La mesa de consumidores y comercializadoras, integrada por Más cerca es más justo, Mecopo, Consol, Alimentos Cooperativos, Mercado Territorial, el Paseo Oso Cisneros, el Municipio de Avellaneda y La Cámpora, junto con ingenieros del INTA, están generando los lazos con productores de Alto Valle, Río Negro, para llevar frutas como manzana y otras verduras a Buenos Aires.

La propuesta ya tomó forma con bananas formoseñas  y avanza para llevar más alimentos sanos a las mesas de las familias porteñas y desarrollar vínculos solidarios con la agricultura familiar.

“Ser parte de una red nos permite ir a buscar productores más lejanos y aminorar costos. No es lo mismo traer meido camión que un camión entero”, explicó Martín Garo, de la Incubadora de Mercado, Economía y Finanzas, promovido por el Programa Universitario de Incubación Social en la Universidad Nacional de Quilmes.

El INTA facilitó reuniones con productores que queiren hacer una transición hacia la agroecología mientras se aseguran la sustentabilidad.

Garo explicó a Ansol que realizó una gira por la región para relacionarse, construir confianza y pensar en conjunto cómo fortalecerse en tanto productores y en tanto consumidores, y agregó: “La mayoría de los productores están organizados. El INTA con sus técnicos son una fuente importante de organización, pero los propios productores se organizaron para comercializar. Muchas organizaciones no concentran su organización en la producción, pero sí en la comercialización. El contacto con nuestras organizaciones era muy interesante para ellos porque les facilitamos el vínculo con consumidores organizados. Cierra una cadena mucho más justa que la del mercado concentrado. Al estar todo el circuito concienciado de las cadenas que hay que romper, se facilita este mercado más justo. Todo esto es parte necesaria de la generación de una alternativa a la crisis que estamos viviendo”.

En la zona de Villa Regina hace 10 años la población productora era del quíntuple: de 5 mil se redujo a mil.

Esto no es gratuito para nadie, ya que cuando se deshabita una región es porque hay alguien concentrando esas tierras; Garo sentenció: “Si no fortalecemos al campo popular esto se va a concentrar en pocas manos y cada vez vamos a poder decidir menos sobre qué comemos y a qué precio. Esto también es soberanía alimentaria”.

“La bolsa de 18 kilos de cebolla es vendida por los productores a 20 pesos. Mientras que en Buenos Aires la cebolla no varió el precio, pero había abundancia de cebolla, por lo que se pagaba menos a los productores. Cuando hubo sequía en Brasil y comenzó a importar cebolla argentina, el productor comenzó a venderla más cara. Esos vaivenes no tienen un origen muy claro para el productor. El mercado está definido por su propia concentración. Esas misma lógica que esta vez benefició al productor después se vuelve en contra cuando la perversión del mercado alcanza la sobreproducción y el precio baja”, siguió ejemplificando el referente de Mercado Territorial.

Organización

El Mercado Territorial comenzó comercializando bolsones de verdura en transición hacia la agroecología a partir de nodos de consumidores: centros culturales, sindicatos, casas de familias, sociedades de fomento, cooperativas donde 10 familias o más se organizan para hacer un pedido que permita absorber los costos de la gestión y el traslado.

Muchos de esos productores ya completaron la transición y cada cuatro meses, se encuentran con consumidores organizados para repensar los costos, el precio del bolsón, para fortalecer el compromiso de los productores a ampliar la transición hacia lo agroecológico y el de los consumidores a seguir fortaleciendo la red.

Sin intermediarios

La propuesta de eliminar intermediarios abre la posibilidad de pensar esa instancia, ya no desde el lucro, sino como un servicio a la comunidad.

Garo sintetizó: “La intermediación solidaria es lo que se necesita para la reproducción de la propuesta”.

De esta manera, por ejemplo, garantizan tener el pedido en las mesas el día después de la cosecha y dos días después de haber hecho el pedido; también el vínculo garantiza el mantenimiento de un precio acordado democráticamente durante un plazo de tres o cuatro meses, lo que le da estabilidad al productor, que invierte en una hectárea de zanahoria, por ejemplo, y hasta el momento de la cosecha no saben si esa producción va a tener sentido o no.

 

 

anslbma23

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