Manifiesta es una cooperativa de comunicación feminista nacida en 2013, al calor de la Ley de Medios. En 2016, pasó a ser un espacio de militancia y resistencia. Cómo sobrevivir a la crisis económica y, mientras tanto, hacer una revolución. Cynthia Castoriano, más y mejor conocida como Suzy Qiu, es una referente del espacio y charló con Ansol sobre cómo fueron los últimos años y lo que vendrá. Cooperativa, feminismo, elecciones, desafíos, Cristina y aborto.

– ¿Cómo nace y cómo está hoy la cooperativa?

– Nacimos en 2013, con un gran apoyo de lo que era el AFSCA, que nos propició un montón de recursos necesarios para conformar una cooperativa. Los últimos tres años fueron súper ahogados en términos económicos y financieros. En 2016, en la primera asamblea del año, decidimos continuar, pero más como una experiencia de militancia. No dejamos de ser una cooperativa y asumimos todas las responsabilidades que eso conlleva: papeles al día, actas, estados contables, etc. Pero ya no es un trabajo.

– Económicamente, ¿cómo logran sostener la cooperativa?

– Sostenemos los gastos fijos, actas, contador, etc. Intentamos solventarlos de forma muy autogestiva. Dimos talleres, hicimos remeras, etc. Son maneras de resolver que distan mucho del ideal que nos gustaría. Trabajamos también con nuestros propios equipos, lo cual tampoco está bueno. Teníamos la posibilidad de cerrar la cooperativa y seguir sólo como militantes, pero tomamos la decisión política de seguir siendo una cooperativa, que es una figura que nos costó mucho conseguir y que además nos enorgullece. Somos 10 personas, todas mujeres y lesbianas, que nos sostenemos a nosotras mismas. En ese sentido, también decidimos no pedirle guita a ningún político ni nada que se le parezca. Es una manera de sostener la independencia, pero también tiene un costo.

– ¿Con respecto a lo periodístico?

– El año pasado fue muy intenso. Tuvimos una repercusión y masificación del feminismo muy importante, que entendemos no como una casualidad sino como una consecuencia del trabajo exhaustivo que venimos haciendo las mujeres, lesbianas y trans desde hace más de 30 años. Es indispensable mencionar los encuentros nacionales de mujeres, no sólo por la masividad de la convocatoria y el espíritu federal que llevan, sino porque es un evento único en el mundo; en ningún otro lugar del planeta se reúnen 100 mil femeneidades a discutir política, intercambiar experiencias y programar nuevos objetivos. Entendemos que por ejemplo el logro de la discusión de aborto como una consecuencia del trabajo de todos estos años. Sin dudas, el 2018 fue muy importante.

– ¿Cuáles fueron las coberturas más importantes?

-En febrero, ya arrancamos con la organización del paro internacional de mujeres del 8M. Argentina está en un lugar privilegiado y de mucha responsabilidad en el movimiento feminista; somos punta de lanza para un montón de compañeras de otros países. En junio, llegó todo el debate por el aborto en Diputados, que llevó varias jornadas extensas y las cubrimos todas, en distintos formatos: además de notas gráficas y de crónicas en fotos y video, que es nuestra especialidad, tuvimos una compañera que es periodista parlamentaria y trabaja en el Congreso hace muchos años, con la cual pudimos hacer videos en vivo con el público y despejar muchas dudas que iban surgiendo. Hicimos un aporte en el sentido de cómo se sanciona una ley. Además de las repercusiones y de los agradecimientos, nos dimos cuenta de la falta de información que hay.
El debate del aborto puso a un millón y medio de personas movilizadas en Buenos Aires. Es un tema que caló en diferentes capas por distintos motivos. Tenemos mucha articulación con Lesbianas y Feministas por la Discriminalización del Aborto, que tienen más de diez años brindando asesoramiento a mujeres que quieren interrumpir un embarazo o abortar. Que esa experiencia se extienda a los grandes medios fue una muy reconfortante. Estamos convencidas de que más allá de los resultados adversos en el Senado, hubo una despenalización social del aborto.

– Un evento único a nivel mundial, ¿implica también un gran desafío a la hora de hacer la cobertura?

– Sin dudas. Cuando arrancamos no había tantos medios alternativos o con una mirada feminista. De hecho, me acuerdo que en 2013 discutimos un montón sobre si ponerle o no la palabra “feminista” a nuestra bajada. Ahora, queda mal si sos un medio alternativo no decir que sos feminista. Está bueno en términos culturales, pero también implica un desafío porque si todos somos feministas, nadie es feminista. Tuvimos muchas discusiones sobre cómo profundizar nuestro trabajo para diferenciarnos, en el buen sentido, de otras colegas. Manifiesta es una organización que siempre tiene como meta, visión, objetivo pararse en los márgenes de los márgenes. En ese sentido, fue muy importante para nosotras la cobertura que hicimos del juicio por el travesticidio de Diana Sacayan, que además era amiga nuestra. Hacemos el esfuerzo de salir de la visión heterosexual, de la mujer blanca de clase media. Intentamos poner en tensión esos márgenes para encontrar líneas periodísticas más interesantes para nosotras.

– ¿Cuáles son los desafíos para 2019?

– Tenemos tres microprogramas por estrenar. Uno ya lo lanzamos, que es un ciclo que se llama Libros Sin Patrones. Está conducido por Charo Ramos y va a salir una vez cada 15 días. La idea es hacer recomendaciones de libros. Vamos a hacer uno similar con películas y también tenemos pensado un programa sobre cultura alimenticia con Señorita Bimbo. Además, seguramente haremos un programa político de cara a las elecciones, que va a ser el gran eje de este año. Yo voy a estar en la conducción, con invitadas sorpresa.

Susy Qiu tiene un peso específico en las redes sociales. Sus opiniones políticas y sociales son seguidas por propios y extraños. 

– ¿Qué rol va a jugar el feminismo en las elecciones?

– No hay un partido feminista, pero sí hay personas feministas que pueden conformar listas. Así como el debate del aborto se instaló en la sociedad, va a ser muy difícil expulsarlo de las plataformas electorales. Todas las plataformas de todos los partidos van a tener que expresarse en ese sentido.
Por ejemplo, y tengo mi referente política que es Cristina Fernández, que durante muchos años se pronunció en contra y que luego del trabajo muy arduo de las compañeras terminó votando a favor. Hay que diferenciar al funcionario de la persona. No necesito que Cristina se ponga un pañuelo verde, sí le exijo que como referente política vote a favor de una ley que le salva la vida a mujeres más pobres. En ese sentido, estuvo a la altura de la historia. El desafío que tiene la oposición es el de la unidad, más allá de las cuestiones personales.

– ¿Creés que puede haber otro punto de la agenda feminista que sea ineludible en la campaña?

– Creo que el tema de la violencia de género tiene que estar. El desfinanciamiento del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), en manos de una supuesta feminista lesbiana como es Fabiana Tuñez no es algo menor. Durante mucho tiempo pensamos que sería bueno tener a una feminista lesbiana en ese lugar y sin embargo su gestión fue desastroza; dijo que Macri era el feminista menos pensado; permitió que se desfinanciara el INAM como nunca antes. Argentina tiene una ley de prevención de la violencia de género que no está puesta en marcha, que no está ejecutada. Eso también es un punto súper importante. Tener una ley de aborto en un país que no tiene ministerio de Salud es una hipocresía. El macrismo es muy astuto y le sirve decir que Macri abrió el debate. Macri es bueno porque abrió el debate, Cristina es mala porque no lo abrió. Los medios alternativos colaboramos mucho a deconstruir ciertas líneas de pensamiento que los medios hegemónicos te dan masticadas. Entonces, ahora, legalizamos el aborto, pero a dónde mandamos a abortar a las mujeres, si la cartera de salud es apenas una secretaría. Con Cristina, el misoprostol, que es la técnica más recomendada para abortar, estaba en precios cuidados. Entonces, en qué momento las mujeres estábamos más cerca de acceder al aborto: ¿cuando teníamos trabajo y el misoprostol costaba 300 pesos o ahora que sale $ 5 mil y estamos totalmente precarizadas?

– Como todo elemento transformador, el feminismo provocó una reacción conservadora. ¿Preocupa esa reacción o es marginal?

-No subestimo estas reacciones para nada. Hay que estar súper atentas. La invención del pañuelo celeste en respuesta al verde es una señal muy importante. También es señal que cabalgamos. Antes de los verdes, no existían los celestes. Latinoamérica está viviendo un retroceso impresionante. Los gobiernos de derecha habilitan las reacciones fascistas mucho más crudas. Entonces, hay mucha gente que se siente habilitada para decir cosas como que “a los putos hay que matarlos a todos”. La subestimación de esas expresiones de odio no ayuda. Hay que tenerlas muy en cuenta y batallarlas.

– ¿Qué significa ser feminista?

– Ser feminista es ser consciente de la desigualdad de oportunidades y de derechos adquiridos que tienen los varones respecto de cualquier otra identidad que no sea un varón heterosexual cis género blanco. Entender y asumir la desigualdad. Como dicen algunas feministas, es la noción de que las mujeres también somos personas.
Es una cosmovisión del mundo muy distinta a la que vive el planeta actual, que requiere no sólo de un pañuelo verde atado a una mochila, sino de un revisionismo muy profundo acerca de todas nuestras prácticas laborales, ciudadanas y privadas. Por eso, decimos que lo personal es político; lo que hacemos puertas hacia adentro también influye mucho en lo que pasa afuera. Es una práctica extenuante y maravillosa que requiere de un revisionismo constante.
Nadie saca un carnet ni un doctorado de feminismo y nadie hace todo bien ni ninguna feminista tiene el cielo comprado. Estamos todos y todas nacidos y criados en un sistema patriarcal capitalista, súper misógino, y sus prácticas las reproducimos todos y todas, todos los días.

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Crédito fotos: Cooperativa Manifiesta (www.manifiesta.com.ar)  

jr  

Editor Ansol

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