Ariel Guarco, cumplió recientemente un año dirigiendo la poderosa ACI (Alianza Cooperativa Internacional). Es uno de los pocos argentinos que ostenta un cargo a nivel mundial, y que lo mantuvo fuera del país por gran parte del año. ANSOL, lo entrevistó en exclusiva, antes de emprender una nueva gira, para conversar acerca de los desafíos globales de cara a un nuevo año y sobre las principales desafíos que enfrenta el movimiento cooperativo mundial. “Claramente el cooperativismo está presente donde hay problemas”, expresó. 

 

ANSOL: ¿Que balance hace del primer año en la Presidencia de la ACI? 

Ariel Guarco: Todo primer año es un desafío muy grande, muy importante. Fue una decisión colectiva  del movimiento cooperativo Argentino, respondiendo a una propuesta del cooperativismo Americano que fue quien nos pidió que hiciéramos el gran esfuerzo de presidir la Alianza. Y, por supuesto, una apuesta común de todo el cooperativismo del mundo que apoyó masiva y unánimemente la candidatura. Teniendo en consideración todo ese contexto: una super-estructura que representa a más de 1.200 millones de miembros de todo el mundo, que necesitaba cambios, y para empezar a realizarlos existe una dinámica diferente a lo que uno estaba acostumbrado a organizaciones más pequeñas. En este primer año fuimos fieles a la propuesta de tener una organización más cercana a los miembros, que entendiera más las necesidades: los retos, los desafíos, la visión acerca del movimiento cooperativo regional, dentro de una gran familia que es el movimiento cooperativo internacional. Para eso hicimos una encuesta profunda que nos dio un diagnóstico de la realidad bastante certero y comenzamos rápidamente a efectuar reuniones, pero en el territorio, en cada uno de los países, visitando las regiones. Eso, nos dio una idea clara de lo que el movimiento cooperativo en cada uno de los continentes, de los países y de las regiones, tenia como prioridad. El año pasado visitamos más de 70 miembros, y en lo que va de esta Presidencia -que son casi 15 meses- hemos llegado a los 100 miembros  Y nos dijeron que necesitaban una alianza más cercana, que no fuera una super-estructura, que teníamos que priorizar algunos vínculos con organizaciones internacionales.

A:¿Con que organizaciones cooperativas a nivel mundial están conversando? 

G: Ya lo empezamos, tuvimos una reunión con el director general de la OIT, que era una deuda pendiente desde hacia muchísimos años y se pudo lograr. También, mantuvimos un diálogo con el director general de FIDA, que es el fondo internacional de inversión para el desarrollo agropecuario, con Naciones Unidas; mantuvimos encuentros con la FAO, con quienes firmamos un memorándum de entendimiento.

Desde la ACI, nos pidieron que tuviéramos más vínculo con la academia y por eso pudimos revitalizar el CCR, que es nuestro comité cooperativo para la investigación. Además, nos pidieron que tuvieron más datos fiables y contratamos un experto en estadística internacional que empezó a trabajar hace más de 6 meses, y también un experto en legislación, para que los movimientos cooperativos pudieran enfrentar con fundamento, con doctrina, y legislación comparada, cada una de las situaciones que los gobiernos nacionales muchas veces presentan como alternativa tributaria o de legislación no teniendo en cuenta el ser cooperativo o lo que significa la organización cooperativa. Estamos poniendo una dinámica diferente para una organización que es muy grande, y que se mueve no tan rápido como uno quisiera, pero estamos tratando de imprimirle ese dinamismo.

A:Considerando la defensa del medio ambiente y la hegemonía que los mercados tienen sobre la economía ¿Cuál es la reflexión en “la hora de los desafíos globales”? ¿Cuáles son los desafíos? 

G:Claramente el cooperativismo está presente donde hay problemas. Es histórico. Nace para subsanar problemas esenciales que tenia la gente en medio de una Revolución industrial que estaba dejando afuera a todo el mundo, y hoy los problemas son diferentes pero revisten características similares. En este sentido, la cumbre que hicimos en Buenos Aires, que congregó a 1.500 personas de 70 países, dio un claro mensaje. Tenemos que hacer varias cosas y en simultáneo, y hacerlas rápido. Son lo que llamamos desafíos globales. Uno de ellos es cuidar la “casa común”, como dice nuestro Papa Francisco. Esta “casa” que producto de un consumo irresponsable genera formas de producción irresponsable que tensionan al planeta al punto de no poder garantizar la supervivencia para los próximos años. Trabajar en ese sentido, en proponer formas de producción y consumo que tengan como objetivo solucionar los problemas de la gente y no responder a un capital especulativo que ha llegado incluso ha dominar cada una de las instancias de la cadena de valor. Digo esto: porque es claro que hay 5 que manejan la producción y el consumo en el Mundo. Esa es una de nuestras grandes preocupaciones. Otra es: ¿Qué va a pasar con nuestro trabajo? Ese es el título que la OIT le ha puesto a la reunión centenaria. Y el lema es “el futuro del trabajo”. Nosotros compartimos y vamos hacer una celebración conjunta -el próximo 22 de Julio- en la sede de la OIT, en Ginebra. Las formas de trabajo tal cual las conocemos hoy desaparecen en los próximos años. Desde la OIT ven en el cooperativismo verdaderas incubadoras de nuevas formas de trabajo. Estamos preocupados, y muy ocupados en dar respuesta a esta gran problemática de carácter global. Otro de los puntos es como hacemos para democratizar la economía y como trabajamos para ponerla en manos de la gente: poner el ser humano en el centro de todas nuestras preocupaciones, y correr esa especulación financiera que hoy nos marcan estos modelos hegemónicos y concentradores que generan excluidos, marginalidad, que generan muros y que construyen muros visibles e invisibles entre los seres humanos. El modelo cooperativo coloca la economía en manos de quien trabaja, consume, ahorra, y está todos los días en el territorio. Claramente para eso necesitamos mayores niveles de integración de todos los niveles que hemos sido capaces de construir, y esa también es una gran preocupación para este año.

A:¿Concretamente cuál será el trabajo articulado que mantendrán durante este año con la OIT? 

G: Vamos a tener un día para mostrarnos en conjunto hacia el mundo el próximo 22 de junio, en los cuarteles generales de la Organización Internacional del Trabajo. Vamos a abrir ese foro junto al Director General de la OIT. Habrá oradores de las dos organizaciones. Durante todo el año tendremos mensaje sen conjunto acerca de nuestra preocupación acerca del futuro del trabajo, pero también proponiendo soluciones  a un mundo dinámico que necesita formas dinámicas de trabajo. El board de la ACI desarrollará reuniones allí para dar un soporte cooperativo internacional fuerte.

A:¿Cómo fue la experiencia de visitar un continente tan castigado históricamente como África? 

G:Fue una experiencia única. Va a ser histórico para la Alianza, porque nunca un Presidente había realizado un viaje de este tipo. Tuve la posibilidad de recorrer 5 países, y me reuní con 14 miembros directos de la ACI. Y después reunirme con lo que ellos representan; es decir reunirme con el cooperativismo de base, el territorio, y encontré situaciones disimiles: cooperativismo más desarrollado en algunas áreas, con un gran potencial en otras, cooperativismo que trabaja en alianzas estratégicas con el gobierno de cada país. Encontré sobradas muestras de agradecimiento por la actitud. Cada vez que me reunía les decía que “no tenía mucho para contarles, pero tenía mucho para escuchar”.

A:¿Qué respuestas puede generar la Economía Social y Solidaria frente al desafío del “futuro del trabajo”? 

G: Ya están sucediendo ejemplos de esas nuevas formas de trabajo. Es algo muy común para los cooperativistas. Los jóvenes, prestando servicios profesionales en forma cooperativa, quienes están en la avanzada de la tecnología lo hacen ahora de manera cooperativa. En las nuevas tecnologías de energías renovables, limpias y democráticas es donde están poniendo el foco quienes no encuentran respuestas en otros modelos. Nosotros somos un movimiento que prioriza a las personas. Si no tenemos capacidad de diálogo con quienes tienen que asumir responsabilidades mayores como llevar adelante políticas públicas de un país, entonces no somos capaces de priorizar a las personas. Tenemos que entablar trabajos estratégicos con los estados, defendiendo su independencia y su identidad, pero ningún sector puede desarrollar sus proyectos sin que el Estado promueva espacios de encuentro. Si eso sucede, las cosas fluyen más rápido y los resultados son mejores. Donde sucede eso que llaman la grieta, los pueblos se benefician menos y el potencial de un sector es menor.
Sin lugar a dudas, la Argentina es un ejemplo de que el cooperativismo de servicios públicos han existido desde antes de que las provincias existieran como tales. Tenemos a la primera cooperativa eléctrica de Latinoamérica. Una vez que el Estado se conforma, tiene potestad sobre los servicios públicos. Allí el trabajo estratégico es fundamental.
A:¿Cómo se lleva el movimiento cooperativo internacional con las organizaciones sindicales? 
G:Estamos hablando de personas que cumplen roles diferentes, pero que tienen un mismo objetivo: mejorar las condiciones de vida de su asociados. Las cooperativas, en líneas generales, tienen asociados y tienen empleados, con excepción de las cooperativas de trabajo, que tienen asociados trabajadores. En ese diálogo franco hemos avanzado mucho. Siempre hay cuestiones sobre las que tenemos que discutir y consensuar, pero el diálogo nos ha dado buenos resultados. A nivel mundial, la OIT, está también representada por un trabajador, Guy Ryder. Con él hemos llegado a avances. 
A:¿Cuál es la situación de la igualdad de género dentro del movimiento cooperativo? 
G:Hay muchas diferencias en el mundo. Creería que estamos en la avanzada.Tiene que existir equidad de género porque sería ilógico que nos privemos de contar con todo el aporte que parte del género femenino al movimiento cooperativo. Lo hemos entendido tempranamente y hemos modificado los estatutos para que la presidenta del Comité de Género de Cooperar tenga un sillón permanente con voz y voto en el board de la Alianza Cooperativa Internacional.
A:Educación Cooperativa. ¿Qué es lo que falta? ¿Hay que institucionalizar los contenidos en la educación formal? 
G:La educación, capacitación y formación es el principio cooperativo que estuvo siempre presente. Es sobre el cual pivotean los demás. En ese sentido, hemos priorizado siempre la formación en Cooperar y lo hemos llevado a instancias internacionales. Creo que hay varias aristas: en la currícula de las formaciones primarias, secundaria, universitaria y de posgrado debe estar presente la enseñanza del cooperativismo. Existe un artículo de la ley de Educación Nacional que nunca se ha reglamentado. Hay una falla de nuestro sector de no tener la cantidad de docentes capacitados que se necesitan, que ronda los 5000. Hemos trabajado para que en las currículas de abogacía y economía, que son las que se abrieron, haya contenidos de cooperativismo y mutualismo. Eso no alcanza. Hace falta una educación al interior del movimiento para que se entienda qué es trabajar y vivir como un cooperativista, y tener los principios y valores bien aprendidos.
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