(Ansol).- Después del desalojo de los manteros de Liniers el 12 de enero pasado, el Gobierno prometió un censo luego del cual se daría un curso en la federación Fecoba para que los vendedores vayan a los galpones de Once o trabajaran bajo convenio en sindicatos.

La organización Vendedores Libres Unidos contó ya 280 manteros desalojados ese día y que no fueron censados, por lo que realizó una denuncia en la Defensoría del Pueblo por discriminación y hoy se espera que los trabajadores vayan al ente a ratificar que no fueron tenidos en cuenta.

También, explica, los galpones de Once fueron improvisados y fracasaron porque no son viables económicamente: “Están lejos de los lugares comerciales (Perón y Boulogne Sur Mer y La Rioja e Hipólito Yrigoyen). La manera que tenía de revertirlo era con recursos económicos estatales, pero no nos escucharon. Por eso los vendedores salimos todos de vuelta a a calle”.

La propuesta de su organización es que haya una ordenanza para reconocerlos, realizar un censo de todos los vendedores y organizarlos, regulados, por cuadra, para que todos estén ubicados.