(Ansol).- Juan, trabajador de la cooperativa Ciutat Invisible, una de las surgidas en el espacio autogestionado Can Batlló, en el barrio de Sants, Barcelona, está a favor de la independencia catalana porque la vincula directamente con la posibilidad de que el pueblo se autoorganice.

En Can Batlló comenzaron proyectos de librería, investigación y formación en torno a la economía feminista, la economía solidaria y las políticas urbanas.

“Buscamos una transformación social, asique tenemos que crear una red de proyectos que pongan a las personas en el centro de la actividad económica”, observó Juan, colombiano que se siente catalán.

Lo practican día a día con una editorial, una imprenta, un rocódromo, un comedor solidario, una escuela autogestionada, un proyecto de circo y otro de movilidad.

Para él, el proceso constituyente catalán está en la constitución de la sociedad: “No nos hace falta ningún tipo de Estado, lo puedo ver en la economía solidaria, en la economía feminista, que ya hacen cambios importantes. Este proceso comenzó cuando comenzamos a organizarnos por nuestros derechos“.

También se animó a opinar respecto de al relación de la independencia catalana con la de América latina: “Si hay una oportunidad para cambiar el orden del reino de España, avanzamos en la reparación de lo que hizo este reino en otros territorios”.

Hacia adelante, la autodeterminación regional podría implicar también una nueva correlación de fuerzas, distinta a la que hay en España, que permita hablar en Catalunya sobre derecho a la salud, a la vivienda, a la comunicación, a salir de los binarismos sexuales, al trabajo.

“Es una oportunidad para, una vez superado el cataclismo del nacionalismo, ser libres de verdad”, concluyó.