Pequeños productores de alimentos regionales o aretsanales podrán contar con la habilitación para trabajar en su propio hogar. 

1 Febrero, CABA (Ansol).- Los pequeños y medianos productores de la agricultura familiar tendrán mayores facilidades para poder habilitar pequeños establecimientos, gracias a la incorporación de sus productos al Código Alimentario Argentino (CAA). Este avance a nivel nacional es resultado del trabajo en conjunto de las organizaciones del sector y la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL).

El CAA conceptualiza a los alimentos y da pautas de requerimientos generales para la elaboración. Todas las regulaciones alimentarias parten de esa base y ahí radica la importancia de la inclusión de los productos de la agricultura familiar.

La Resolución conjunta Nº 13/2018 es el resultado de un trabajo “que se encara desde hace un tiempo desde el ministerio de Agroindustria, a partir una acción interinstitucional entre el Servicio Nacional de Sanidad y Control Agroalimentaria (Senasa), el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)”, resumió a Ansol Andrea Maggio, directora del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar del INTA.

“Esta incorporación exime a la elaboración de los productos de la agricultura familiar de algunas condiciones de infraestructura que no ponen en juego la inocuidad del alimento y que la lleva a una adecuación a las condiciones particulares de elaboración”, explicó Maggio. De ahora en más, un pequeño productor de alimentos regionales o artesanales podrá contar con la habilitación para trabajar en su propio hogar, lo cual lo incluye en la formalidad de la cadena comercial.

La especialista indicó que “se achican dimensiones de la sala de elaboración, permite un único baño, permite que se esté en el mismo hábitat de la vivienda, por lo cual puede compartir los accesos entre la sala de elaboración y otras habitaciones”. Esto, “representa a un gran sector de la agricultura familiar, que tenían limitadas las capacidades para la elaboración propia”.

En concreto, se avanzó “en la inclusión en la formalidad de una economía de producción de alimentos que hoy tiene que ver con pequeños volúmenes y sin poner en juego la inocuidad”.

Maggio destacó: “Es un sector que produce una cantidad importante de alimentos; sobre todo, para las economías locales”. Además, “son cada vez más requeridos por los consumidores porque se elaboran en condiciones naturales, sin agregados de conservantes, etc.”. En ese sentido, Maggio apunto: “No está bien dar por sentado que la agricultura familiar no usa agroquímicos, pero sí una parte muy importante lo hace de forma sana. Poder entrar en la economía formal le permitirá también dejar en claro en las etiquetas que los elabora en esas condiciones”.

Los pasos a seguir de manera más urgente son “avanzar en normativas de tránsito federal” y “crear diseños para la faena y la elaboración productos cárnicos”.

El tránsito federal es el aval para para poder trasladar productos de una provincia a otra. “Hay determinados productos que aún no están habilitados para esto”. El tema de los productos cárnicos que puedan ser elaborados por la agricultura familiar “es más complejo. Está avanzando con algunas iniciativas. Son pendientes para que puedan ser comercializados desde lugares más apropiados para la agricultura familiar”.

Finalmente, la especialista destacó: “Es importante que la agricultura familiar sea legitimada por estas normativas, que son de índole nacional”. Al mismo tiempo, advirtió: “Es importante el compromiso de los organismos y funcionarios gubernamentales para poder implementar estas nuevas normativas de la manera más efectiva. Es fundamental que no quede sólo en una letra muerta y se trabaje en la implementación”.

Editor Ansol

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