acto por fracciones de cuerpos armados por el Estado y por civiles, de diversa investidura y laya, que no trepidaron en acompañar a profesionales de la guerra en el bombardeo de civiles en Plaza de Mayo. Y ese fue el comienzo.

Desde aquel año emblemático, la inflación fue la manifestación de un partido político: el partido de la desestabilización. Por eso celebramos la declaración del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires cuando anuncia a los desestabilizadores que «»nuestro compromiso es combatir la inflación»».

Organizaciones políticas y sindicales que tuvieron en 1945 la partida de nacimiento se han puesto en marcha para cuidar un presente sin el cual, el futuro es de desgracias.

Análisis de Horacio Ghilini, publicado en Tiempo Argentino (suplemento Trabajo y Economía) en la edición del martes 25 de febrero 2014.

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