La Confederación que nuclea a las cooperativas agrarias de la Argentina, sacó un duro comunicado tras conocerse los índices de la medición de la pobreza que realizó el INDEC. 

29 MAR 2019 (Ansol) En el texto difundido la entidad agraria expresó que “los índices de pobreza, que llegan a la indignidad, son una de las grandes asignaturas pendientes de los argentinos para con nuestra misma sociedad. La coyuntura apremia, según la reciente publicación de los indicadores de pobreza e indigencia por parte de INDEC. Frente a esta situación debemos tener una mirada sensible con los argentinos afectados, y si bien sabemos que no va a ser fácil ni corto el camino para erradicarla, creemos que debemos tener una mirada estratégica”.

“Nada será posible sin un consenso político y social, un pacto de gobernabilidad entre el sector público y privado. El cooperativismo agroindustrial argentino está dispuesto a contribuir con trabajo, con producción, generando mano de obra y aportando al empleo”, remarcaron.

“Desde CONINAGRO trabajamos fuertemente generando herramientas que nos permitan salir de la crisis de estancamiento. Frente al drama de la pobreza, nuestra propuesta es construir consenso público-privado. Desde la acción, tenemos propuestas concretas como el Índice de Competitividad, que nos ayuda a comprender la coyuntura y un proyecto de Ley de promoción de Economías regionales, con el que apuntamos a generar más empleo de calidad y desarrollo económico”, indicó Carlos Iannizzotto, presidente de CONINAGRO.

Se observa que, entre el segundo semestre de 2017 y 2018, el porcentaje de personas pobres pasó de 25,7% a 32,0% mientras que sobre los indigentes el avance fue de 4,8% a 6,7%.

Si tomamos como base de comparación el año 2016, la situación no mejora siendo que para ese entonces la pobreza fue de 30,3% mientras que la indigencia de 6,1%. Esto marca que los indicadores sociales mencionados empeoraron independientemente de la base de comparación considerada.

“Uno de los aportes de CONINAGRO, para entender más esta situación de pobreza estructural, es el reciente Índice de Competitividad, que analiza la Población. Este aspecto intenta capturar las características de la dotación de mano de obra con la que disponen las economías regionales, no sólo en cuanto a la cantidad, sino también a la calidad de las mismas. Si la población en la que se desarrollan las actividades productivas logra mejorar su nivel educativo y sus condiciones de vida, la productividad laboral se incrementa, promoviendo así el desarrollo productivo en el largo plazo. Si, por el contrario, dichas características de la población se deterioran, la competitividad se ve perjudicada”, expresaron desde la confederación de las cooperativas agrarias que nuclea a empresas sociales y solidarias de todo el país.

Finalmente, el comunicado especificó los esfuerzos que se realizan para “evitar el éxodo rural, con propuestas que apunten a mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Queremos a los jóvenes en el campo, pero con más trabajo”.

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Editor Ansol

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