Carlos Brigante, es El Reciclador, y también una suerte de rockstar del cultivo doméstico. Sus cursos y talleres generan un interés que convoca a cientos de personas. Por ejemplo, este fin de semana, el 29, 30 y 31, planea meter tres fechas en el Museo del Hambre, que agotó todas las inscripciones en apenas… un día. “La huerta es un lugar de resistencia”, dice.   

“Todo esto de la huerta es una excusa para hablar del comercio justo, de la economía solidaria, de los actores que participan en la sociedad y no están visibilizados por un sistema que tiene un eje de producción que dista mucho del que pensamos nosotros”, resumió Carlos a Ansol.

  • ¿Por qué en el Museo del Hambre?
  • Es un lugar que se creó con el sentido utópico de acorralar el hambre en un museo. Nos juntamos muchos locos que estamos practicando el comercio justo, la labor cooperativa, los productores rurales de la economía familiar, popular, huerteros, guardianes de semillas. Y también hacemos charlas y talleres. En este caso, es una charla de introducción. Por qué hacer una huerta, para quién, cómo, dónde. Usar todos los espacios de la Ciudad, que son muchos. Tenemos más de 20 mil hectáreas dentro de CABA, al igual que en todas las grandes ciudades. El desafío es producir alimento sano, seguro y saludable.
  • ¿Por qué en las terrazas?
  • Las terrazas son lugares ideales para producir alimentos. Las tenemos en desuso; para atajar el sol, limpiarlas, colgar la ropa, espiar algún vecino, juntar cosas que no usamos durante años o a lo sumo poner una parrillita. Se trabaja a cama caliente; es decir, sale una verdura y entra otra. Los 365 días del año se está produciendo algún alimento, sin gastar un peso. El emprendimiento se basa en que para realizar una huerta, no necesitás plata. Se puede hacer absolutamente gratis con muchas de las cosas que llamamos basura: la tierra, los contenedores, las semillas, etc.
  • ¿En qué te inspiraste para hacer este trabajo?
  • Lo mío está inspirado en la practicidad. Cada sociedad ha utilizado los espacios según sus circunstancias. Los incas producían los alimentos en terrazas. Fabricaban los alimentos en la montaña, con unos drenajes que hasta el día de hoy sigue siendo una maravilla. En el Amazonas, se produce en balsas hechas de caña, a la vera del río. Nuestro desafío es producir en los espacios de la ciudad. Tiene sus complejidades: depende más del riego, hay mucha exposición al viento, hay distintos problemas para solucionar y dar respuesta. Pero podemos demostrar que se puede producir alimento sin glifosato.
  • ¿Cómo ves a estas herramientas que están tan de moda como el glifosato y los transgénicos?
  • Ese problema es angustiante, terrible. Nos están envenenando. Tenemos que ver la forma de resistir a eso. El paquete tecnológico no tiene más de 50 años, pero la agricultura tiene más de 10 mil años. Todo esto surge, supuestamente, para dar respuesta a mil millones de hambrientos. Han pasado 50 años y los mil millones de hambrientos siguen ahí. Tenemos más de mil millones de obesos, en paralelo. Está comprobado por los especialistas que la producción de quinta, de la economía familiar produce el 75 por ciento de las necesidades que tienen los habitantes.
  • Sin embargo, se sigue promoviendo el cultivo transgénico.
  • La vedette de todo esto es la soja. Lo único que hace es envenenarnos. Se escurre, va a parar a los ríos Paraná, Uruguay y eventualmente al Río de La Plata, de donde tomamos agua. Todos tomamos agua, todos tenemos veneno en la sangre. Asistimos a una degradación del ecosistema. Si no nos damos cuenta ni buscamos alternativas, nos va a ir muy mal. A los sojeros les va muy bien. Tienen mucha plata. El Estado hace negocio porque le entran dólares. Pero en el medio estamos nosotros, consumiendo este veneno. El poder político no toma nota y es muy difícil torcer el brazo a Bayer-Monsanto, que compran voluntades políticas. No tienen límites.
  • ¿La salida es el cultivo doméstico?
  • La huerta es una herramienta de resistencia, educativa y revolucionaria. El primer paso es tener conciencia. Como dijo la filósofa y escritora india Vandana Shiva: “Lo más revolucionario es tener un huerto”. El que tenga una huerta está cambiando el mundo. Descubrís que podés tener soberanía alimentaria. Descubrís que los insectos conviven sin ningún problema con los alimentos. Se comprueba de que es muy fácil producir el alimento. Pero la huerta es también una excusa para decir: “No podés seguir tirando dos kilos de basura por día”. Tenés que compostar, aún vivas en un departamento. Si querés cambiar el mundo, lo primero que debés hacer es compostar.

Una huerta en la terraza del Museo

El director y fundador del Museo del Hambre, Marcos Filardi, expresó al respecto: “Estamos muy contentos de haber realizado este taller. La respuesta fue increíble. En menos de 24 horas, los cupos para los tres cursos estaban agotados”. A partir de este éxito, “en el afán de que nadie quedara afuera decidimos hacer una charla adicional, abierta al público, sin cupo ni inscripción”.

Para Filardi, “la apuesta es transmitir algunas herramientas básicas para que nos animemos a producir nuestros propios elementos”. Si bien es pequeña escala, “nos reconecta con el ciclo de la vida, con la producción de los alimentos que nos llevamos a la boca”. Finalmente, apuntó: “No solo la gente se llevará esas herramientas, sino que va a quedar armada la huerta en la terraza del Museo, a la que luego vamos a poder seguir colaborando a través del aporte voluntario de distintas personas que estén interesadas en hacerlo”.

DATA: ¿Donde podes encontrar a Carlos? 

Carlos Brigante fundó el Club del Compostaje, donde los vecinos llevan los alimentos a compostar. ¿Cómo? Lo cuenta en las charlas gratuitas que da en distintos lugares como la Feria de Agronomía, en la segunda quincena de cada mes, el domingo a las 14; en el mercadito de Bonpland 1660, el 6 de abril a las 15; en su huerta, donde convoca a un trabajo voluntario; en el citado Museo del Hambre, donde además del taller, habrá este sábado a las 20 una charla abierta para toda la comunidad. En sus páginas de Facebook “El Reciclador – Carlos Brigante” y “Carlos Alberto Briganti”, se puede ver el detalle de sus trabajos y de sus charlas y talleres.

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jr 

Editor Ansol

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