Falsas promesas con respecto a las retenciones, saltos en las tasas de interés, caída del consumo, sequía, inundaciones, megadevaluación. Todos factores que constituyeron la tormenta perfecta para el sector agropecuario durante 2018.

28 Dic, CABA (Ansol).- Durante este año, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) lanzó un informe mensual que grafica cómo le fue a cada actividad. El último dato corresponde a noviembre y advierte que de las 19 actividades agrarias más importantes, 11 están en “crisis” o muestran “signos de crisis”; 4 están en “advertencia” y otras 4 muestran “crecimiento” o “prosperidad”.

El informe destaca que se mantiene la tendencia de al menos “10 semáforos en rojo”, que se explican “mayormente por ser de mercado interno importante con consumo estancado, costos creciendo más rápido que los precios de venta y exportación que no arranca o repunta”. En ese sentido, destaca la diferencia entre el valor del dólar que tienen los costos para la producción y el que tienen los precios de venta: “La mayoría de los costos se acomodaron a un dólar de 42 pesos y los precios a uno de 33”.

Norberto Niclis, vicepresidente de Coninagro, explicó a Ansol: “Fue un año con muchas sorpresas. La mayor fue reimplantar las retenciones. A eso, se sumó que para controlar la estampida cambiaria, las tasas de interés se fueron para arriba. Esto dejó sin crédito al sector agropecuario. El nuestro es un sector muy tomador de crédito. Se siembra, se hace el gasto y recién a los 6 u 8 meses se cosecha. Nos quedamos sin crédito y con un costo impositivo muy importante”.

A esta situación, “se sumó a una baja internacional de los productos. Las economías regionales que exportan tuvieron un poco de mejora por el tipo de cambio, pero al mismo tiempo la falta de crédito también las perjudicó. De todas formas, la gente de campo siempre le pone el pecho a la situación. Esperemos que el 2019 tome un rumbo nuevo”, se esperanzó el productor.

Niclis remarcó que la crisis “golpeó a todas las economías de la misma forma, pero hay algunas que tienen crisis más duras”, al tiempo que enumeró a los sectores que se llevaron la peor parte: “Vitivinicultura, frutas y verduras, yerbas, granos y lecherías, que también viene a los golpes y no puede lograr equilibrarse”.

De las actividades que peor la pasaron en este año, el informe destaca que la lechería “lleva su séptimo mes consecutivo en crisis, faltando rentabilidad en la mayoría de los eslabones, pérdida de tambos y contracción de las inversiones”. De la misma forma, la vitivinicultura “lleva su décimo mes consecutivo en crisis. A la sobreoferta y baja de precio interno, se suman las dificultades de cosecha de la próxima campaña”.

La baja de consumo en las ciudades es también un factor clave. “El tema del consumo afectó a producciones como frutas y verduras. Cuando hay menor poder adquisitivo, la gente se pone más selectiva y limita las cantidades. El sector productivo depende del consumo y el consumo depende del sector productivo. Los argentinos debemos ser conscientes de que si salimos, lo hacemos todos juntos”, analizó el dirigente.

Otra de las sorpresas de 2018 fue el clima. La sequía primero y las inundaciones después, también influyeron “a los productores y al país”. Niclis recordó que “fue un ingreso menor en 10 mil millones de pesos, por menores exportaciones del sector agropecuario; es una pérdida histórica para el país”.

Para Niclis, la crisis no discriminó a cooperativas de corporaciones. “En este escenario, todos corremos la misma suerte”.

Editor Ansol

Ver todos los posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *