Se trata de La Litoraleña, que en su cuarto año de vida autogestionada, abrió un segundo local de venta al público. El vínculo con los vecinos, el crecimiento territorial y la cooperación entre cooperativas, en medio de ataques policiales, judiciales y patronales. 

17 Dic, CABA (Ansol).- La empresa recuperada La Litoraleña, productora de tapas de empanadas y pascualinas del barrio porteño de Chacarita, abrió su segundo local de venta directa al público, esta vez en la fábrica de Girardot 345.

“Es un proyecto que venimos trabajando hace varios años. Abrimos primero uno en Boedo, en Garay 3468. La idea es ampliar la oferta directa al consumidor, sin intermediarios”, contó Fabián Pierucci, trabajador asociado a la cooperativa alimenticia.

La cooperativa La Ciduad, también asociada a la federación Facta, inició hace cuatro años una política similar: abren un local por año de venta de lácteos y otros productos cooperativos. Venimos de un proceso de integración cooperativa bastante intenso. Ese fue nuestro modelo y juntos seguiremos comercializando.

También hay un vínculo muy fuerte con Los Chanchitos, con La Casona y con el Hotel Bauen, así como con las cooperativas de consumo Consol, Almacoop y La Yumba, cuyos asociados adquieren nuestros productos cotidianamente.

Vínculo con los vecinos de la fábrica

Pierucci agregó que en las distintas agresiones que sufrieron de parte de la patronal y el Poder Judicial, los vecinos cumplieron un rol fundamental para defenderlos: “Hubo distintos intentos de desalojo. Este año también quisieron rematar la mitad de la planta. Siempre los vecinos defendieron la gestión obrera. Esta apertura de la fábrica es un tributo a esa ayuda que recibimos”.

 

Editor Ansol

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