(Trabajo Cooperativo).- Los trabajadores que recuperaron hace tres años la tradicional parrilla ubicada en la zona de Mataderos -después de sufrir incluso la clausura del local-, hoy tienen el incentivo de recibir un premio por la calidad de su servicio.

Más allá de la competencia, Carlos Carvalho, presidente de la Cooperativa Los Cabritos, destacó que privilegian precio, calidad y atención para los clientes. Si bien el panorama económico es complejo, “tratamos de no aumentar los precios si no hace falta. A veces lo usamos como último recurso”.

“Desde que iniciamos como cooperativa, un proceso que fue bastante duro, a hoy hemos duplicado la clientela. Estamos muy agradecidos”, narró el trabajador sobre el proceso inicial, destacando el apoyo de otras cooperativas, como por ejemplo Alé Alé, quienes también tuvieron que recuperar la empresa gastronómica.

“Aprendimos lo que es un curso de manipulación de alimentos, lo que eran las condiciones de seguridad e higiene, no sabíamos que teníamos que tener un plan de evacuación”, refiere respecto al aprendizaje que debieron llevar adelante en lo que hace al plan de gestión. “La gente nos apoyó un montón. Muchos clientes que habían dejado de venir al negocio hoy vuelven por calidad, precio y atención”.

El valor de los servicios públicos los mantienen en un plano de incertidumbre que no es saludable: “Sabemos lo que pagamos hoy, pero no la próxima”, detalló Carvalho en diálogo con Frecuencia Zero. En las últimas facturas abonaron 40 mil pesos de luz, 30 mil pesos de agua y esperan la de gas.

A partir de estos golpes al bolsillo, ofrecen menús económicos semanales entre 120 a 170 pesos, teniendo en cuenta que también retrocedieron los pedidos domiciliarios.