*Por Eva Verde

La Economía Popular, constituye hoy una fuerza con capacidad de generar trabajo, de proponer precios justos, es una economía centrada en el bienestar de las personas y no en el humor de los mercados.

Una economía organizada y representada por los movimientos sociales. Estos movimientos de trabajadores desocupados, que surgen en Argentina en los 90 como respuesta al neoliberalismo. Donde las políticas económicas, dejan a miles de personas fuera del sistema de trabajo y producción.

En ese momento, como forma de resistencia y protesta social, surgen los piquetes y asambleas. Quienes no podían hacer paro, porque ya no tenían trabajo, recurrían a esta forma de reclamo ante la sociedad y el estado. Estas medidas se multiplicaron espontáneamente con gran participación popular, y se convirtieron en un acontecimiento mundialmente conocido: los piqueteros.

Podemos decir que este movimiento tomó como eje, la esencia de una histórica frase de Evita, ¨Donde existe una necesidad, nace un derecho¨, a la cual se le sumó la fuerza de la acción colectiva.

Los movimientos sociales

Estar organizadxs es lo que solidifica y da forma al poder popular, que va surgiendo. Como resultado, 20 años después existen los movimientos sociales, con una red de espacios productivos, bachilleratos populares, escuelas primarias, espacios de niñez, espacios de salud, viviendas , comedores, merenderos, clubes infantojuvenies, cuadrillas de trabajo y servicios, comercializadoras, etc.

O sea que se da respuesta, a las necesidades colectivas, al estado ausente.

Los espacios productivos dentro de los movimientos sociales, surgen como estrategia de supervivencia, se consolidan, y hoy son cientos de espacios cooperativos de trabajo, que representan a miles de trabajadoras y trabajadores. Cotidianamente están produciendo en carpinterías, herrerías, talleres textiles, talleres de serigrafía, productivos de alimentos, huertas, reciclado, cooperativas de viviendas, cooperativas de consumo etc, se replican a lo largo y ancho del país.

Economía popular

La economía de lxs excluidxs, conocida y reconocida como economía popular, hoy es un sector mucho más amplio, que incluye fábricas recuperadas, trabajadores autogestionados, recicladores, cooperativas de trabajo y de servicios, pequeños productores familiares, productores de la agricultura familiar, movimientos de campesinos, etc.

Este sector, que vino para quedarse, es clave para la etapa.

La precarización laboral, la autoexplotación, la pérdida de derechos están a la orden del día, el emprendedurismo y la uberización del trabajo es el resultado de un capitalismo que se vuelca a los mercados financieros.

La Economía Popular, cooperativa, autogestiva, tiene el gran potencial de generar trabajo digno a gran escala, mediante pequeños y medianos emprendimientos productivos cooperativos.

Normativa para el desarrollo

Es necesario crear un marco de contención, una legislación que contemple sus particularidades fiscales y laborales, una normativa que facilite su desarrollo, una política de estado que tenga presente al sector, en su amplitud y complejidad.

Formar un círculo virtuoso es posible, donde el estado genere las políticas públicas necesarias y la economía popular se empodere como sector productivo.

La promoción por parte del estado de la economía local, en una escala comunal, se presenta hoy como la alternativa, para reactivar el consumo interno.

Apoyar las iniciativas y poner recursos a disposición de acortar las cadenas de distribución, facilitar el mercado directo, entre consumidorxs y productorxs, son las políticas públicas que se necesitan para bajar los precios de los alimentos.

Políticas que apoyen, fomenten, fortalezcan al sector cooperativo autogestionado y popular ,son cuestiones fundamentales, para el desarrollo de una sociedad con valores solidarios.

Esto es posible, sólo desde una economía que se replantee sus relaciones, y sus objetivos.

Las empresas de firmas extranjeras, tienen un efecto nocivo en la economía, porque no están reguladas fiscalmente para generar riqueza en la argentina. El consumo interno en manos de empresas extranjeras, genera ganancias, que se convierten en dólares y se envían a sus casas matrices, produciendo una fuga de capital.

Apoyar a productorxs que reinvierten sus ganancias en el mercado interno, comprandole a otrxs productorxs nacionales, evita que los dólares se fuguen.

Activar la economía a escala local, generando consumo interno, tiene efecto multiplicador, por lo tanto produce trabajo y crecimiento.

Quienes trabajamos en la comercialización de la Economía Popular, generamos un mercado alternativo, que acerca a productores y consumidores. Somos promotrxs de un intercambio justo, donde lxs productorxs reciben un precio digno por su trabajo y lxs condumidorxs obtienen productos de calidad a buenos precios.

Acortando la cadena de distribución, evitando la especulación de los intermediarios, se garantizan precios más bajos que los negocios que hace el gobierno con los grandes empresarios, ¨el pacto de caballeros¨ que garantizarían los precios esenciales.

Hoy en día, desde la Economía Popular, somos quienes llegamos a cientos de barrios, miles de familias, con productos, baratos, sanos para el cuerpo, para la tierra y para la economía. Dando respuesta a la inflación.

Medidas regresivas

En los últimos días escuchamos anuncios y contraanuncios económicos, después de la terrible derrota electoral que sufrió el macrismo en las PASO.

Ninguna medida está orientada a generar empleo. Son todas medidas electoralistas, trasnochadas, sin planificación, manotazos de ahogado, que intentan revertir la voluntad popular en las urnas. Se habla de los mercados financieros, descontentos con nuestra elección democrática. Se habla del dólar, de los bonos consuelo, e incluso de la quita del IVA en los alimentos básicos hasta fin de año.

Es sorprendente que un reclamo histórico de nuestro sector, se aplique de la noche a la mañana sin explicar cómo se lleva a cabo, cuál es el impacto esperado, y como se va a controlar que esa diferencia llegue al producto final para que no quede en manos de los intermediarios.

Ante semejante anuncio deberían explicar lo más importante, por qué no se hizo nunca antes.

El próximo gobierno deberá tener en cuenta a este sector, los movimientos sociales y la Economía Popular, que constituyen hoy una fuerza generadora de empleo, de precios justos, de soberanía alimentaria, de economía para el pueblo y por el pueblo. Se necesita crear en conjunto, un proyecto de políticas públicas que tengan en cuenta la complejidad y diversidad del sector. Un proyecto que considere al sector, como actor fundamental en el desarrollo.

Cada día más convencidos y convencidas de que si nos organizamos comemos todxs.

*Trabajadora de la Economía Popular. Responsable de MeCoPo (Mercado de Consumo Popular). Referente del Frente Popular Darío Santillán

Editor Ansol

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