Entre el 1, 2 y 3 de Noviembre se desarrolló, en Santiago de Chile, el “III Encuentro Regional Sudamericano Economía de los/as trabajadores/as” que fundó el Programa Facultad Abierta de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

Santiago de Chile 3 de NOV (ANSOL) La situación geopolítica actual de Nuestra América, la educación popular, la perspectiva feminista fueron algunos de los ejes de debate, así como la relación con el Estado y la articulación territorial y regional para construir una economía de los trabajadores.

De la Argentina, viajaron unos 30 cooperativistas para participar directamente del encuentro.

En el país trasandino, ANSOL, conversó con el intelectual académico Brasileño, Henrique Tahan Novaes, autor del conocido libro “El fetiche de la tecnología”; y además profesor especializado en “Economía Social”.

ANSOL: ¿Cómo evaluás la relación entre la crisis del capitalismo financiero y la crisis ambiental?

NOVAES: El capitalismo genera producción destructiva. Las tierras están en manos de las corporaciones de propietarios de tierras que se basan en transgénicos y tractores. En la sociedad brasileña, ellos tienen que deforestar para producir más. Eso genera un cambio en los ríos, en la salud de los productores y de los consumidores.

¿Cuál es la incidencia de los trabajadores y la clase campesina?

El Movimiento Sin Tierra hizo una de las luchas más hermosas en Brasil que es decir que la gran propiedad de la tierra es un crimen. A partir de eso recuperaron tierras para producir lo que la iglesia católica llama tierra de trabajo y no tierra de negocios.

¿Cuál es la perspectiva de la autogestión?

El MST tuvo muchas cooperativas de producción, aunque hoy tiene más de comercialización, para decir a la sociedad que es posible trabajar sin acumulación de capital, sin explotación del trabajo ni de la naturaleza.

¿Qué pasa con las tecnologías y el capitalismo de plataformas?

EL MST desde el 2001 hace críticas muy fuertes a la “revolución verde”. Hay luchas contra las corporaciones trasnacionales, intentando luchar con semillas comunitarias, donde la propiedad no es privada. Producción sin agrotóxicos, con baja utilización de tractores.

¿Cuál es la relación entre esos procesos y el cambio de gobiernos progresistas a gobiernos neoliberales?

Lula es un preso político, pero en su gobierno dio la producción, como de caña de azúcar, al gran capital. Con Bolsonaro, la criminalización de la lucha con posible muerte y prisión para los esclavos, las quilombolas -exesclavos que trabajan comunitariamente- para dar más fuerza al agronegocio que le quitará la tierra a todos los campesinos.

¿Cómo relacionás el ascenso de Bolsonaro con el racismo y la homofobia en la sociedad?

Hay tres o cuatro factores. Dicen que el Partido de los Trabajadores es un partido de ladrones, que Lula es un ladrón y Haddad es lo mismo. Hubo una coordinación internacional vía Whatsapp para llamar a votar contra el PT. Creo que Lula es un preso político y que hubo un golpe de Estado en Brasil en 2016. Por otro lado, Bolsonaro está muy cercano a las iglesias evangélicas, lo que creó una visión muy moralista de que no se puede interrumpir el embarazo. Se creó un miedo muy fuerte en los medios de que van a invadir sus casas y sus tierras. “Quien está en cárcel no puede tener derechos humanos”, “Hay que bajar la edad de imputabilidad”. Hay otra parte de la sociedad, de trabajadores, que no tienen empleo o que están informalizados y están muy rabiosos con las políticas del PT porque no creó mejores condiciones de vida. Ese sector ahora cree que Bolsonaro va a salvar su vida.

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Editor Ansol

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