*Por Alberto Croce

Al filo del fin de año, varios nos han pedido algunas impresiones en referencia a las políticas educativas en curso y su implementación. El balance no es favorable en lo general ni alentador respecto a su perspectiva futura. Hemos tenido que estar presentes en muchos escenarios de conflictos, la mayoría no resueltos, que han puesto en jaque a la comunidad educativa en su conjunto.

Para hacer el balance es necesario considerar tanto los conflictos puntuales, que son habitualmente los que tienen mayor difusión mediática, pero sobre todo aquellas decisiones que afectan a la raíz de las políticas educativas.

En referencia a estas últimas, quizás la decisión que más afectará la educación en nuestro país es el ajuste presupuestario que se visualiza claramente en el presupuesto que el Poder Ejecutivo Nacional presentó al Congreso de la Nación para el 2019. Presupuesto que está absolutamente condicionado por el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional, que desde su firma controla nuestras decisiones de políticas económicas.  En el 90% de los rubros el recorte es muy fuerte, aunque se lo quiera disimular o negar con discursos en sentido contrario. Pero esto se vuelve aún más grave cuando desde la comunidad educativa se pide una nueva Ley de Financiamiento Educativo que lleve al inversión a un 10% del PBI. Con el actual presupuesto será muy difícil llegar siguiera al 6% que exige la legislación en vigencia. Este ajuste presupuestario afectará numerosas partidas, programas, sectores e impactará duramente en las diferentes provincias, en especial, las más pobres.

Una de las situaciones que mantuvieron el conflicto educativo durante todo el año fue la negativa del ministerio de educación de la nación a convocar la Paritaria Nacional Docente, negando la necesidad de este instituto. Esta decisión partió incluso el frente sindical porque algunos gremios nacional minoritarios aceptaron sentarse en una mesa de diálogo vaciada de contenido y que fue funcional al ministerio e inútil en referencia a la educación real.

La negativa gubernamental implicó que la CTERA y SADOP se negaran a tener ningún tipo de diálogo que no incluyera la Paritaria Nacional Docente como cuestión de fondo. Las conversaciones quedaron interrumpidas y lo siguen estando hasta hoy.

Los gremios provinciales debieron negociar con diferente suerte y los resultados fueron relativos a su capacidad de negociación en cada jurisdicción. Por ejemplo, luego de muchos días de paro, el sindicato de base de CTERA de la provincia de Neuquén, logró un buen acuerdo que posibilitó continuar las clases y avanzar en otro tipo de decisiones favorables.

En varias provincias se lograron acuerdos sin tener que recurrir a medidas de fuerza, ya que allí los gremios pudieron sostener mejores relaciones con las autoridades provinciales, por ejemplo, en la provincia de Santa Fe. Cosa que no ocurrió ni en la Provincia de Buenos Aires ni en CABA. En estas dos jurisdicciones, que reúnen casi el 60% de las escuelas de todo el país, la situación fue y sigue siendo muy difícil. En ninguna de las dos fue posible alcanzar ningún acuerdo razonable. El diálogo está cortado en la práctica y el clima de “lucha” es sostenido y fuerte.

Durante el año hubo otros conflictos puntuales que movilizaron a la comunidad educativa de diversas maneras:  el cierre e intervención en la “Escuelita del Río” en Santa Cruz, la falta de pago a las escuelas de gestión social y privada, en la provincia del Chaco, los cierres de centros de educación juvenil, en la Provincia de Jujuy, el cierre de escuelas del Delta y escuelas rurales y la amenaza de cierre de profesorados, en la Provincia de Buenos Aires… entre otros.

Un capítulo aparte fue el referido a la educación universitaria. El gobierno nacional, responsable del presupuesto educativo de este nivel, intentó un recorte muy fuerte del presupuesto que implicó una contundente reacción de la comunidad universitaria. Esta reacción fue creciendo a tal punto que, finalmente, el ministerio de educación minimizó el recorte y otorgó un presupuesto a las universidades que les permitió continuar funcionando con cierta “normalidad” en medio de “tensa calma”. Sin embargo, el recorte sí afectó sensiblemente al Ministerio de Ciencia y Tecnología, que dejó de serlo, y, en particular, al CONICET, con un fuertísimo recorte de las becas para investigación.

Quizás uno de los únicos temas al que podemos referirnos en una situación de relativa ambigüedad sea el referido a la propuesta de cambios en la escuela secundaria. Las provincias asumieron, en el marco de la resolución 330/17 del Consejo Federal de Educación comenzar un proceso de transformación. Muchas provincias comenzaron este proceso y están buscando formatos que posibiliten una secundaria más democrática, participativa y activa, pensando en estudiantes y docentes. Aún en medio de falta de mayor presupuesto y de las tensiones antes mencionadas.

No queremos dejar de mencionar aquí el durísimo golpe que recibió el sistema educativo cuando, el 2 de agosto, estalló por los aires la escuela 49 de Moreno por un terrible escape de gas. Esa mañana, Sandra Calamano y Rubén Rodríguez perdieron sus vidas preparando el desayuno para los niños estudiantes de esa escuela. A partir de entonces los reclamos por una inversión educativa en infraestructura escolar que garantice y asegure la vida de estudiantes, docentes y auxiliares se multiplicaron por todo el país, junto con la toma de conciencia del estado muy lamentable de muchos edificios escolares. Desde entonces hasta hoy, cientos de escuelas del distrito de Moreno permanecieron cerradas esperando que el gobierno provincial las pusiera en condiciones, cosa que no ocurrió en la mayoría de los casos.

Desde la CADE y otras organizaciones sociales constituimos el grupo promotor de la Ley de Verificación Técnica Escolar (VTE) para exigir a las autoridades educativas una certificación de calidad de las condiciones de seguridad escolar basados en los puntos acordados en los acuerdos paritarios de febrero de 2011 de la paritaria nacional docente.

En referencia a la infraestructura escolar, tampoco podemos festejar la construcción de los jardines y establecimientos para la primera infancia que se habían anunciado con tanta efervescencia en la campaña electoral. Aquellos 3000 jardines que se harían posibles con los fondos que el Estado destinaba a que la población pudiera tener acceso gratuito al “fútbol para todos”, nunca se hicieron. Hoy no podemos mirar ni el fútbol ni los jardines…

Desde la Secretaría de Evaluación Educativa, se avanzó con el operativo “Aprender”. Destacamos del mismo el intento de tener un instrumento de evaluación propio, que no nos lleve a mirar toda la realidad educativa con los ojos de las “Pruebas PISA”. Sin embargo, casi recién estrenado, se anunció ya el recorte y la discontinuidad del proceso tal como estaba previsto inicialmente. Detrás de esta decisión, aparece también la sombra del ajuste que planea sobre todo el sistema educativo nacional

Una de las pocas miradas positivas sobre la realidad educativa de nuestro país en el 2018 nos lleva a revivir la realización de la Conferencia Internacional sobre Educación Superior que se llevó a cabo en Córdoba para conmemorar los 100 años de la reforma universitaria y la magnífica conferencia organizada por CLACSO en la ciudad de Buenos Aires al finalizar el año, que todavía recordamos vivamente.

En la última parte del año, las tensiones educativas se incrementaron de manera notable en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una serie de conflictos culminaron generando en noviembre y diciembre un clima de movilización permanente en esta jurisdicción. Una de los principales fue la decisión de aprobar la “UNICABA”, con la consecuente amenaza de cierre de los 29 profesorados de formación docente que existen desde hace mucho tiempo en la ciudad. La decisión final se tomó en la legislatura porteña, en medio de un operativo policial que bloqueaba el edificio mientras en las calles aledañas estudiantes y docentes protestaban por esta decisión no participativa y desconocedora de las recomendaciones de la infinita mayoría de expertos en la materia.

A esta decisión siguió la de trasladar la escuela de “Cerámica 1” a otro edificio escolar que estaba siendo construido para la escuela Yrurtia después de muchos años de reclamo por parte de esa comunidad educativa. Sin que estas cuestiones se aclaren, el ministerio de educación porteño sacó una resolución para discontinuar las escuelas comerciales secundarias nocturnas, aduciendo falta de matrícula y desactualización de planes de estudio y proponiendo el traslado a otras modalidades educativas ubicadas en otras escuelas de la ciudad. El cierre progresivo de estas escuelas, implicarán que cientos de adolescentes pobres de la ciudad no puedan continuar y terminar la secundaria, además de impactar muy fuertemente sobre puestos laborales de docentes que trabajan en dichas escuelas.

Todas estas situaciones extremadamente complejas, se suman a la implementación -fallida en muchos casos- de la llamada “secundaria del futuro”, que no hace más que traer dificultades y generar situaciones de tensión y desigualdad dentro de las instituciones escolares en donde se está implementando.

Como CADE hemos estado presentes acompañando muchas de estas luchas. En la calle, en las asambleas, proponiendo comunicados o pronunciamientos, solidarizándonos con lxs distintxs compañerxs en lucha, produciendo información o datos para ayudar a sostener el derecho social a la educación.

Es verdad, no tenemos muchas cosas para celebrar ni por las cuales brindar al finalizar este año. No imaginamos estar mucho mejor al finalizar el 2019. Salvo que logremos dar vuelta esta página triste de nuestra historia y podamos volver a construir un modelo de país en donde la verdad esté por encima de los engaños, la justicia por encima de los intereses y los derechos por encima de los negocios.

En ese caso, desde la educación tendremos mucho por hacer para que cada habitante de este bendito suelo ocupe su lugar protagónico, transformador e histórico que los tiempos requerirán para que juntos volvamos a soñar y construir la Patria (Grande) para todxs que nunca debimos haber abandonado.

*Alberto Croce es Secretario Nacional de la CADE

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