(Ansol).- “Las variables económicas que demarcan la calidad de vida de los argentinos no están sufriendo las alteraciones típicas del funcionamiento de una economía capitalista sino que, por el contrario, están sufriendo los embates de intereses sectoriales que no dudan en poner en riesgos la paz social, movidos exclusivamente por su avidez egoísta de un enriquecimiento especulativo”, manifestó la CGT riocuartense en un comunicado.

“Solo así se explica que la excusa de la devaluación de la moneda nacional sirva para la remarcación irracional de precios en productos y servicios que lejos están de tener en su conformación componentes dolarizados”, señaló respecto de los incrementos de precios y las presiones sobre el tipo de cambio operados en las últimas dos semanas por sectores concentrados de la economía.

“Al mismo tiempo, los discursos de ciertos sectores políticos y la presentación mediática de los hechos económicos, unidos al comportamiento de ciertas corporaciones empresariales, parecieran tener como único objetivo la instalación de una situación socio-económica que justificaría el ajuste futuro sobre los sectores populares y que no se atreven a enunciar”, sostuvo la institución gremial.

En esa dirección, rechazaron las postulaciones ofrecidas por sectores de la oposición tales como desregulación de los mercados, racionalización del gasto público, disminución de la presión impositiva.

“Son conceptos que, presentados como verdades reveladas, esconden los fines perseguidos: potenciar la concentración de la riqueza y eliminar del Estado su rol activo en el logro de la Justicia Social, provocando así las consecuentes caídas en el nivel de ingresos y de empleo para el conjunto de los trabajadores argentinos.”

El documento, firmado por el secretario general, Eduardo Tello, y la adjunta, Cristina Fernández, concluye con el deseo de que “el diálogo social sea el instrumento idóneo para que todos los sectores económicos del país se sitúen en la senda del desarrollo integral de la sociedad” aunque advierte que “este diálogo no se puede concebir como la imposición de un pliego de condiciones de sectores minoritarios en detrimento del interés de las mayorías populares”.