(Ansol).- El presidente de Fedesam, César Malato, entrevistó, en otra columna en La Pulpo, al investigador del fenómeno de las empresas recuperada Andrés Ruggeri y se mostró preocupado por la crisis económica, y presentó la situación de las empresas recuperadas por sus trabajadores, que, frente al aumento de tarifas de los servicios, sufre lo que es una crisis para 16 mil trabajadores de diversos rubros.

Entre ellos, 3200 son del rubro metalúrgico; en el de la carne, 2100; en las gráficas, 1600; en alimentos, 1500; en textiles, 1200.

“¿Qué empresa no necesita, gas, electricidad o agua?”, se preguntó,  y agregó: “Esto no es un problema de Letras del Banco Central, sino de la inflación que genera subir tarifas, subir tasas de interés referenciales”.

La elecricidad en Santa Fe subió más del 1000 por ciento.

“El neoliberlaismo te hace creer que la culpa es tuya: vos no te capacitaste. Encierran al trabajador individualmente en su problema”, recordó el presidente de Fedesam.

Por otro lado, señaló que las mutuales y cooperativas fueron desde los 90 formas de resistencia a esa dinámica.

En diálogo con Andrés Ruggeri, coincidieron en que la situación que padecen las empresas recuperadas por sus trabajadores es un reflejo de la que atraviesa la sociedad.

El antropólogo director de la revista Autogestión para Otra Economía y del Programa Facultad Abierta explicó que el momento es muy complicado para cooperativas y pymes porque el programa económico que se está aplicando implica una hostilidad especial para las empresas gesitonadas por trabajadores: caída de consumo, subida de costos por la inflación y devaluación, apertura de importaciones y el tarifazo como “golpe de gracia”.

“El tarifazo es una iniciativa política: ni un error, ni simple voracidad por ganar más plata. Afecta a las empresas, a las familias. Es un gran darwinismo social donde el que puede sobrevivir sobrevive y el resto hace lo que puede”, continuó el antropólogo, apoyado en cifras como los aumentos de 1500 por ciento en servicios.

Contó que se acumulan deudas ilevantables, otras empresas  alas que les cortaron los servicios, otras que apagaron las máquinas porque lo que podrían llegar a ganar no les alcanzaría para pagar las facturas.

“Si hubiera una expansión del mercado acompañada por una suba de tarifas, sería complicado, pero afrontable. Existen casos en que baja el consumo de gas o de electricidad y se dispara la tarifa. No hay mucho que se pueda hacer para salir de esta situación. Compiten con productos de China que vienen más baratos. Bajan sus propios retiros, pero también los salarios de los trabajadores en general, por lo que se consume menos”, explicó Ruggeri.

Malato y Ruggeri coincidieron en que la salida, en tanto no cambie el panorama económico y político, será también colectiva, que permita la integración económica.

“Aunque sea difícil, hay que intentarlo”, finalizó Ruggeri.