Los 36 trabajadores de la pizzería porteña Roma permanecen en el interior del local de Lavalle 888 esperando que se les pague debidamente sus indemnizaciones tras ser despedidos por Fernando Sarlenga y sus dos hijos. Los tres son dueños, también, del restaurant Nápoli, en Avenida Rivadavia 1765. 

28 Dic, CABA (Ansol).- El jueves 27, los trabajadores del turno mañana se encontraron con que la pizzería Roma estaba tapiada. Algunos habían recibido el telegrama de despido. “Por fuerza mayor, la casa se cierra definitivamente”, decía la carta de Fernando Sarlanga y sus dos hijos.

“A partir de eso nos empezamos a juntar todos. Fuimos a la otra pizzería del dueño, Nápoli, que está frente al Congreso, y llamamos al sindicato, que habló con los abogados de la empresa. Nos quieren pagar el 50 por ciento y en cuotas”, contó Sandra Mara a Ansol.

Para ella, se trata de una reforma laboral caso por caso. Con la excusa de la reforma, el dueño echó a todos, proponiendo pagar la mitad y en varios desembolsos para volver a abrir con otro nombre y tomar empleados con nuevas condiciones mucho más favorables para la patronal.

Dos trabajadores estaban esperando la jubilación. Hay otro que tienen 38 años de antigüedad y desde ayer no habla. Está en estado de shock.

“Así tengamos que pasar año nuevo acá, no nos vamos a ir sin que se cumplan nuestros derechos”, cerró Sandra Mara.

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sa

Editor Ansol

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